Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
jueves, 26 de septiembre de 2019
Crees que estás solo
Somos los payasos del circo
miércoles, 25 de septiembre de 2019
Déjame así
¿"Felicidad"? ¿en serio?
El necio exige una explicación
jueves, 19 de septiembre de 2019
Solo un poquito corrupto
miércoles, 18 de septiembre de 2019
¿Cuándo fue que me quebré?
¿Por qué lo vas a hacer?
¿Por
qué vas a hacer eso? ¿Para qué, específicamente? Si crees que vas a aportar
algo, hazlo. Si calculaste y te da positivo, constructivo, échale pichón. Si
después de calmarte todavía ves la posibilidad de enderezar algo, de propiciar
un aprendizaje, pues hazlo. Pero mira, si es solo un berrinche infantil, un
arranque de macho, te pido que te abstengas de tu próxima movida. Si te vas a
arrepentir ahorita, mañana o el año que viene, te sugiero que desistas. Si se
trata de un golpe en la mesa, de cerrar puertas difíciles de abrir o de
mancillar al prójimo “porque se lo merece”, te recomiendo no hacerlo. Amarra y
atenúa ese caballo salvaje que llevas loco y muerto de hambre.
¡Hazlo!
¿De quién es la culpa?
¿Es
del gobierno la culpa? ¿Acaso es la culpa de la oposición? ¿Será, pues, la
culpa de los políticos anteriores que nos trajeron hasta esto? No cabe duda de
que lo que ha ocurrido ha sido lo peor, pero ¿será solo un fenómeno local o es
una muestra sin anestesia de lo que pasa en el mundo? ¿Será la culpa del
capitalismo, del patriarcado decadente? ¿Será la culpa de los políticos, los
ladrones, de los padres abandonadores, de las madres abnegadas, de la
televisión, de los videojuegos, del celular nuevo? Cuando un político abusa del
poder y se roba unos reales, se podría preguntar uno: ¿De qué familia salió? ,
¿En qué vecindario se crio?, ¿En qué escuela se educó? ¿Serán los políticos de
una especie nefasta totalmente distinta al resto de nosotros? Cuando ese
malandro era más joven, ¿con quién jugaba, con quién conversaba, con quién
tomaba un café o unas cervezas? Cuando el esbirro se enamoraba, ¿quién le
prestaba atención? ¿Qué comida le hacía su mamá, su tía, su abuela? ¿Qué
cariños le prodigaban? ¿Qué disciplina le aplicaban? ¿Será todo esto culpa del
vecino, de las malas juntas, del maestro, del señor de la bodega? ¿Será culpa
del dinero, de las novias, de los ricos, de los pobres? ¿Será culpa de la
familia disfuncional? Si así fuere, ¿quién la puede convertir en funcional para
que así deje de proliferar tanta rata que eventualmente afectará la vida de
millones?
sábado, 14 de septiembre de 2019
¿Que cambie yo?
Me juzgas
abiertamente y con sospechosa buena intención me invitas a cambiar. El mensaje
me resulta contradictorio, quisiera saber, más bien, tu punto de vista. Viniste
con una verdad en una mano y con un martillo en la otra. Pareces no reconocer
ninguno de los atributos que creo tener, mientras te afincas arteramente en los
defectos que ni siquiera sabía que tenía. Eres un remolino perfecto entrando en
un cuarto polvoriento. Te muestras como con fortaleza garantizada, como
impenetrable, como sin grietas o dudas: eres todo un producto flamante. Pero no
sé; antes de poder escuchar tu mensaje, tus maneras, tu vehemencia me distraen y
ya comienzas a incomodarme. Vamos a hacer una cosa: vas a regresar al sitio del
que saliste esta mañana con tanto entusiasmo, te vas a sentar de nuevo y vas a
recorrer mentalmente cada uno de los pasos que diste ahorita. Si después de
revisar tu proceder no encuentras nada a considerar, a ajustar, a modificar,
mejor ni te molestes en regresar.
Oídos sordos
viernes, 13 de septiembre de 2019
¿Qué extrañarías?
¿Sabio? Inteligente, más bien
Inteligente
no es igual a sabio, así que deja la urgencia por leer, por establecer
relaciones menores entre elementos o sucesos, por rellenarte de información
general si lo que quieres ser es sabio. Es de sabios callar, no defender el
punto de vista, a diferencia de la alharaca altisonante que sostienes sin cesar
sobre puntos que leíste anoche, sostenidos con saliva de loro. Es de sabios
alcanzar la paz, la tranquilidad, en lugar de vivir en el sobresalto que
produce tener la razón, comprobar teorías o finalmente recibir el premio. He conocido
sabios que no abrieron un libro en su vida, que no supieron de la academia, y
en su mirada compasiva y sus palabras pausadas conseguí el refugio que
necesitaba. Supe de sabios que finalmente llegaron a esbozar un propósito de vida
y a compartirlo con los demás… no como este infierno en el que me tienes
escuchándote, comiendo pastelitos y café, mientras todos tus “amigos” se
aprestan a aplaudirte ya para el final de esta farsa.
jueves, 12 de septiembre de 2019
Naturaleza... tranquilaza, ella
Naturaleza
gigantesca a la que pertenezco, de la que me separé. Naturaleza de la que me
aíslo y miro solo a través de los cristales. Naturaleza que quedó solo para
recurso, para saciarme. Madre que se convirtió en esclava, en prisionera, en prófuga
e insólitamente en “protegida”. Naturaleza que quedó lejos solo para ser
pintada en cuadros, para convertirse en maqueta, para ser mutilada en nombre de
alguna estética retorcida, para ser vendida, para tener dueño. Pero como
ocasionalmente ocurre, cualquier día de estos, esa misma naturaleza supuestamente
aprisionada bajo nuestro yugo, retumbará, reventará, se sacudirá, se incendiará
o se inundará para, aunque sin la menor intención, dejar claro quiénes son los ilusos
en esta historia.
martes, 10 de septiembre de 2019
Destapar el peo
Una mirada transversal
Una
mirada transversal. No a favor, no en contra. Algo mucho menos prejuiciado. Sin
opinar arropados por la fuerza de lo que queríamos escuchar. Sin embestir cual
toro furioso al argumento del adversario. Algo mucho más razonado. Como cuando
se cruza una autopista: mirar para un lado, medir; mirar para el otro, calcular.
Algo que brinde mucha más certeza. Sentir algo de holgura y no que se pueda
perder la vida en el intento… así nomás. Que se parezca más al tú desnudo, sin
máscaras, sin poses pretensiosas. Algo de mucha más intuición. Algo que sin
certeza o garantía alguna y de alguna manera atrevida, indique ese camino que
siempre se te antojó tuyo; ese que siempre estuvo pospuesto, en la menor de las
prioridades, detrás de lo que los demás indicaban que debía ser. Así que deja
el pujo, esa urgencia por decidir y correr. Al parecer, no podrá ser ahora que
tomes la mejor decisión de tu vida, pero sí la mejor del momento. Ansiedad
garantizada. Incertidumbre asegurada. Date, que es tu momento.
domingo, 8 de septiembre de 2019
Solidaridad es amor
El amor. Ese bicho fabuloso que confundimos frecuentemente
con el deseo, con eso que comienza con la pasión loca y termina con el
divorcio, con el gusano que se despierta a carcomer cuando alguien se nos va. El
amor parece ser una palabra rosa que empastela, que babosea, que se derrite y
enreda todo, provocando su uso superficial y ridículo o bien su desuso
indefinido, por tratarse de algo que no sabemos si de verdad sentimos. El amor
tiene muchos aspectos, muchas aristas, muchos puntos de vista. Pero si usted
quiere conocer con certeza uno de esos aspectos, acoja a la solidaridad como
una muestra de amor. Solidaridad es amor. Solidaridad es apoyar al otro, sentir
el sufrimiento del otro y actuar en consecuencia. Solidaridad es compasión, que
es empatía, que también es amor. Es reconocer al otro como parte de nosotros
mismos, como parte de algo mayor y todavía incomprensible. Solidaridad es el
cuidado mutuo, es la salvación, es nuestra sana permanencia en el planeta. Solidaridad
es unidad, es la negación de la separación, de la competencia, del egoísmo. Así
que si piensas que el amor es algo que solo ves en las películas, debe ser
porque le está negado manifestarse en el presente, verlo caminar por las calles
e ir uniendo a las personas con lo único que de verdad puede unirlos.
Nota: no tienen idea de lo difícil que fue
encontrar una gráfica de una persona abrazando a alguien que vive en las
calles.
viernes, 6 de septiembre de 2019
Coqueteo con el vacío
A
veces coqueteo con mis profundidades. Paso tangencialmente y rozo una extraña quietud.
Puedo tocar el vacío indescriptible que me refugia por segundos, pero inmediatamente
llega la cotidianidad y soy jalado de nuevo a lo trivial, a lo repetitivo, a lo
de siempre. En medio del barullo del diario, alcanzo a recordar por encimita
esos momentos fugaces de algo ajeno a lo romántico y lo vulgar, a lo mecánico o
intelectual. Se convierte en casi un anhelo traspasar de nuevo, cada vez, la
basura, el estorbo y el ruido, para caer una vez más en ese estado delicioso, escapado
de mis pensamientos, casi burlando mis emociones, a salvo de lo que me hace
resbalar para caer ridículamente en la ira, en la tristeza o en la explosión
efímera de alegría. No sé cómo llegar de nuevo, pero eventualmente me sumerjo y
me quedo ahí, sentado, sin hacer “nada”, flotando otra vez en mi escondite recién
descubierto… aunque se me antoja que este breve escondrijo se corresponde más
con lo real, con lo inamovible, con lo que no tiene apariencia que defender. De
pronto me sorprendo regresando a la prisión habitual, a “lo debido”, a lo “razonable”, por la incapacidad de
respirar, de permanecer unos instantes más en esa parcela de plenitud que se me
otorgó no sé cuándo, pero que permanece nuevecito y esquivo por falta de uso.
Correr en el agua
jueves, 5 de septiembre de 2019
Amanecí contigo, catira
Tremendo enredo
Ve
cómo comienzan las cosas. Fíjate con qué pie arrano dejes que tus deseos, tus
apuros o tu exceso de confianza te enceguezcan. No es que sea pesimista, pero
los casos se repiten con frecuencia. Bájate de la nube y presta atención a las
señales que te regala el universo. Respuesta a la primera señal: “No importa;
es solo un detallito”. Respuesta a la segunda señal: “No importa; eso le pasa a
cualquiera”. Respuesta a la tercera señal: “Es que él es padre de familia”.
Y así vamos, queriendo creer a como dé
lugar y hundiéndonos cada vez más hasta el pescuezo… ¡Dígalo ahí!
Terrible filtro que soy
Necesitamos salvarnos
martes, 3 de septiembre de 2019
Te voy a hacer feliz
Te voy a hacer feliz. No te preocupes por eso.
Yo tomaré esa tarea por ti. No importa que seas invisible para ti mismo, que no
sepas el valor que tienes, que el autoabandono haya sido tu modus operandi. Yo
te tomaré, te bañaré, te acicalaré, te daré buena presencia y te mostraré al
resto como mío, como mi nuevo proyecto, como mi producto final. Conmigo no hará
falta que inventes maneras para sobrevivir en las crisis. A mi lado, no tendrás
que desempeñar funciones como decidir, descartar, discernir. Conmigo tendrás
eso que mientan bienestar. Y como todo tiene su precio, solo te desempeñarás
como el complemento de mi ego dominante, como la extensión de mi brazo, como mi
“sí, mi amor” adquirido. Por supuesto, si luego te vas a quejar de la dictadura
a la que accediste antes, deberás comenzar a pensar de nuevo en lo que
decidiste dejar para vivir este “paraíso” que te brindo. Si luego vas a querer
tu libertad, deberás saber, por primera vez en tu vida, lo que es quererte a ti
mismo y actuar en consecuencia.
Veo que detuviste tu intento de retirada:
bienvenido de nuevo.
¡Respeta al médico, muchacho!
Muere el viejo sistema
domingo, 1 de septiembre de 2019
La payasita quiere dólares
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