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jueves, 26 de marzo de 2026

Oferta y demandas de la vida

Algunos critican a los viejos por lo poco con que se conforman: un café en la ventana, una manualidad, un libro, una conversa, un buen sueño. Tal vez, de tanto caminar, ya se sabe de qué trata la vida y el bienestar. Uno de joven vive mucho de la fantasía, lo cual pareciera sana ambición, pero muchas veces no termina en nada porque se ignoran los hilos que mueven ese aparato. Hay que replantearse soñar y contraponerlo seriamente al esfuerzo real de descubrir nuestras potencialidades y finalmente practicarlas en medio de la oferta, también real, del mundo en que vivimos.

jueves, 25 de agosto de 2022

Se rompió otra ilusión

Se rompió otra ilusión, una que tenía en el mostrador con apariencia de realidad. La convicción me hizo exigirle protagonismo, pero no respondió: se cayó y se rompió como el parapeto que era. La conciencia ganó terreno con algo de dolor, como es usual, para dejar atrás otro mito, otro prejuicio mal adquirido y se impuso, como siempre, el darse cuenta. Hoy amanecí, espero, un poquito más cerca de la verdad.

miércoles, 27 de noviembre de 2019

Lo que crees ver

Lo que ves no es lo que crees ver. Lo que ves es solo un reflejo de lo que tu cabeza te dice que debes ver haciéndole caso a tus pobres percepciones. Lo que ves en aparente reposo es solo un instante congelado de una circunstancia mucho mayor; es solo una parte fugaz de una escena de mayor complejidad, con causas, antecedentes, razones y consecuencias. La amañada simplicidad de tus sentidos y el carácter reduccionista de tus caricaturas mentales están muy lejos de comprender toda la situación, por lo que se queda en un punto terco de perspectiva que abraza y celebra sus limitaciones. Afortunadamente, ya llegará el momento en que el panorama se irá ampliando y tu “darte cuenta” comenzará a trabajar cabalmente por primera vez en tu vida. Así que, si lo que ahora ves es un tigre flotado en el aire, todavía te faltan muchos kilómetros de camino tortuoso antes de sentarte a descansar.

martes, 9 de julio de 2019

Mundo de comiquitas



Yo soy el bueno. Los demás son los malos, se equivocan y no tiene justificación; yo sí. Mi mamá es un ángel. Mi papá es un ogro. Dios es un hombre viejo, de barba, montado en una nube que castiga a los malos. El diablo es un muñeco rojo con cara de malo que vive en el subsuelo y puya con tridente. Ambos personajes son externos a nosotros. Los políticos son superhéroes. Mi novia es una princesa y el novio es un príncipe azul que llegará en un caballo. Mi hijo será un científico famoso. El matrimonio es un cuento de hadas en el que serán felices para siempre. La vida es eterna. Y así sigue la historieta. Historieta que es falsa, es fastidiosa y además pavosa. Historieta que necesitamos creer para sostener el peso de la realidad, y mira que algunos logran creérsela si tienen su propia burbuja barata, aunque esté hecha con billetes. El ego danza entre colores, creencias y drama para luego salir airoso, cada vez, contra cada villano que se le presente. Mientras tanto, los días avanzan sin mirar para los lados, sin escuchar ruegos, sin otorgar prórrogas solicitadas después de perder tanto tiempo creyendo en cuenticos, en comiquitas, en esas pendejadas que supieron meternos en la cabeza cuando todavía estábamos a tiempo de vivir una vida plena, una vida de la vida real.

sábado, 8 de junio de 2019

No eres tu cuerpo... ¿o sí?

No puedo dejar de pensar, de sentir que eres tu cuerpo. Creo que eres exactamente lo que puedo ver. Me siento tan ridículo a veces identificándote con ese precioso envoltorio que llevas, creyendo que todo lo valioso y adorable que tienes reside en tu físico. Te he visto dormir y tu belleza resalta por encima de tu letargo, de tu apacible apariencia. Pero después de unos segundos me doy cuenta de que era solo un encanto, una ilusión, casi un engaño. Tu rostro inmóvil no muestra la sonrisa que me atrajo en primer lugar. Tus ojos cerrados no dejan salir el brillo que me hipnotiza y me mantiene embrujado. Hay tanto que no eres cuando permaneces inanimada que sospecho que hay algo más de lo que me estoy perdiendo, algo fundamental de lo que no tengo conciencia y con lo que no estoy conectado. Temo entonces que algún tipo de ignorancia muy corrosiva y costosa me está minando las bases de lo que pensaba era un refugio eterno para mi piel y mis tranquilidades. Me atrevo ahora a considerar, por primera vez, que muy remotamente dentro de mí, en algún sitio que se va mostrando terriblemente,  ya sé que no es amor verdadero lo que compartimos, sino algo más superficial, más contaminado de estética mundana, de estereotipos, de miedos fundados en el pasado. Lamentablemente y con lágrimas de desconcierto y frustración aparecidas al pie de tu cama, debo decirte adiós.

viernes, 17 de mayo de 2019

Agradecerás el delirio

Agradecerás mi presencia fugaz en tu vida, incluso más que si todavía estuviese contigo. Destacarás en tus conversaciones casuales el paraíso destruido por mis engaños, aún más que mis compañías al mercado y al médico en la actualidad. Fantasearías atrevida y silenciosamente con lo que pudo ser, con muchas más fuerzas de las que emplearías hoy en mantenerte a mi lado. Recurrirías, final y lamentablemente, a que “fue mejor amar y haber sufrido que nunca haber amado”, en lugar de echarle pichón a este fastidio que resultó ahora tu realidad.