Si advertirlo tanto, voy quedando solo. Después de un tiempo en estas consideraciones, siento que me alejo de lo que antes era lo principal. Voy como en cámara lenta, soltando las amarras, el ancla y solo me quedo con las velas de la embarcación. Mis apegos se van soltando de mis manos y se van convirtiendo en una referencia de bienestar cada vez más efímera, más temporal, aunque igual de encantadora y visitable: disfrutable sería la palabra. El hecho es que la soledad, aunque recibida con los ojos cerrados esperando el carajazo, no golpea si se le abre la puerta. Aceptar la soledad es como sentir que te curas mientras dejas atrás mucho de lo que antes necesitabas y que ahora espanta no necesitar más. Un huraño, un ermitaño, un sacaculo, pues. Pero no puedo hacer nada porque se va dando solo, como la aparente consecuencia natural de todo lo vivido. No sé si es madurez, no sé si es crecimiento; lo cierto es que en lugar de muerte, después de un rato, se va pareciendo más bien a un renacer.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
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sábado, 30 de octubre de 2021
lunes, 24 de febrero de 2020
Me siento solo
Me siento
solo. La verdad es que me siento bastante solo. No soporto los momentos de
silencio que me brinda esto de vivir así. Más bien quisiera tomar de la mano a
alguien el sábado por la noche, recibir caricias el domingo en la mañana,
sonrisas y ternura al alcance de la mano, pues. Que cada día me espere en casa
para preguntarme cómo me fue en mi día. Alguien que caliente mi cama en las
noches y le quite este frío a los lados. Cómo me gustaría presentarla a mis
compañeros, mostrarle mis fotos de los viajes y una que otra de la cotidianidad
traviesa en la que seguro estaría sumido con ese amor hasta ahora ficticio. Pero
pasa que mientras escribo, al finalizar cada coma, cada punto y aparte, me doy
cuenta que no estoy dispuesto a intercambiar con nadie, sino que voy solo a
pedir. Al parecer, alguna esquina de mi conciencia me ilumina hoy y me dice que
soy una esponja seca y desesperada dispuesta a extraer todo lo que se me
arrime; que no estoy dispuesto a colaborar, a compartir, a negociar, a crecer
en compañía. En este punto del texto ya me convencí de que mejor me quedo
tranquilito y reflexiono sobre el asunto antes de salir a depredar a la primera
inocente que se fije en mí… mira que vivir así es una manera dolorosa pero
segura de vivir en libertad, y eso de hacer lo que a uno le da la gana no lo
voy a perder.
jueves, 26 de septiembre de 2019
Crees que estás solo
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