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lunes, 24 de junio de 2019

Autocrítica no

¿Para qué revisar mis cosas si el problema lo tiene otro? ¿Por qué preocuparme por saber si estoy equivocado, si tengo la certeza de que el entuerto viene de afuera? Autocrítica no. Autocrítica nunca. Yo no tengo ninguna dificultad en reconocer que a veces me equivoco — como cualquier ser humano normal—, pero usualmente conjugo la equivocación en pasado. Hoy no estoy equivocado y menos mañana, cuando logre mayor perfección en el discurso y el análisis. Ya estoy bien crecidito y nadie va a venir a decirme cómo es que estoy meando fuera del perol. Eso era cuando estaba muchacho y todos aprovecharon para inyectarme sus ideas retorcidas y miedosas. Pero, ya no. Estoy bien seguro de que en 10 o 20 años más, la diferencia en mis discernimientos no será muy distinta a la actual. Por eso, ahora, a mis 25 años, que siento que alcanzado un nivel superior de criterio como para tratar cualquier asunto con autoridad indiscutible, no voy a detenerme en el camino a estar examinando esos posibles desatinos que me indicas con tu humildad afectada, mamá. ¿Por qué no te revisas tú?

jueves, 28 de febrero de 2019

Tremendo amor (o Te amé con toda el alma II)


Este amor tan loco, tan explosivo, tan avasallante. Tremendo amor, este. Siempre guiándose por la fuerza de la pasión, del deseo de hacer cosas siempre, de brincar, gritar, sudar. Siempre guiado por el calor sensual de nuestra presencia. ¿Para qué tanta pensadera y previsión, si la vida es ahora? Cerremos los ojos y corramos como ciegos en su oscuridad, que todo nos favorece; mira que el universo se enteró de nuestro amor y nos apoyará sin preguntar. No seguiremos receta sabelotodo: nosotros somos únicos, irrepetibles, y si alguien no lo comprende, es porque seguro está equivocado o se muere de la envidia. Fíjate que hasta ahora nos ha ido perfectamente; de hecho, mi amor, son los mejores siete días de mi vida.

Te amé con toda el alma

Al fin te había encontrado. Te amé “con toda el alma”. Te quise con desesperación. Cuando no estaba contigo, no podía respirar bien. Me despertaba en las madrugadas y te buscaba en la oscuridad. Eras mi vida, más que mi media naranja, mucho más que mi compañía perfecta para siempre. Pero fíjate, con todos estos fuegos artificiales, con todo el festejo y la tremenda expectativa, y todo terminó. Ahora te odio “con toda el alma”. Al final resultaste no ser lo decente y dedicada que yo necesitaba que fueras. Fuiste una más de mi larga lista. Qué desengaño tan fuerte fue darse cuenta de que lo que uno anhela no está al alcance de la mano. No sé qué pasa con la magia, que no se muestra y se queda a mi lado permanentemente. No sé qué pasa con esa mujer perfecta que he esperado toda mi vida. De repente se me antoja que todo el mundo, todo lo que me rodea está equivocado, que no me comprende ni me merece. Estoy determinado: no dejaré que el entorno me amilane; no me rebajaré a recibir cualquier cosa sin que se pruebe su compromiso, sus ganas de hacerme feliz.