Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
miércoles, 31 de julio de 2019
No van a cambiar
Y parió la abuela
lunes, 29 de julio de 2019
Calidad de vida
viernes, 26 de julio de 2019
Te amaré de verdad
Te
amaré de verdad. No temas. No moriré por ti. Podré respirar sin dificultades e
incluso ser feliz cuando no estés. Podré ocuparme de mis cosas sin meterme en
las tuyas. No te prometeré el cielo y las estrellas porque esa es solo una
metáfora ridícula que inventó alguien con problemas. No querré cambiarte porque
me enamoré de ti así como eres. No te pediré que “cedas”, porque no quiero que
pierdas tu autenticidad. No acapararé tu tiempo e intereses porque no soy tan
necio ni así de capaz de brindarte tanto. Lo que sí te pediré es algo de tiempo
conmigo. Propondré, sin desesperaciones jolivudenses, que compartamos nuestras
experiencias, nuestras anécdotas, nuestras pasiones, nuestras risas y
silencios. Asomaré la idea, incluso, de que compartamos el mismo espacio
cotidiano para ver si sale algo bueno, que nos guste, que funcione como una
máquina de repartir afecto, admiración, respeto. Claro que podría no funcionar
la propuesta por razones obvias, y con todo el luto y sus accesorios, podría yo
dar un par de pasos hacia atrás y dejar que los equilibrios vuelvan al punto en
que tanto nos gustó estar solos y en paz.
jueves, 25 de julio de 2019
Sigamos perdiendo el tiempo
miércoles, 24 de julio de 2019
Ego espiritual
lunes, 22 de julio de 2019
Cuando ya no llores, me dirás
domingo, 21 de julio de 2019
Vengo de la oscuridad
jueves, 18 de julio de 2019
Todo se jode en el camino
Todo se
daña en el camino. Todo se jode después de comenzar. Ya tu compañía no me
llena. Ya no quiero estudiar esto. Ya no me gusta tu cuerpo. Ya me aburro en
esta casa. Ya los coloraos y sus amigos agarraron el gobierno y la plata y no
puede ser peor. Ya los azules y sus amigos agarraron el gobierno y la plata y
no puede ser peor. Parece que no hay visión. Parecemos ciegos porfiados y de
esperanza irresponsable escogiendo camino. Somos necios egoístas defendiendo una
decisión sin futuro ni rentabilidad. Somos los dignos opuestos de Midas, convirtiendo
en estiércol y abandono todo lo que tocamos. ¿Qué nos pasa? ¿Qué hay dañado
dentro de nosotros? ¿No sería más sencillo decidir vivir mejor en colectivo? ¿Qué
cosa tan poderosa hace que intentemos infructuosamente violar el curso de
nuestra propia naturaleza, solo para luego tragarnos el golpe de frente? ¿Qué
estupidez empecinada subyace en esa ceguera inducida que luego se endurece y se
disfraza de “criterio” aplaudido? La superficie del planeta puede dar cuenta de
nuestra eficiencia en la administración de los recursos. Somos, parece, imbéciles
que viven en islas mentales que se vuelven más pequeñas cada vez; criminales inconscientes
con fuerzas y ganas infinitas de juzgar, resistir y apegarse a lo temporal. Todavía
no es tarde, pero mira, ese reloj no para.
miércoles, 17 de julio de 2019
¿Usted está bravo?
Una
pila de basura. Un montón de excrementos. Mentiras, una sobre otra hasta formar
un monumento a la hipocresía. Todo un sedimento que por siglos ha venido
produciéndose por toneladas, sin parar, hasta formar parte de nosotros. Por si fuera
poco el basural que nos rodea, se nos metió por la piel, los tejidos, hasta
llegar a los huesos y el corazón. Ha sido un deslave fecal que permanece
avanzando con la fuerza y la paciencia de un glacial, aunque muchas veces
parece ganar una velocidad y una efectividad que nos arrodilla ante el poder
que se quedó sembrado sobre esa pila de inmundicia. Alguien, no se sabe quién,
se subió a la gigantesca montaña de mierda y puso un mantel limpiecito,
suavizado con artilugios, de colores sumamente adecuados para la ocasión. Es
entonces cuando hablamos de valores, de dignidades, de lo bueno y lo malo,
erigiéndonos como agentes de uno u otro bando de ciegos y sordos. Y claro, para
separar lo bueno de lo malo, debemos comenzar a segregar unos de otros: los pecadores
de los puros, los fracasados de los exitosos, los inferiores de los superiores.
Se escriben libros, se crean leyes, se establece el cielo en la tierra. Pero el
mantel, después de un rato, no aguanta la putrefacción que pretende tapar. El
pobre trapo deja ver por entre sus tejidos la farsa que se quiso instrumentar.
¿Rabo de paja? Todos, por supuesto. Los ilusos fingen confesar sus pequeños
pecados, sus raterismos, y se ponen a la orden del capataz de turno, el que les
promete que más adelante también lograrán el éxito que él tuvo a cambio de algo
de sangre y a sabiendas de que es puro cuento, una fábula inventada con la habilidad
cazabobos de todas las épocas. Y aquí estamos y aquí seguimos, oliendo abiertamente
a podrido y con la esperanza patética del que ya vendió hasta lo más sagrado
que tenía. Por eso, ni se te ocurra venirme con cuentos radicales de salvación
a los coñazos.
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