Yo la miraba mientras ella me
manifestaba sus afectos. Miraba su boca concescendiente, articulando
cada palabra hábil y desprendidamente. Cada esquince de sus mejillas
sacaban de su interior cada sentimiento traducido en graciosos
sonidos, en divinas caricias. Su aliento de perfume transportaba la
tibia vibración que hipnotizaba a este cautivo casi involuntario.
Debo confesarte que esta última vez no entendí tus palabras, pero
asimismo debo garatizarte que el mensaje llegó igualmente.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
lunes, 14 de mayo de 2012
Muda elocuencia
Yo la miraba mientras ella me
manifestaba sus afectos. Miraba su boca concescendiente, articulando
cada palabra hábil y desprendidamente. Cada esquince de sus mejillas
sacaban de su interior cada sentimiento traducido en graciosos
sonidos, en divinas caricias. Su aliento de perfume transportaba la
tibia vibración que hipnotizaba a este cautivo casi involuntario.
Debo confesarte que esta última vez no entendí tus palabras, pero
asimismo debo garatizarte que el mensaje llegó igualmente.
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