Lo normal me limita el
movimiento. Lo normal me arranca los sueños de la mira. Lo normal sólo brinda
sonrisas de alivio llenas de miedo. Lo normal, a pesar de su aparente
sabiduría, me envuelve en mi última
posición de comodidad y no me deja mover más. Y crezco, y pienso, y quiero,
pero el estuche está muy ajustado y ya no hay mucho más que se pueda hacer, a
no ser que quiera violentar los infinitos equilibrios torcidos que llevo en la
mochila. Qué buena la estabilidad que brinda, la seguridad que pregona; qué
bueno tener el enemigo lejos, aunque el verdadero enemigo comienza a ser otro y
a estar más cerca de lo que se podría desear.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
domingo, 5 de febrero de 2012
¿Lo normal? No, gracias...
Lo normal me limita el
movimiento. Lo normal me arranca los sueños de la mira. Lo normal sólo brinda
sonrisas de alivio llenas de miedo. Lo normal, a pesar de su aparente
sabiduría, me envuelve en mi última
posición de comodidad y no me deja mover más. Y crezco, y pienso, y quiero,
pero el estuche está muy ajustado y ya no hay mucho más que se pueda hacer, a
no ser que quiera violentar los infinitos equilibrios torcidos que llevo en la
mochila. Qué buena la estabilidad que brinda, la seguridad que pregona; qué
bueno tener el enemigo lejos, aunque el verdadero enemigo comienza a ser otro y
a estar más cerca de lo que se podría desear.
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