La pluma fue sólo el enviado, el
mensajero que dejaría su encargo en el papel. No fue cualquier cosa.
No fue trivial. Se podría puntua, se podría someter a algún tipo
de escrutinio al mensaje, pero aún así, no se podría cuestionar el
motivo. Como impulso inexorable, desliz desde el corazón al brazo y
entonces a la manos y sus expectantes dedos. Sólo ocurrió. Hubo de
ser un estornudo del alma traviesa, expresiva, incuestionable por el
momento. Ya veremos qué pasa allá afuera.
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viernes, 27 de abril de 2012
La pluma mensajera
La pluma fue sólo el enviado, el
mensajero que dejaría su encargo en el papel. No fue cualquier cosa.
No fue trivial. Se podría puntua, se podría someter a algún tipo
de escrutinio al mensaje, pero aún así, no se podría cuestionar el
motivo. Como impulso inexorable, desliz desde el corazón al brazo y
entonces a la manos y sus expectantes dedos. Sólo ocurrió. Hubo de
ser un estornudo del alma traviesa, expresiva, incuestionable por el
momento. Ya veremos qué pasa allá afuera.
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