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jueves, 30 de enero de 2020
Muchos nos dejaron pronto
martes, 28 de enero de 2020
La dualidad no mata… no todavía
La dualidad
no mata… no todavía. Dualidad es dos partes distintas malviviendo en un solo
pellejo. Dualidad es pelea, son dos lados que no pueden ser uno. Dualidad es
estereotipo contra autenticidad. Dualidad demuestra prisión, inconformidad,
envidia, impotencia. Dualidad es lo que eres contra lo que te ves obligado a
ser, lo que tienes contra lo que quieres, donde estás contra donde quieres
estar, y claro, lo que haces contra lo que quieres hacer. Dualidad es
resistencia a ti mismo, es forcejeo interno, es estrangulamiento constante y
progresivo que, en medio de la asfixia, no deja pronosticar el final de la
historia. Dualidad es gastar el doble de la energía en menos de la mitad de lo
trazado. Dualidad es amargura de la mente que chorrea al cuerpo. Dualidad es
contraposición de uno contra uno mismo por mero influjo alienígena. En dos
platos: Dualidad es locura. Pero es locura maquillada de ajuste social, de
adaptación a la audiencia según sea el caso: normal y admirable, pues. Dualidad
termina siendo queja en la oscuridad, ruido constante que no deja dormir, indeterminación
que mata… aunque no todavía.
lunes, 27 de enero de 2020
El propósito es el meollo
El propósito es la motivación válida, el
objetivo ponderado, la meta trazada; pero también es lo que define nuestra
dirección de hoy mismo, es el origen de la fuerza que aplicamos en este minuto:
de donde deberían salir las ganas. El propósito es lo que hay que recordar cada
día para para no dormirse, para no hastiarse y dejar el camino. El propósito es
el recordatorio diario de para qué estamos aquí, lidiando con esto. El propósito
es lo que ayuda a examinar si lo que se hace cada día vale la pena o es un
desvío desechable, prescindible, un estorbo tal vez. Hay momentos oscuros en
los que se pierde de vista el propósito, y con él, el sentido real de la vida y
sus detalles, sus momentos, su belleza, su gozo. Si al final del día no se
acerca unos centímetros hacia su propósito, mi pana, vaya lavándose la cara y
afine la vista para dibujar su mapa… eso sí: calmadito, pues.
domingo, 26 de enero de 2020
Funeral al natural
sábado, 25 de enero de 2020
Le quitaste la fe
viernes, 24 de enero de 2020
Dormir juntitos
Perdido para siempre
Me perdí
en algún momento. El camino se torció en algún punto de mi existencia y, sin
notarlo, llegué a un sitio muy apartado de donde necesitaba llegar. Sin embargo,
y haciéndome el que no le importaba el desvío, me estacioné a vivir allí, lejos
del destino que me que me esperaba sin prisa. Fingí echar nuevas raíces,
inventé juegos, maneras de entretenerme, razones para permanecer, pero todo lo
experimentado resultó muy efímero, repleto de una temporalidad que me
enfermaba, que me exigía un esfuerzo constante, de la necesidad de justificarme
ante los demás y exponer mi fracaso como un tremendo logro. Cada iniciativa se
desvanecía en poco tiempo, dejándome, cada vez, en un vacío que no entendía. La
infinidad de metas por acometer se perdía en el horizonte. Mi inconformidad con
los resultados a largo plazo me llevaba a una nueva empresa, a un aprendizaje urgente,
embutido por la consigna del momento. Pasaron los años y mis saludes física y
mental se deterioraron al punto del agotamiento innegable, evidente, casi
vergonzoso; al punto de comprender finalmente que no importaba cuánto
aplaudiera mis propios logros, si seguía viviendo en derivaciones de mi
extravío inicial, en espejismos forzados del ego, en ramificaciones erráticas de
lo que una vez fue la ruta hacia mi propia intimidad, hacia la paz que me
correspondía.
domingo, 19 de enero de 2020
Basta de ambigüedades
No es pensar igual. Es transmitir adecuadamente las ideas para que no produzcan ambigüedades, y menos, desacuerdos.
miércoles, 15 de enero de 2020
Si tú no fluyes, fluiré yo
martes, 14 de enero de 2020
¿Aceptan por esposos? ¿En serio?
lunes, 13 de enero de 2020
Juntos por un ratico
Te propongo
juntarnos, pero en un acuerdo distinto. Te propongo estar cerca el uno del otro
mientras seamos afines, mientras haya disfrute en común, mientras lo que nos
una sea mayor que lo que nos pueda separar. Quisiera vivir contigo solo mientras
exista la emoción de verte, de hablarte, de acariciarte. Quisiera poder
dormirme en tu regazo todo el tiempo que sea posible sin que algún sobresalto
me lo impida. Quisiera, por supuesto, poder levantarme a tu lado agradeciendo
que somos tú y yo quienes estamos allí, en medio del gozo, en medio de la paz. Quisiera,
en dos platos, que todo tuviese sentido. Pero cuando suene el campanazo, cuando
el dolor y la pena se recuesten en la sala con ganas de quedarse; cuando haya
alguna duda en verte, en conversar contigo, incluso en hacerte el amor,
prefiero que todo termine. Cuando ya no pienses en mí como piensas ahorita,
como me hablas ahorita, como me amas ahorita; cuando ya no seamos los mismos,
cuando no tengamos las mismas ganas de mirarnos y caminar juntos, prefiero que
termine. Deberá ser, mi amor, que cuando no nos sienta tan bendecidos de estar aquí,
en este lugar fabricado para nosotros, prefiero que termine… preferiré estar
solo.
domingo, 12 de enero de 2020
Yo quiero mi homenaje
Yo quiero mi homenaje. Exijo que organicen algo
en mi honor en el teatro Teresa Carreño. Quiero que mientras aún me quede vida,
reconozcan mis virtudes por encima de mis defectos. Quiero que me manifiesten,
en un evento masivo, que yo valgo la pena, que no era tan malo como decían los
medios, como aseveraban mis adversarios. En un recinto más que digno, necesito
con urgencia que convoquen al pueblo llano, al que quiere sin mucho complejo,
al que se vuelve loco con solo saber que uno estará presente, más que al que me
buscaba la caída, el que me ponía la piedra, el que finalmente se quedó con los
crespos hechos. Así que me voy yendo al barbero y al spa para irme poniendo
bonito para eso tan serio que segurito viene rodando.
P.D.:
por favor, no cobren la entrada para ver si viene más gente :D
miércoles, 8 de enero de 2020
No confié en ti, pero...
Encierro irremediable
lunes, 6 de enero de 2020
De la inconciencia a la acción
Le temo a lo que pudiera pasar
No le
temo a lo que pasa, sino a lo que pudiera pasar. No me altera el momento
presente, sino lo que pudiera venir. Me inquieta algo que no llega, que nunca
llega, pero que sin embargo me sigue atormentando. Es muy raro que algo que ha
sido hasta ahora imaginario cause estos efectos en mi mente, en mi cuerpo, en
mi entorno. Ya me va pareciendo enfermizo que algo que no existe en la realidad
produzca tales desastres así de reales, así de destructivos, así de alienantes.
El día de hoy era mi futuro ayer y resultó que ninguna de mis predicciones se dio.
Esta semana era mi futuro la semana pasada y es evidente que mis augurios
rodaron por los suelos, cada vez, invariablemente. Mi capacidad de pronóstico macabro
sigue pujando. Después de mirar mi situación una y otra vez, cada vez con mayor
sorpresa y claridad, caigo en cuenta de que mi mente cayó en un laberinto del
que solo puedo salir apreciando mis cosas desde aquí, desde donde estoy ahora,
desde este nivel de conciencia que me regaló el sufrimiento continuo, aunque sin
el drama, sin esa teatralidad que siempre me sirvió para justificar mi ceguera,
para repartir malas noticias, para desmejorar el mundo un poquito más para los
míos.
viernes, 3 de enero de 2020
Deconstruirnos
jueves, 2 de enero de 2020
El estuche del bienestar
El
bienestar no viene siempre en estuche sobreentendido. La sensación de logro, de
avance, no siempre luce así de triunfal. La sonrisa no siempre viene después de
otra sonrisa. Muchas veces –más de las que me gustaría admitir– la lección
viene en amargo contenedor, en aparente promesa engañosa. El problema parece
ser identificar si dentro del envoltorio que ahora desfila enfrente hay una
oportunidad o es simple basura que alimenta el sufrimiento. El problema parece
ser ese lente contaminado, repleto de ilusión que llevamos dizque para mirar
bien el camino. Al parecer, hay un empeño nada bendito en querer que todo sea
implícito, rumbo al pedestal que nos hará feliz para siempre, sin darnos cuenta
de que eso constituye una ridícula caricatura de lo que la vida es, una visión
retorcida y autofabricada del funcionamiento de las cosas: un intento fallido
por reescribir la historia a los carajazos, una y otra vez.
Falsas expectativas
Falsas
expectativas. Protagonismo de experiencias previas. Creencias infundadas. Montaje
imaginario, ausencia de consultas y acuerdos. Juego interminable y desatinado de
adivinanza. Inercia enfermiza a partir de construcciones mentales furtivas, no solicitadas,
escasamente concebibles. Así pasa el tiempo, acompañados pero solos, contigo
pero sin ti. Así transcurre todo, esperando lo que no llegará por falta de
traerlo a colación, de nombrarlo, por falta de escenario posible, por intentar
repetir la aventura de vivir en la ilusión y lograr sobrevivir. Mente ocupada y
a la vez dormida que teje todo tipo de cuentos, de historias de futuro fabuloso
sin un presente sensato; de proyecciones patológicas, sin fundamento, sin
chispa inicial. No lo sé bien, pero desde aquí luce todo muy feo, muy sin
sentido, muy peligroso.
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