Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta despedida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta despedida. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de septiembre de 2024

Despedida casi indolora

Llegó el momento. Con algunos días de antelación, llegó el aviso por la vía correspondiente: Guillermo iba a morir. Tras un encontronazo de la conciencia colectiva con las leyes metafísicas y demás especies relacionadas, despedirse de este mundo no fue más un asunto de violencia, frustración o de dolor sorpresivos. El trámite ahora tenía parámetros bien establecidos para cada caso, como su anuncio, la antelación y la fecha en que la luz abductora se presentaría para llevarse al pasajero de turno. La cosa ya no era como antes. Esta novedosa modalidad de dejar el cuerpo no tardó en surtir sus efectos en la existencia de la gente. Una vez escuchado el pitazo de la partida, muchos organizaban los trámites legales correspondientes de la ocasión, buscaban a aquellos con quienes estuviesen peleados o enojados para conversar los asuntos pendientes en un ambiente harto solemne y amoroso y, nunca menos importante, buscaban arreglar sus asuntos internos tan postergados desde siempre. Otros, previendo cualquier despelote al final, aprovechaban los años previos para, más bien, vivir una vida ordenada, de manera que al llegar el momento de irse aprovecharían mejor el momento para pasarla con su gente, en sus lugares y en sus contemplaciones de la manera más relajada posible. Guillermo pertenecía a esta segunda categoría, por lo que, unas horas después del anuncio, ya estaba reunido con su familia y sus amigos para recordar y reflexionar, sin mayor sobresalto, sobre los asuntos de la vida entre la mirada y los apretujones cariñosos de su gente.

miércoles, 15 de febrero de 2023

Carta de despedida

No puedo hacerte feliz. No puedo. Me es imposible cargar con tamaña responsabilidad. Lo nuestro es bonito, simpático, chistoso, entretenido, pero no es sostenible. Quieres que te haga feliz y vivir feliz a mi lado por los años que restan, pero no tengo esa capacidad, no tengo ese poder. Yo espero lo mismo de ti y solo ahora pude ver que somos dos mendigos que vinieron a pedirle al otro lo que les faltaba. Por eso es el agotamiento. Por eso es el vacío que experimentamos entre vacación y vacación, entre fiesta y fiesta, entre orgasmo y orgasmo.

sábado, 29 de enero de 2022

Despedida en sueños

Pasó a un lado de nuestra mesa. Nos dimos cuenta de inmediato y nos levantamos. Me le acerqué sabiendo que era la última oportunidad que tendría de verlo y que, a pesar de ser un sueño, era suficiente para decir adiós como me hubiera gustado cuando supe la noticia. Ella, que permanecía a mi lado, me miraba como entendiendo la situación cuando ya yo lo abrazaba con mucha fuerza, como podía, mientras saltaban las lágrimas de mis ojos. Después de separarnos, desapareció en la oscuridad con una sonrisa cómplice en el rostro. Me di por servido. Creo que fue suficiente para dejarlo ir.

lunes, 1 de julio de 2019

Creo que te vas

Veo tus ojos llenos de lágrimas, pero tu boca muestra una sonrisa que derrama felicidad, agradecimiento, despedida. Contemplas por la ventana las luces infantiles de la tarde en rojo y naranja. A veces bajas la vista, como para terminar de digerir lo que tus ojos se apresuran a recoger, como para pensar en algo. Sin que lo sepas, te veo mirarme fijamente, recorrer la casa. Caminas por el patio, como grabando en tu cabeza las últimas fotografías. Hace rato saliste a la calle, frente a la casa, saludando a los vecinos sin hablar, solo con tus manos viejas, tan experimentadas en las caricias y en nuestra orientación como en el trabajo duro. No me has dicho nada, pero creo que te vas. Creo que nos dejas. No forzaré la barra para saber, porque nunca sirve de tanto. Te sentaste hace un ratico en tu mecedora ya quieta, de espaldas a este rincón, a seguir mirando cómo baja el sol, cómo se apaga el día. En medio de mi respiración recortada, ya no tengo dudas: estás diciendo adiós sin decirlo con los labios ni con los ojos, sino con tu pose cada vez menos temblorosa de “listo para el viaje”. Bueno, viejo, ni modo, ya tus manos descansan: nos vemos más tarde.

sábado, 8 de junio de 2019

No eres tu cuerpo... ¿o sí?

No puedo dejar de pensar, de sentir que eres tu cuerpo. Creo que eres exactamente lo que puedo ver. Me siento tan ridículo a veces identificándote con ese precioso envoltorio que llevas, creyendo que todo lo valioso y adorable que tienes reside en tu físico. Te he visto dormir y tu belleza resalta por encima de tu letargo, de tu apacible apariencia. Pero después de unos segundos me doy cuenta de que era solo un encanto, una ilusión, casi un engaño. Tu rostro inmóvil no muestra la sonrisa que me atrajo en primer lugar. Tus ojos cerrados no dejan salir el brillo que me hipnotiza y me mantiene embrujado. Hay tanto que no eres cuando permaneces inanimada que sospecho que hay algo más de lo que me estoy perdiendo, algo fundamental de lo que no tengo conciencia y con lo que no estoy conectado. Temo entonces que algún tipo de ignorancia muy corrosiva y costosa me está minando las bases de lo que pensaba era un refugio eterno para mi piel y mis tranquilidades. Me atrevo ahora a considerar, por primera vez, que muy remotamente dentro de mí, en algún sitio que se va mostrando terriblemente,  ya sé que no es amor verdadero lo que compartimos, sino algo más superficial, más contaminado de estética mundana, de estereotipos, de miedos fundados en el pasado. Lamentablemente y con lágrimas de desconcierto y frustración aparecidas al pie de tu cama, debo decirte adiós.

sábado, 13 de abril de 2019

El pitazo de la vida

A veces la vida pareciera dar un pitazo para vivirla con cierto ritmo apurado. No llega a ser un ultimátum, pero sí una alerta para moverte según se presente el caso. Parece que a veces debes aprovechar la oportunidad de hablar con quienes no has hablado en algún tiempo, de visitar, de telefonear, incluso de solo escribir. Aunque no reviste gran urgencia, sí parece ser un estímulo para echar el cuento breve y ponerte al día con quienes han escrito algún capítulo en tu vida, por breve que haya sido. Pareciera un espacio permitido, un tiempo adecuado para reconectar con esas energías que se dieron en distintos momentos, para concentrarlas en una ocasión especial de reacomodo, de reencuentro y tal vez de redención. Sin embargo, los oídos sordos están a la orden del día y nadie se enteró del pitazo. De ese modo, entretenidos, distraídos, miedosos, orgullosos, seguimos desconectados de lo que todavía conserva una energía vital de sentir. Nos seguimos haciendo los locos y perdiendo mucho más que tiempo. Seguimos dormidos en un sueño que se asemeja a una pesadilla de baja intensidad, la cual preferimos a despertar de una vez. Seguimos jugando con juguetes vacíos que terminan por vaciarnos. Seguimos caminando, determinada y firmemente sin ninguna dirección, sin ningún sentido legible por el más letrado. Mantenemos el frenesí del ciego que corre… hacia ningún lado.