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sábado, 30 de octubre de 2021

Solo no

Si advertirlo tanto, voy quedando solo. Después de un tiempo en estas consideraciones, siento que me alejo de lo que antes era lo principal. Voy como en cámara lenta, soltando las amarras, el ancla y solo me quedo con las velas de la embarcación. Mis apegos se van soltando de mis manos y se van convirtiendo en una referencia de bienestar cada vez más efímera, más temporal, aunque igual de encantadora y visitable: disfrutable sería la palabra. El hecho es que la soledad, aunque recibida con los ojos cerrados esperando el carajazo, no golpea si se le abre la puerta. Aceptar la soledad es como sentir que te curas mientras dejas atrás mucho de lo que antes necesitabas y que ahora espanta no necesitar más. Un huraño, un ermitaño, un sacaculo, pues. Pero no puedo hacer nada porque se va dando solo, como la aparente consecuencia natural de todo lo vivido. No sé si es madurez, no sé si es crecimiento; lo cierto es que en lugar de muerte, después de un rato, se va pareciendo más bien a un renacer.

lunes, 24 de febrero de 2020

Me siento solo

Me siento solo. La verdad es que me siento bastante solo. No soporto los momentos de silencio que me brinda esto de vivir así. Más bien quisiera tomar de la mano a alguien el sábado por la noche, recibir caricias el domingo en la mañana, sonrisas y ternura al alcance de la mano, pues. Que cada día me espere en casa para preguntarme cómo me fue en mi día. Alguien que caliente mi cama en las noches y le quite este frío a los lados. Cómo me gustaría presentarla a mis compañeros, mostrarle mis fotos de los viajes y una que otra de la cotidianidad traviesa en la que seguro estaría sumido con ese amor hasta ahora ficticio. Pero pasa que mientras escribo, al finalizar cada coma, cada punto y aparte, me doy cuenta que no estoy dispuesto a intercambiar con nadie, sino que voy solo a pedir. Al parecer, alguna esquina de mi conciencia me ilumina hoy y me dice que soy una esponja seca y desesperada dispuesta a extraer todo lo que se me arrime; que no estoy dispuesto a colaborar, a compartir, a negociar, a crecer en compañía. En este punto del texto ya me convencí de que mejor me quedo tranquilito y reflexiono sobre el asunto antes de salir a depredar a la primera inocente que se fije en mí… mira que vivir así es una manera dolorosa pero segura de vivir en libertad, y eso de hacer lo que a uno le da la gana no lo voy a perder.

jueves, 26 de septiembre de 2019

Crees que estás solo

Crees que estás solo, pero no es así. Sientes que nadie te mira, que nadie te quiere conocer, que nadie te va a ayudar, pero nada de eso es verdad. Lo que sí es verdad es que en el pasado te portaste mal e hiciste daños a algunos, eso sí; pero ni siquiera eso te garantiza la soledad y la indiferencia absoluta. La vida sigue andando. La gente olvida, cambia, perdona, ama. Siempre hay quienes están dispuestos a respaldarte, aunque no lo creas. De quienes te alejaste, algunos regresarán, pero solo si saben que necesitas su disculpa, su compañía. Siempre habrá un niño que te mire desinteresadamente y te ofrezca un caramelo, o un vecino compasivo que note tu necesidad; pero para estos sí necesitaremos de tu participación, de tu integración a la vida en este tiempo muy posterior a la torta que pusiste. Así que anímate, abre la puerta y camina un rato por la acera a ver qué pasa.