Es la Torre de Babel enrevesada. En lugar de confundirse todos diciendo cosas en palabras distintas e inentendibles, es una en la que todos, fingiendo decir lo mismo, lo hacen con un entendimiento diverso que, aunque al principio parece que estuviesen de acuerdo, los hechos posteriores darán cuenta de que no es así. ¿Por qué digo “fingiendo”? Porque pasan lo años y ese fenómeno que al principio era inconsciente, pasa a ser instrumento voluntario del engaño y el autoengaño para sobrevivir, aunque sea entre espinas, en este mundo difícil. Así pues, cuando se habla de amor, de Dios, de libertad, entre muchos otros, cada quien tiene un diccionario distinto en su cabeza, un diccionario formado por creencias y por percepciones amañadas para evitar el dolor. Obviamente, este parapeto, esta caricatura, igual está predestinada a crear dolor a causa de su origen chueco. Como ven, aunque no es la misma Torre de Babel, genera el mismo desastre.

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