Aburrido y en apuros, repentinamente se levanta el sicólogo de su
poltrona con el último invento: La Adolescencia Difícil. Vendióle la idea a
algunos padres, quienes lo patrocinaron de inmediato. Los muchachos, después de
varias sesiones con el profesional, vieron en este embutido entre la pubertad y
la adultez un escenario para desplegar la más notoria de sus habilidades: Joder.
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