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miércoles, 28 de abril de 2021

Juventud, chispeante ceguera

Juventud, chispeante ceguera, necesaria ceguera. Ceguera llena de colores, de descubrimientos, de construcción de mapas choretos sin conocer aún el terreno real. Mapas y argumentos que se van ajustando con cada año, con cada esquina inesperada que no aparecían en el dibujo anterior que tanto defendimos. Necesario empuje —muy loco a veces— que nos hizo saber que el paseo era más interesante, y que como ciegos temerarios que al caminar sin temor alguno se enteraron finalmente cuál era el límite real, apartando para siempre la parcela ridícula con la que el miedo nos extorsiona como si fuera la realidad. 

lunes, 8 de junio de 2020

Juventud, dulce enfermedad

Juventud, dulce enfermedad. Tiempo de libertad disputada, incomprendida por otros. Despliegue grosero de habilidades mentales recién adquiridas todavía en formación, pero que defendemos como si fuese la verdad última a entregar al mundo negligente, siempre opuesto. Desinterés por estadísticas de cuántos fallaron por hacer las cosas exactamente como se planean ahora. Arrojo increíble para apostar a perder porque sí, porque parecería debilidad, “porque no puedo echar patrás”. Jueces y verdugos invencibles del resto del mundo. Malabar peligrosísimo con el concepto de dignidad, amor y libertad. Gríngolas que no dejan ver para los lados, reduciendo el panorama a una necedad infinita.
Pero no me pondré fastidioso. No trataré de detenerte porque yo caminé por ese mismo camino de espinas voluntarias y ahora me parece que cada quien debe vivir de esa enfermedad que solo se quita con el pasar de los años. Como dijo Sentimiento: “Sin sombra no hay luz”.



lunes, 24 de junio de 2019

Maestra juventud

Agradezco la pasión de la juventud. Agradezco toda esa brincadera, las decisiones dementes, las incertidumbres por culpa de la falta de visión y las correderas que causaron. Agradezco lo pronto que comenzó todo; en ligera aritmética siento que mientras más pronto aquello, más pronto todo. Y algo parecido a “todo” se ha ido acumulando, dejando ver, con nueva calma, el camino recorrido, los resbalones, las caídas, dejando sentir que, de repetirse alguna oportunidad, tal vez no nos anotemos en esa. Todo en la cabeza y el corazón se va acomodando; todo va cayendo en su santo lugar, armando un mapa de situaciones por repetir, por considerar o por salirles corriendo de una. Agradezco a quienes estuvieron cerca y que también llevaron lo suyo; a los que avanzaron, a los que se quedaron y con quienes todavía nos tomamos un café para hojear el álbum. Agradezco pues, todos los raspones, heridas y cicatrices que esculpiendo, con cada carajazo, la perspectiva que esos momentos de la muchachada y la adultez presunta dejaron en los años posteriores, en aquellos que me recibieron con menos fuerzas, menos ganas y menos dinero, aunque con un punto de vista más intuitivo que honra más eso de que “perro viejo late echao”.

jueves, 28 de febrero de 2019

Tremendo amor (o Te amé con toda el alma II)


Este amor tan loco, tan explosivo, tan avasallante. Tremendo amor, este. Siempre guiándose por la fuerza de la pasión, del deseo de hacer cosas siempre, de brincar, gritar, sudar. Siempre guiado por el calor sensual de nuestra presencia. ¿Para qué tanta pensadera y previsión, si la vida es ahora? Cerremos los ojos y corramos como ciegos en su oscuridad, que todo nos favorece; mira que el universo se enteró de nuestro amor y nos apoyará sin preguntar. No seguiremos receta sabelotodo: nosotros somos únicos, irrepetibles, y si alguien no lo comprende, es porque seguro está equivocado o se muere de la envidia. Fíjate que hasta ahora nos ha ido perfectamente; de hecho, mi amor, son los mejores siete días de mi vida.

Te amé con toda el alma

Al fin te había encontrado. Te amé “con toda el alma”. Te quise con desesperación. Cuando no estaba contigo, no podía respirar bien. Me despertaba en las madrugadas y te buscaba en la oscuridad. Eras mi vida, más que mi media naranja, mucho más que mi compañía perfecta para siempre. Pero fíjate, con todos estos fuegos artificiales, con todo el festejo y la tremenda expectativa, y todo terminó. Ahora te odio “con toda el alma”. Al final resultaste no ser lo decente y dedicada que yo necesitaba que fueras. Fuiste una más de mi larga lista. Qué desengaño tan fuerte fue darse cuenta de que lo que uno anhela no está al alcance de la mano. No sé qué pasa con la magia, que no se muestra y se queda a mi lado permanentemente. No sé qué pasa con esa mujer perfecta que he esperado toda mi vida. De repente se me antoja que todo el mundo, todo lo que me rodea está equivocado, que no me comprende ni me merece. Estoy determinado: no dejaré que el entorno me amilane; no me rebajaré a recibir cualquier cosa sin que se pruebe su compromiso, sus ganas de hacerme feliz.