Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta thank. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta thank. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de abril de 2021

Es hora de agradecer

En estos momentos tan jodidos de la vida, aquí o allá, se va haciendo necesario practicar el agradecimiento, y particularmente el agradecimiento explícito, directo, honesto, espontáneo, a quienes han aportado valor a nuestras vidas. Se instaura la urgencia en nuestros días para bien o para mal y lo importante se hace urgente, porque es que la gente se va, nosotros nos vamos; de hecho, todos nos iremos, pero es que en estos días ya algunos lo pueden predecir con cierto tino. Ese amasijo de circunstancias que derivaron en esto que somos ahora, en la manera como actuamos y hasta dónde pudimos avanzar es producto del esfuerzo propio, por supuesto, pero gracias también a quienes nos dieron la mano en alguna encrucijada en la que nos enceguecimos, desesperamos o paralizamos y que, sin cada empujón en el momento preciso, nuestros logros hubieran estado un paso atrás, cada vez, y serían otras las realidades. Hay que agradecer mientras el que ha tendido la mano y su beneficiario estén vivos, estén presentes para enaltecerse mutuamente. El agradecido honrará a quienes le tendieron la mano para que éstos sepan, sin duda alguna, quiénes llegaron a ser en la vida del otro y no vivan ni se vayan sin sentir la verdadera magnitud de su influencia en los demás, quienes, obviamente, lo amarán para siempre.

viernes, 17 de mayo de 2019

Agradecerás el delirio

Agradecerás mi presencia fugaz en tu vida, incluso más que si todavía estuviese contigo. Destacarás en tus conversaciones casuales el paraíso destruido por mis engaños, aún más que mis compañías al mercado y al médico en la actualidad. Fantasearías atrevida y silenciosamente con lo que pudo ser, con muchas más fuerzas de las que emplearías hoy en mantenerte a mi lado. Recurrirías, final y lamentablemente, a que “fue mejor amar y haber sufrido que nunca haber amado”, en lugar de echarle pichón a este fastidio que resultó ahora tu realidad.