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lunes, 6 de enero de 2020
De la inconciencia a la acción
domingo, 11 de agosto de 2019
¿Un milagro? no te creo
jueves, 18 de julio de 2019
Todo se jode en el camino
Todo se
daña en el camino. Todo se jode después de comenzar. Ya tu compañía no me
llena. Ya no quiero estudiar esto. Ya no me gusta tu cuerpo. Ya me aburro en
esta casa. Ya los coloraos y sus amigos agarraron el gobierno y la plata y no
puede ser peor. Ya los azules y sus amigos agarraron el gobierno y la plata y
no puede ser peor. Parece que no hay visión. Parecemos ciegos porfiados y de
esperanza irresponsable escogiendo camino. Somos necios egoístas defendiendo una
decisión sin futuro ni rentabilidad. Somos los dignos opuestos de Midas, convirtiendo
en estiércol y abandono todo lo que tocamos. ¿Qué nos pasa? ¿Qué hay dañado
dentro de nosotros? ¿No sería más sencillo decidir vivir mejor en colectivo? ¿Qué
cosa tan poderosa hace que intentemos infructuosamente violar el curso de
nuestra propia naturaleza, solo para luego tragarnos el golpe de frente? ¿Qué
estupidez empecinada subyace en esa ceguera inducida que luego se endurece y se
disfraza de “criterio” aplaudido? La superficie del planeta puede dar cuenta de
nuestra eficiencia en la administración de los recursos. Somos, parece, imbéciles
que viven en islas mentales que se vuelven más pequeñas cada vez; criminales inconscientes
con fuerzas y ganas infinitas de juzgar, resistir y apegarse a lo temporal. Todavía
no es tarde, pero mira, ese reloj no para.
domingo, 19 de mayo de 2019
¿De qué quieres sufrir?
De qué
quieres sufrir, sería una pregunta pertinente al momento del nacimiento, pero
nadie la hace. Igual, sería una pregunta con respuesta azarosa porque nadie ha
vivido. Pero luego, al pasar los años e irse definiendo los acontecimientos por
voluntad propia, ya sería el momento de responder a esa pregunta. ¿Quieres
sufrir de soledad, del estómago, de nostalgia? Por muy autosuficiente, preclaro
o experimentados que seamos, la inconciencia parece tener su espacio en nuestra
vida y no seremos estrictos con ella. Se podría decir más bien que protegemos
ese pequeño espacio que damos al actuar ligeramente, desdeñando las consecuencias
de ciertos actos que sabemos que nos
harán daño o a otros. Pero lo dejamos así y más adelante, hasta aparentaremos la
sorpresa ligada al yo lo sabía
juntos. No habrá explicación racional posible. No podremos echar mano a las herramientas
retóricas o académicas bien afiladas para dar a entender por qué dejamos que
todo ocurriera. “¿De qué quieres sufrir?” es una pregunta absurda porque nadie
quiere sufrir intencionalmente ‒eso sería locura‒, pero mira que con qué
urgencia necesitamos preguntárnosla, y, en principio, contestarla para comenzar
el proceso de curación y dejar de incurrir en comportamientos dementes y
autodestructivos.
miércoles, 27 de febrero de 2019
Flor de alcantarilla
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jueves, 21 de febrero de 2019
¿Honesto yo?
Ya casi no me
hablo. Me miro y paso de largo. Me da una ladilla pesaísima decirme mis cosas
en la cara. De hecho, a veces me pregunto cuál es el peo, pero, pensándolo
bien, no lo sé o no quiero saberlo. Mientras mi silencio se prolonga y el corte
de la comunicación conmigo mismo va a las mil maravillas, me va dando gripe,
luego sarpullido y finalmente el divorcio. Debo hablarme de nuevo. Debo reintentar
saber en qué ando internamente. Escuchar a tanta gente allá afuera no me ha
servido de mucho, a pesar de la buena intención de algunos. Durante dos noches
que llegué a la casa solo y antes de dormir (solo) apagué la luz para ver qué
salía, pero solo salieron las canciones nuevas de reguetón, mientras me
acordaba de las rumbas buenísimas a las que iba. Pero no quiero hablarme. No quiero
escucharme. El diálogo sigue roto. La peor separación es conmigo mismo, y
siento que voy a reventar si no resuelvo esto. La inconciencia me partió en
dos: en el que jode y en el que sufre, y mientras estos dos mequetrefes no aprendan
a quererse de nuevo, creo que estaré irremediablemente jodido.
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