No voy a esperar la cercanía de la muerte para querer vivir. No voy a esperar a que la pelona me toque la puerta y me dé un susto para reaccionar. No quiero esperar hasta el momento en que el médico me diga que ya no se puede hacer nada para ver qué puedo hacer. No quiero enterarme tarde de que desperdicié el regalo más grande que pude haber recibido. La verdad es que quisiera morir tranquilo y no sintiendo que fui un completo estúpido.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta stupid. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta stupid. Mostrar todas las entradas
lunes, 15 de marzo de 2021
jueves, 26 de septiembre de 2019
Somos los payasos del circo
miércoles, 25 de septiembre de 2019
El necio exige una explicación
sábado, 10 de agosto de 2019
Libertad estúpida
Me
hablas de vives con libertad plena, pero no puedes hacer lo que quieres. Casi
me gritas que haces lo que te da la gana, pero cada día luces más ansioso. Me enumeras
“sistemas que funcionan”, pero cada vez luces más enfermo, más preocupado. Me
echas en cara que el afecto es un estorbo, que es totalmente prescindible al momento
de perseguir tus sueños, pero tu mirada y tu risa nerviosa te delatan ausente.
La verdad no se qué te pasa, pero ya no te reconozco como el cerro de simpatía
y disposición que eras antes; “antes” de no sé qué te picó y te enfermó
gravemente de “proyectitis” a ultranza. Creo que no te quieres quitar esos anteojos
de una sola perspectiva mientras te hundes entre tus conceptos y planteamientos
que de ninguna manera creo que sean una locura: la locura es ponerlos a la
vanguardia de cada amanecer.
martes, 7 de mayo de 2019
Inteligencia estúpida
Dices
que eres inteligente porque sabes sumar “2 + 2”, porque sabes resolver una
ecuación matemática. Afirmas, vehementemente, que puedes encontrarle la vuelta
a cualquier situación que involucre la lógica más avanzada. La verdad es que
exiges muchas reivindicaciones por tus notas y tu academia ‒y tal vez las
merezcas‒, pero es que a la hora de resolver situaciones serias, te vuelves una
pantaleta. Ciertamente, abordas el enunciado con gracia y con soltura, mientras
tartamudeas al conversar. Argumentas con brillantez sobre las probabilidades de
un evento de la naturaleza, mientras posees una empresa depredadora de
recursos. Con rayar durante dos minutos sobre un trozo de papel, te bastará
para venir con una propuesta a largo plazo sobre alguna propuesta rentable
destinada al próximo buitre, mientras mantienes a raya, tal vez con algo de
fobia, a la solidaridad con el vecino. Desde lejos se me antoja que la llamada
inteligencia no tiene mucho qué ver con las habilidades mágicas o los malabares callejeros asombrosos, sino con el criterio
de por qué estas cosas despampanantes deberían ejecutarse en lugar y por encima
del desarrollo, la dignidad, la solidaridad y la compasión humanos. Te digo, mi
pana, que desde aquí no pareces un ser agraciado con posibilidades infinitas de
bienestar… desde aquí, solo me pareces un primate entrenado para el espectáculo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)