Llegando al banco, con
todos mis años colgando en la lengua y luego de subir una escalinata de 25
elegantes tramos. Señor -le dije al vigilante- ¿por dónde se retira la pensión?
El señor, muy amablemente, dijo que los adultos mayores deberían hacer la cola
del fondo. “Adulto mayor”… me agrada. No me habían dicho así nunca; siempre con
epítetos que casi me denotan como un perol desgastado, casi inútil. Ahora puedo
ver hasta avisos y letreros con el término “Adulto mayor”, que lo dignifican a
uno, a nuestra autoestima. Pensé que estaba llegando, al fin, un cambio a
favor; que podíamos estar más tranquilos cuando pensamos del respeto por venir
que, según puedo apreciar, tenemos; aunque, mirando y reflexionando del nuevo
paraíso, escuché a un cretino gritar desde el final de la cola: “Coño, viejito,
¡muévete!”
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martes, 13 de diciembre de 2011
Adultos mayores
Llegando al banco, con
todos mis años colgando en la lengua y luego de subir una escalinata de 25
elegantes tramos. Señor -le dije al vigilante- ¿por dónde se retira la pensión?
El señor, muy amablemente, dijo que los adultos mayores deberían hacer la cola
del fondo. “Adulto mayor”… me agrada. No me habían dicho así nunca; siempre con
epítetos que casi me denotan como un perol desgastado, casi inútil. Ahora puedo
ver hasta avisos y letreros con el término “Adulto mayor”, que lo dignifican a
uno, a nuestra autoestima. Pensé que estaba llegando, al fin, un cambio a
favor; que podíamos estar más tranquilos cuando pensamos del respeto por venir
que, según puedo apreciar, tenemos; aunque, mirando y reflexionando del nuevo
paraíso, escuché a un cretino gritar desde el final de la cola: “Coño, viejito,
¡muévete!”
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