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jueves, 15 de abril de 2021

Es hora de agradecer

En estos momentos tan jodidos de la vida, aquí o allá, se va haciendo necesario practicar el agradecimiento, y particularmente el agradecimiento explícito, directo, honesto, espontáneo, a quienes han aportado valor a nuestras vidas. Se instaura la urgencia en nuestros días para bien o para mal y lo importante se hace urgente, porque es que la gente se va, nosotros nos vamos; de hecho, todos nos iremos, pero es que en estos días ya algunos lo pueden predecir con cierto tino. Ese amasijo de circunstancias que derivaron en esto que somos ahora, en la manera como actuamos y hasta dónde pudimos avanzar es producto del esfuerzo propio, por supuesto, pero gracias también a quienes nos dieron la mano en alguna encrucijada en la que nos enceguecimos, desesperamos o paralizamos y que, sin cada empujón en el momento preciso, nuestros logros hubieran estado un paso atrás, cada vez, y serían otras las realidades. Hay que agradecer mientras el que ha tendido la mano y su beneficiario estén vivos, estén presentes para enaltecerse mutuamente. El agradecido honrará a quienes le tendieron la mano para que éstos sepan, sin duda alguna, quiénes llegaron a ser en la vida del otro y no vivan ni se vayan sin sentir la verdadera magnitud de su influencia en los demás, quienes, obviamente, lo amarán para siempre.

viernes, 17 de mayo de 2019

Agradecerás el delirio

Agradecerás mi presencia fugaz en tu vida, incluso más que si todavía estuviese contigo. Destacarás en tus conversaciones casuales el paraíso destruido por mis engaños, aún más que mis compañías al mercado y al médico en la actualidad. Fantasearías atrevida y silenciosamente con lo que pudo ser, con muchas más fuerzas de las que emplearías hoy en mantenerte a mi lado. Recurrirías, final y lamentablemente, a que “fue mejor amar y haber sufrido que nunca haber amado”, en lugar de echarle pichón a este fastidio que resultó ahora tu realidad.

sábado, 20 de abril de 2019

Agradecer

Agradecer. Hay que agradecer. Si no sabes a quiénes, ya lo sabrás. Si no sabes por qué, abre los ojos… pero bien abiertos. Tal vez echando un vistazo opines airadamente que la vida te ha tratado mal. Pero para eso habría que ponerse a hablar de parámetros, de lo que crees que es malo, de lo que te parece bueno, de lo que crees que mereces y no mereces, de lo que crees que necesitas y no necesitas, y la idea por ahora es ser breves. Pero estás vivo, cuando pudieras no estarlo. Tienes cierto nivel de salud, aunque pudieras no tenerlo. Eso sí, puedes apreciar solo parte de lo que te rodea cuando pudieras apreciarlo todo, disfrutarlo todo.  Eso no sería posible con tu cabeza en el estado actual, por supuesto. Todo el basurero que tus emociones y creencias mantienen ahí arriba comenzó hace tempo a nublarlo todo y a dejar ver solo una partecita que, por cierto, no es la mejor, no es la que más ayuda. Sin embargo, en el momento en que puedas mirar bien, con la cara lavada, con los ojos limpios, verás que lo poco que crees poseer te era invisible y aún así te sostenía en pie. A partir de ese punto luminoso, podrás ver que tanto afuera como adentro había riquezas insospechadas, inexploradas, que tu ceguera te hacía desechar ligeramente. Tal vez en ese momento puedas agradecer lo ganado, el nuevo planteamiento de tu existencia. Por ahora, mira, entiendo que no puedas.