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domingo, 19 de enero de 2020

Basta de ambigüedades

No es pensar igual. Es transmitir adecuadamente las ideas para que no produzcan ambigüedades, y menos, desacuerdos.

jueves, 28 de febrero de 2019

Tremendo amor (o Te amé con toda el alma II)


Este amor tan loco, tan explosivo, tan avasallante. Tremendo amor, este. Siempre guiándose por la fuerza de la pasión, del deseo de hacer cosas siempre, de brincar, gritar, sudar. Siempre guiado por el calor sensual de nuestra presencia. ¿Para qué tanta pensadera y previsión, si la vida es ahora? Cerremos los ojos y corramos como ciegos en su oscuridad, que todo nos favorece; mira que el universo se enteró de nuestro amor y nos apoyará sin preguntar. No seguiremos receta sabelotodo: nosotros somos únicos, irrepetibles, y si alguien no lo comprende, es porque seguro está equivocado o se muere de la envidia. Fíjate que hasta ahora nos ha ido perfectamente; de hecho, mi amor, son los mejores siete días de mi vida.

Te amé con toda el alma

Al fin te había encontrado. Te amé “con toda el alma”. Te quise con desesperación. Cuando no estaba contigo, no podía respirar bien. Me despertaba en las madrugadas y te buscaba en la oscuridad. Eras mi vida, más que mi media naranja, mucho más que mi compañía perfecta para siempre. Pero fíjate, con todos estos fuegos artificiales, con todo el festejo y la tremenda expectativa, y todo terminó. Ahora te odio “con toda el alma”. Al final resultaste no ser lo decente y dedicada que yo necesitaba que fueras. Fuiste una más de mi larga lista. Qué desengaño tan fuerte fue darse cuenta de que lo que uno anhela no está al alcance de la mano. No sé qué pasa con la magia, que no se muestra y se queda a mi lado permanentemente. No sé qué pasa con esa mujer perfecta que he esperado toda mi vida. De repente se me antoja que todo el mundo, todo lo que me rodea está equivocado, que no me comprende ni me merece. Estoy determinado: no dejaré que el entorno me amilane; no me rebajaré a recibir cualquier cosa sin que se pruebe su compromiso, sus ganas de hacerme feliz.

viernes, 25 de enero de 2019

Me estoy ahogando...

Me estoy ahogando. Hace rato que me estoy ahogando, pero no termina este infierno. Tengo un lastre en mis piernas que me hunde, que no me permite flotar. Me sumerjo desesperado y como puedo salgo a manotazos a agarrar algo de aire para seguir en este juego peligroso, en el que ni muero ni me salvo. En medio de la turbulencia miro hacia arriba y logro distinguir apenas el cielo: solo sé que es de día y que puedo morir. En esta situación no puedo pensar, analizar mi entorno ni mucho menos decidir el camino a la salvación, mi futuro, sobre todo porque no alcanzo a ver nada; solo me mueve el instinto ciego de supervivencia. Lo que necesito ahora es respirar, y respirar con calma. Por ahora lo que necesito es quitarme este peso para poder flotar. Por ahora mi objetivo urgente es quitarme el lastre para poder flotar y respirar al fin. Una vez estable en la superficie y con los brazos y el corazón más calmados, podré mirar a los lados y situar la playa para enfilar mis esfuerzos hacia ese nuevo objetivo. Lo que temo, quizás prematuramente, es que el que me quite el peso sea el mismo que me lanzó en esta calamidad… ese es otro tema; será el tema a tratar cuando ya haya flotado, haya comido y tomado mis medicinas. Entonces podré dilucidar, el nuevo rumbo, el permanente, algo que solo se puede lograr sin el desespero y ceguera actuales, lejos de la amenaza permanente de la muerte inmediata.