Me espanté. No sé si el estímulo fue
real o imaginario. Como una criatura asustadiza del camino, acogida,
encantada, casi domesticada, voló al escuchar un ruido sospechoso.
Pasajes del antiguo sendero vinieron a su mente y el pánico cundió
en cada rincón de sus amarres. La presencia del pasado se convirtió
en fantasma formal y le salió una noche. Los reproches a sí mismo
despertaron después de años de hibernación. No quiso escuchar las
razones; prefirió alejarse para evitar la herida reeditada. Con sus
manos como escudo, como esperando el latigazo probable; mirando el
camino de espaldas, retrocedió entre temblores que le gritaban te lo
dijes, entre decepciones inimaginables, indeterminables por el momento.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
lunes, 18 de junio de 2012
¡Bu!
Me espanté. No sé si el estímulo fue
real o imaginario. Como una criatura asustadiza del camino, acogida,
encantada, casi domesticada, voló al escuchar un ruido sospechoso.
Pasajes del antiguo sendero vinieron a su mente y el pánico cundió
en cada rincón de sus amarres. La presencia del pasado se convirtió
en fantasma formal y le salió una noche. Los reproches a sí mismo
despertaron después de años de hibernación. No quiso escuchar las
razones; prefirió alejarse para evitar la herida reeditada. Con sus
manos como escudo, como esperando el latigazo probable; mirando el
camino de espaldas, retrocedió entre temblores que le gritaban te lo
dijes, entre decepciones inimaginables, indeterminables por el momento.
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