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martes, 7 de abril de 2026

No soy mi drama

No soy mis pensamientos. No soy lo que siento. No soy, ni siquiera, todo lo que trabajé para tener esta personalidad. No soy mis dramas ni mis problemas: soy quien se da cuenta de todo eso. No soy mi pose ni mi fortaleza para aguantar. No soy lo fracasado que me puedo mostrar o lo sobrado que quiero que noten. Soy realmente eso que está oculto por debajo de todo, tapado por las palabras, por las actitudes defensivas, evasivas. Soy, más bien, eso que se siente puro, tranquilo, contemplativo, que es parte de algo mayor, que abre la conexión, que permite que aparezca el amor verdadero, su conducta amorosa ajena al miedo y a tanta basura asociada. Sin embargo, podría seguir con el drama sin fin, con el problema constante y morir sin conocer eso que realmente soy.

domingo, 13 de agosto de 2023

No existe la crisis espiritual

No puede haber crisis espiritual. No podría, porque es el espíritu es el espacio último, definitivo, de la paz del equilibrio, de lo que es, a la vez, único y compartido entre todos: nuestra esencia. La crisis siempre es mental. La crisis mental tapa la paz del espíritu que siempre está allí, siempre disponible aunque invisible por el ruido y las luces que la mente plantea. La mente, descontrolada, pierde contacto con la paz del espíritu y en ese aislamiento nunca se ve a la mente como responsable, claro, porque creímos desde siempre que éramos nuestra mente, lo que sabíamos y pensábamos, sin contemplar niveles más fundamentales de la existencia. No hay crisis espiritual: hay crisis mental.

viernes, 24 de febrero de 2023

Tu vida interior

Aunque no lo creas, tienes una vida interior. Escondida, aplastada, como quieras. Aunque no la sientas, esa vida interior te gobierna, gobierna tus pensamientos, tus decisiones, tu ánimo, tus ganas de hacer las cosas. Aunque te escondas entre dispositivos, ella está ahí, esperándote. Es tan absurdo que ignores lo que te gobierna, que es como si quisieses andar con un velo, con los ojos cerrados. Aunque no creas que tienes algo dentro que debes enderezar para que el resto se recomponga, seguirás sintiendo ese dolorcito que crece y se encoge, que se asoma y se esconde, pero que nunca desaparece.

miércoles, 24 de julio de 2019

Ego espiritual

Soy un tipo bueno. Si quieren, pregúntenle a los demás. Cuando veo a alguien en dificultades, lo ayudo inmediatamente y espero un ratico por su agradecimiento. Cuando otro cae en desgracia, lo levanto, lo aúpo y le doy sus palmaditas. Ya sé que cuento con ese desgraciado para que me devuelva el favor cuando se lo pida urgente. Cuando doy un consejo, me escucho como lo doy, presto atención a las palabras tan elocuentes y pertinentes que uso: soy un duro en eso. Cuando voy a la iglesia, la gente me admira porque sabe de mis aportes; de hecho, entran tarde al culto por escuchar parados a la sabiduría en acción. Yo ayudo a todos en sus peores momentos y de verdad que se me hace fácil. Yo me preocupo por los demás, pero también les pido a los demás que me presten atención y me apoyen en mis propuestas. Eso de ayudar no es así como así, no es cualquier cosa. Lo de compartir el conocimiento y las revelaciones que tanto me costaron, no es tan fácil como la gente cree. La gente se tiene que ganar las cosas, vale. Es decir, yo soy un tipo bueno, pero no pendejo.