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viernes, 25 de octubre de 2024

Si estuviésemos juntos

Si estuviésemos juntos de nuevo en ese momento tan importante para todos, te tomaría de la mano. Siempre estuvimos lejos físicamente, pero te tomaría de la mano. Haría cosas que nunca hice, como esa, porque han pasado los años y la conciencia parece haber avanzado… y conciencia es amor. El amor me permitiría alejarme de los miedos, las vergüenzas y los complejos —que son lo mismo— y podría yo desinflarme tomando mi forma verdadera, hacer lo que me dicte el corazón con ese aliento de terciopelo, de desenfado, de desinterés por las cosas. Si estuviésemos juntos de nuevo, en ese u otros momentos, te sonreiría e incluso te haría saber, muy amorosamente, el dolor que me causa tu dolor, haciéndote saber, cada vez, que nunca te abandonaría. El problema de este planteamiento es que nunca volveremos a estar juntos y no puedo convertir mi falta de madurez en un sufrimiento, en una culpa estéril que me punce por el resto de mi vida. ¿Qué hacer? Pues, se me ocurre que puedo avanzar y determinar que, para aquel momento, no tenía los recursos necesarios para serte útil, que los años ya me mostraron ese aspecto necesario de la vida y que ahora puedo practicarlo con quienes todavía están cerca. Gracias por la enseñanza.

lunes, 12 de octubre de 2020

Si no estuviésemos juntos

Si no estuviésemos juntos, si no tuviésemos nada hasta ahora y fuésemos, digamos, vecinos, me asomaría por la ventana para verte cuando salieras o llegaras de la calle. Si no tuviésemos lo que tenemos ahora, buscaría una excusa, digamos, barrer el porche, sacar el perro o lavar el carro, para saludarte de cerca. Si nuestra juntura nos hubiese sido negada hasta ahora, iría a tu casa a llevarte algo que no era tuyo o a pedirte un poquito de azúcar −manque fuese yo diabético−. Te perseguiría a la panadería, al mercado, a la farmacia, para buscarte conversa y buscar en tus ojos alguna señal de reciprocidad, de autorización para avanzar un poco más. Si no nos conociéramos como ahora, si no abrigáramos aun lo que sentimos ahora el uno por el otro, seguro yo haría lo posible porque ocurriera, y conociéndote como te conozco, sé que harías lo posible por no arriesgar tu reputación y le darías largas a mi intento, pero ya ves, mi ya viejo amor: yo ganaría.

viernes, 24 de enero de 2020

Dormir juntitos

Debemos dormir juntos porque nos amamos. Estamos llamados a cumplir con ese “mandamiento”. Aunque yo me mueva y la despierte en la madrugada, debemos dormir juntos porque nos amamos. Aunque a ella le guste el ventilador durante el sueño y a mí no, debemos dormir juntos porque nos amamos. Aunque yo ronque y se le haga imposible descansar, debemos dormir juntos porque nos amamos. Si me paro a orinar varias veces, si ella me golpea, si yo leo hasta tarde mientras ella quiere dormir; si ella se levanta temprano y necesita encender la luz, si quiero escuchar algo de música mientras duermo y ella no, si ella ojea las redes sociales mientras sobre viene el sueño y yo no… debemos dormir juntos porque nos amamos. No lo sé bien, pero parece que “amarse” podría convertirse en una especie de infiernito recetado tradicionalmente que hay que vivir hasta que la muerte o el divorcio nos separen.

lunes, 13 de enero de 2020

Juntos por un ratico

Te propongo juntarnos, pero en un acuerdo distinto. Te propongo estar cerca el uno del otro mientras seamos afines, mientras haya disfrute en común, mientras lo que nos una sea mayor que lo que nos pueda separar. Quisiera vivir contigo solo mientras exista la emoción de verte, de hablarte, de acariciarte. Quisiera poder dormirme en tu regazo todo el tiempo que sea posible sin que algún sobresalto me lo impida. Quisiera, por supuesto, poder levantarme a tu lado agradeciendo que somos tú y yo quienes estamos allí, en medio del gozo, en medio de la paz. Quisiera, en dos platos, que todo tuviese sentido. Pero cuando suene el campanazo, cuando el dolor y la pena se recuesten en la sala con ganas de quedarse; cuando haya alguna duda en verte, en conversar contigo, incluso en hacerte el amor, prefiero que todo termine. Cuando ya no pienses en mí como piensas ahorita, como me hablas ahorita, como me amas ahorita; cuando ya no seamos los mismos, cuando no tengamos las mismas ganas de mirarnos y caminar juntos, prefiero que termine. Deberá ser, mi amor, que cuando no nos sienta tan bendecidos de estar aquí, en este lugar fabricado para nosotros, prefiero que termine… preferiré estar solo.