Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta oscuridad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta oscuridad. Mostrar todas las entradas

domingo, 21 de julio de 2019

Vengo de la oscuridad

Vengo de la oscuridad. Si quieres, te enseño el camino. Entre de las cicatrices, se ocultan los aprendizajes obligados para poder sobrevivir, y cada una te puede contar una historia distinta de por qué entré en la penumbra y cómo fue que regresé a la luz. No hay vergüenzas. No hay complejos. Tal vez no te parezco confiable por mi apariencia, por mi manera de hablar, pero si quisieras, estoy dispuesto a sentarme contigo, tomarme un café y regalarle algún aporte a tus consideraciones. Tal vez la mejor manera de aprender no sea recorrer el camino que yo recorrí, pero ya que se tengo el material a la mano, podríamos usarlo. No desdeñemos tus observaciones, tus teorías, las convicciones que te acompañan hasta hoy, no, pero dudo que tus pasos juveniles te estén ayudando lo suficiente como para resolver tus asuntos. No es locura, no es insensatez. Es solo la impresión de que al verte caminar, distingo algunas sombras que te van arropando sin que te des cuenta; sombras muy parecidas a las que me envolvieron a mí hace unos veinte años, pero sin nadie a mi lado que me plantease un escenario real, posible, superable, aprovechable. Es tu decisión…. siempre lo será.

jueves, 2 de mayo de 2019

La procesión va por dentro

Vi una flor y la noté triste, como que no tenía ganas de ser flor ese día. Eché un vistazo al pasto y lo vi sediento, casi desesperado por un poco de agua. Miré al cielo y entre nubes grises se me antojó un día apagado, como para no salir, como para quedarme acostado todo el día, con las cortinas cerradas. Eso ocurrió y se repitió una y otra vez, hasta que una bofetada sorpresiva me hizo ver que era yo quien le estaba colgando un cartelito de mierda a todo lo que veía enfrente de mí. Era yo, dirigiendo la ficción con un enrarecido entusiasmo. Así que las flores no están “tristes”, el pasto no está “sediento” y los días no están “apagados”. Era yo, por supuesto, haciendo uso de mi brillante costumbre de etiquetar las cosas y descartarlas sin comprender, sin hacer siquiera el intento de ir más allá, con los ojos bien abiertos saber dónde estoy parado, adónde caminar. Qué pérdida de tiempo, mi hermano.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Flor de alcantarilla

Flor de alcantarilla. En la oscuridad, lejos de la vista de quienes te necesitan. En el silencio, apartada de quienes necesitan escuchar de tus días. Al margen, en medio de tanta pestilencia que no deja distinguir tus aromas. Ya todo cambió. Ya nada es como cuando aparecieron las flores. El entorno se volvió tan turbio que todos miran hacia otros lados más brillantes, con más colores que los tuyos, con sonidos confusos, comparados con tu consabida quietud. Ya nadie te admira, ya nadie sabe que existes en su realidad; de hecho, la mayoría solo te conoce por las gráficas parpadeantes y acomodaticias de los fabricantes de ilusiones. Eres uno de los seres que insiste, sin saber, con tu existencia azarosa, en mostrar un mensaje implícito e ininterrumpido sobre las posibilidades que siempre existirán de vivir en un mundo de equilibrios mágicos, de flujos milagrosos que dejarían pasmado a cualquiera de los pensadores de siempre, a los vendedores de verdades retorcidas y embusteras. Sabemos que hay muchas como tú. Ya confirmamos que están dispersas por todo el mundo y que, sin la intención de resistir, les basta emitir ese mensaje silencioso, perfumado e iluminado que la gente hastiada aguarda con esperanza. Pero también sabemos que el cambio no vendrá escondido entre la pasión desmedida, con venganzas ni con imposiciones. Por eso, lo delicado de la misión. El avance de los acontecimientos se verá permeado por la torpeza, por la desmesura, por la presión de lo inmediato. Una y otra vez se repetirá la historia hasta que las flores se junten, silencien las mentes atosigadas y se produzca, al fin, el darse cuenta, lo sencillo de todo el cuento y el gozo sin complejos, sin esfuerzos ni resistencias. Será el comienzo de todo. Tendremos una oportunidad más. Será una vuelta más de esta ruleta de miles de años que ya no puede más. Pero, por ahora, no te entusiasmes mucho. Por ahora, queda camino por andar, sensateces por conseguir, heridas por sanar. Por ahora, queda bastante locura por ejercer e ingentes recursos por malgastar. Por ahora, no se conoce la solución y deberán seguirse quemando los cartuchos a la mano. Por eso es que, aún dormidos, allá afuera todos tomarán una bandera distinta cada día y seguirán matando a sus hermanos.