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lunes, 15 de marzo de 2021

Morir como un estúpido

No voy a esperar la cercanía de la muerte para querer vivir. No voy a esperar a que la pelona me toque la puerta y me dé un susto para reaccionar. No quiero esperar hasta el momento en que el médico me diga que ya no se puede hacer nada para ver qué puedo hacer. No quiero enterarme tarde de que desperdicié el regalo más grande que pude haber recibido. La verdad es que quisiera morir tranquilo y no sintiendo que fui un completo estúpido.

jueves, 30 de enero de 2020

Muchos nos dejaron pronto

Muchos nos dejaron pronto, antes de tiempo digamos. Dejaron de habitar sus cuerpos y el brillo de sus ojos, la sonrisa de su rostro se apagaron aquí y según dicen, ahora están en un sitio mejor. A pesar de la tragedia que nos enlutó, a pesar de los mecanismos de impotencia, de frustración, de pérdida irreversible que nos sitiaron y hasta de miedo que nos dejaron devastados, dicen en la calle que no todo fue pérdida, que hubo un propósito en esa vida que se nos antoja truncada. Dicen que más bien fue una visita de instrucción, de enseñanza para el resto. Afirman en el patio que vinieron para algo, y una vez cumplido, se fueron adonde partieron, en primer lugar, antes de venir a nuestro lado. Yo no sé si creer en esa versión, pero me suena bien, me suena bestialmente constructiva; me suena a carajazo pa que aprendas. Insisten porái en que ellos vinieron a enseñarnos, a mostrarnos algo que no podíamos ver, a indicarnos el rumbo hasta ahora invisible; incluso, dizque vinieron a que supiéramos que podemos sentir, que podemos llorar como nunca quisimos saber que podíamos; que podíamos recordarlos y agradecer con amor. Sin embargo e independientemente de lo que yo crea, si de verdad fuese esa la versión correcta, si de verdad hay algo trascendental en toda esa historia, creo que no estamos aprendiendo mucho de esas costosas lecciones, de esa tremenda inversión en lágrimas y retortijones... qué vaina.

viernes, 2 de agosto de 2019

No es cuento

Nací yo. Murió mi tío. Nació mi hermano, nació mi hermano. Murió mi bisabuela. Nació mi hermana. Nació el vecino. Murió mi tía. Murió mi tía. Nació mi prima. Murió mi vecino. Murió mi hermana. Nació mi primo. Murió mi tía. Nació mi hijo. Nació mi hija. Murió mi primo. Murió mi padre. Murió mi compañero. Nació mi vecina. Nació el vecino. Nació mi primo. Murió mi suegro. Murió mi abuela. Nació mi sobrino. Nació mi sobrino. Nació mi primo. Murió mi amigo. Murió mi tía. Muy seguramente, porque así parece, yo también moriré. No es cuento: estamos de paso. Todo, sin excepción, es temporal. Abre los ojos.