Algunos critican a los viejos por lo poco con que se conforman: un café en la ventana, una manualidad, un libro, una conversa, un buen sueño. Tal vez, de tanto caminar, ya se sabe de qué trata la vida y el bienestar. Uno de joven vive mucho de la fantasía, lo cual pareciera sana ambición, pero muchas veces no termina en nada porque se ignoran los hilos que mueven ese aparato. Hay que replantearse soñar y contraponerlo seriamente al esfuerzo real de descubrir nuestras potencialidades y finalmente practicarlas en medio de la oferta, también real, del mundo en que vivimos.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
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jueves, 26 de marzo de 2026
lunes, 18 de julio de 2022
Sueño engañoso
Una manera de saber que se estuvo soñando es al despertar. Todo parecía tan real, todo se sentía tan de verdad verdad. Pero no lo era y esa sí es la verdad. Esa sensación de reconocer el sueño puede, en contadas ocasiones, ocurrir durante el mismo sueño; leves momentos en los que se siente que algo no cuadra, que está desubicado o fuera de tiempo, como el gato de la matrix; como cuando se pierde el sentido, el propósito, la sensación de avance. Siempre he pensado que si tu sueño es agradable, quédate en él; pero si es una pesadilla, será mejor que salgas de ahí y examines, con criterio de supervivencia, lo que te causa tal sufrimiento.
martes, 9 de julio de 2019
Mundo de comiquitas
Yo soy el bueno.
Los demás son los malos, se equivocan y no tiene justificación; yo sí. Mi mamá
es un ángel. Mi papá es un ogro. Dios es un hombre viejo, de barba, montado en
una nube que castiga a los malos. El diablo es un muñeco rojo con cara de malo que
vive en el subsuelo y puya con tridente. Ambos personajes son externos a
nosotros. Los políticos son superhéroes. Mi novia es una princesa y el novio es
un príncipe azul que llegará en un caballo. Mi hijo será un científico famoso. El
matrimonio es un cuento de hadas en el que serán felices para siempre. La vida
es eterna. Y así sigue la historieta. Historieta que es falsa, es fastidiosa y
además pavosa. Historieta que necesitamos creer para sostener el peso de la
realidad, y mira que algunos logran creérsela si tienen su propia burbuja
barata, aunque esté hecha con billetes. El ego danza entre colores, creencias y
drama para luego salir airoso, cada vez, contra cada villano que se le
presente. Mientras tanto, los días avanzan sin mirar para los lados, sin
escuchar ruegos, sin otorgar prórrogas solicitadas después de perder tanto
tiempo creyendo en cuenticos, en comiquitas, en esas pendejadas que supieron
meternos en la cabeza cuando todavía estábamos a tiempo de vivir una vida
plena, una vida de la vida real.
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