Pasan las horas y una extraña
ansiedad me arropa. Puedo reír, puedo gritar y puedo alegrarme, pero persiste
ese manto que respira un poco más rápido que yo. Los días pasan, la vida sigue,
pero a un ritmo diferente. Se espera el paso rápido de los días que restan. Se
trata de saltar muy rápido sobre algunas experiencias menos importantes. El
sueño parece buena manera de asesinar a mi meticuloso y gentil asesino. La
contemplación es maestra al llevarme fantasmalmente a tu lado y reparar el
daño. Sin hipótesis, sin teorías, sin burdos despliegues de imaginación, el
sonido de los segundos sigue a paso lento, seguro, martirizador. Sonidos,
colores, sabores extraños me quieren distraer, sonsacar, borrar la mente y
darme “mejor vida”, pero yo no
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
martes, 8 de mayo de 2012
Pasan las horas
Pasan las horas y una extraña
ansiedad me arropa. Puedo reír, puedo gritar y puedo alegrarme, pero persiste
ese manto que respira un poco más rápido que yo. Los días pasan, la vida sigue,
pero a un ritmo diferente. Se espera el paso rápido de los días que restan. Se
trata de saltar muy rápido sobre algunas experiencias menos importantes. El
sueño parece buena manera de asesinar a mi meticuloso y gentil asesino. La
contemplación es maestra al llevarme fantasmalmente a tu lado y reparar el
daño. Sin hipótesis, sin teorías, sin burdos despliegues de imaginación, el
sonido de los segundos sigue a paso lento, seguro, martirizador. Sonidos,
colores, sabores extraños me quieren distraer, sonsacar, borrar la mente y
darme “mejor vida”, pero yo no
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