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jueves, 26 de marzo de 2026

Oferta y demandas de la vida

Algunos critican a los viejos por lo poco con que se conforman: un café en la ventana, una manualidad, un libro, una conversa, un buen sueño. Tal vez, de tanto caminar, ya se sabe de qué trata la vida y el bienestar. Uno de joven vive mucho de la fantasía, lo cual pareciera sana ambición, pero muchas veces no termina en nada porque se ignoran los hilos que mueven ese aparato. Hay que replantearse soñar y contraponerlo seriamente al esfuerzo real de descubrir nuestras potencialidades y finalmente practicarlas en medio de la oferta, también real, del mundo en que vivimos.

lunes, 18 de julio de 2022

Sueño engañoso

Una manera de saber que se estuvo soñando es al despertar. Todo parecía tan real, todo se sentía tan de verdad verdad. Pero no lo era y esa sí es la verdad. Esa sensación de reconocer el sueño puede, en contadas ocasiones, ocurrir durante el mismo sueño; leves momentos en los que se siente que algo no cuadra, que está desubicado o fuera de tiempo, como el gato de la matrix; como cuando se pierde el sentido, el propósito, la sensación de avance. Siempre he pensado que si tu sueño es agradable, quédate en él; pero si es una pesadilla, será mejor que salgas de ahí y examines, con criterio de supervivencia, lo que te causa tal sufrimiento.

domingo, 28 de abril de 2019

Amigo de mis demonios

Amigo de mis demonios. En eso acabamos después de tanto tiempo en disputa por el espacio en mi mente. En eso desembocó toda esa escaramuza frecuente que me mortificaba las noches. Ya no peleamos; ni siquiera discutimos por nada. Ya llegamos al acuerdo de vivir todos juntos y ayudarnos, sobre todo ellos a mí, que soy su creador. Pasaron todos ellos, después de extenuarnos en batalla, a ser, de enemigos temibles a colaboradores prácticos y hasta amistosos. En lugar de ser molestado en las madrugadas por esas voces que reclamaban y hasta se burlaban, ahora, antes de acostarme, me reúno con cada uno de ellos y me cuentan con voz moderada qué debilidad han observado a lo largo del día para yo poder corregir la cuestión. Después de escuchar atentamente y con el alma expuesta, considero, me doy cuenta y me recuesto para dormir seguido toda la noche. Claro, no me traen el desayuno en las mañanas, pero me conformo con saber y sentir que el cuento de los demonios es solo una historia pasada de separación de mi mismo que llegó a su fin.