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lunes, 6 de enero de 2020

Le temo a lo que pudiera pasar

No le temo a lo que pasa, sino a lo que pudiera pasar. No me altera el momento presente, sino lo que pudiera venir. Me inquieta algo que no llega, que nunca llega, pero que sin embargo me sigue atormentando. Es muy raro que algo que ha sido hasta ahora imaginario cause estos efectos en mi mente, en mi cuerpo, en mi entorno. Ya me va pareciendo enfermizo que algo que no existe en la realidad produzca tales desastres así de reales, así de destructivos, así de alienantes. El día de hoy era mi futuro ayer y resultó que ninguna de mis predicciones se dio. Esta semana era mi futuro la semana pasada y es evidente que mis augurios rodaron por los suelos, cada vez, invariablemente. Mi capacidad de pronóstico macabro sigue pujando. Después de mirar mi situación una y otra vez, cada vez con mayor sorpresa y claridad, caigo en cuenta de que mi mente cayó en un laberinto del que solo puedo salir apreciando mis cosas desde aquí, desde donde estoy ahora, desde este nivel de conciencia que me regaló el sufrimiento continuo, aunque sin el drama, sin esa teatralidad que siempre me sirvió para justificar mi ceguera, para repartir malas noticias, para desmejorar el mundo un poquito más para los míos.

sábado, 17 de agosto de 2019

No pasa nada

Ya cansado de tanto hablar y quejarme. Ya hastiado del mismo tema. Ya puedo recitar de memoria cada noticia, verdadera o falsa. Me sé de memoria cada comentario del vecino, del compañero, de la señora de la cola. La verdad es que no pasa nada, no termina de pasar nada, aparte del declive progresivo de los medios de sustentación. Lo demás es puro susurro, puro invento, pura noticia falsa que nos facilita caer de nuevo en ese vértigo de información inútil y perniciosa a la vez. Hasta la desgracia se puede exagerar. No pasa nada, pero como hay tanto ruido, parece que ocurrieran cosas “importantes” cada día, a cada momento; aparenta el ambiente noticioso que tal o cual intervención abre el camino, que esto está a punto de algo, que la explosión es inminente, que todo va a caer. Pero la estadística del mismo proceso indica que todo es pura paja, que es la misma mampara para el que está puesto y el que se quiere poner para mantenerse en sus lugares privilegiados, sin la necesidad ni la frustración que entre los dos han propinado, a pulso, entre los tontos de abajo, que son los que tienen que hacer ridículos y peligrosos malabares para mantener la cabeza fuera del agua. No pasa nada, sino lo mismo. No pasa nada, sino lo de siempre. Que te apasione ponerte de un lado o de otro, no hace la diferencia. La vida nos pasa por un lado y la seguimos tirando a la basura, ocupados con nuestras grandes pequeñeces. Cada cosa de la que se nos despoja se convierte en una calamidad, lo que quiere decir que de lo que todavía queda no resta sino hacer una fiesta y disfrutarlo, porque parece no acabarse nunca.