La contaminación de la ciudad se
derrama hacia adentro, eliminando los aromas escondidos, los jardines
cautivos, los silencios prístinos. El humo tapona la mirada
brillante y la opaca. La hipertensión de la muchedumbre produce la
propia y la lleva a la cama, aletargando la mínima pasión para
decir que se vivió. El cuadriculado del piso en la calle succiona
mis sutilezas y las obliga inexorable, rebanándolas cual cuchilla de
toneladas. En este punto, necesito un buen rato sin pensar en el próximo paso, sin
pensar en la próxima estructura a jurungar, en la siguiente molienda
a la cual someterme. Necesito más soledad, más piel, más calidez;
menos multitudes enredadas, menos muchedumbres sin nada por decir,
menos procesiones con efectos de tumulto.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
viernes, 3 de febrero de 2012
La contaminación se cuela...
La contaminación de la ciudad se
derrama hacia adentro, eliminando los aromas escondidos, los jardines
cautivos, los silencios prístinos. El humo tapona la mirada
brillante y la opaca. La hipertensión de la muchedumbre produce la
propia y la lleva a la cama, aletargando la mínima pasión para
decir que se vivió. El cuadriculado del piso en la calle succiona
mis sutilezas y las obliga inexorable, rebanándolas cual cuchilla de
toneladas. En este punto, necesito un buen rato sin pensar en el próximo paso, sin
pensar en la próxima estructura a jurungar, en la siguiente molienda
a la cual someterme. Necesito más soledad, más piel, más calidez;
menos multitudes enredadas, menos muchedumbres sin nada por decir,
menos procesiones con efectos de tumulto.
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