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viernes, 10 de enero de 2025

Expectativa mortal

La vida no es como uno quisiera y la distancia entre la realidad y nuestros deseos son los que producen el sufrimiento. Una expectativa es un peligro potencial que atraerá el dolor en cualquiera de sus formas. Ese atrevimiento de esperar de la realidad algo que no cuadra por ningún lado es un boleto a un viaje sin pronto regreso a un sitio donde el absurdo tendrá su oportunidad de florecer y ninguna de las situaciones que se produzcan allá tendrán fácil salida porque son el resultado de un enredo tras otro, de varios desvíos consecutivos del camino original ya olvidado. La única solución que se vislumbra es volver al camino original y aplicar el conocimiento adquirido —si fuese la afortunada consecuencia—. Pero sabemos que eso es tan difícil como dejar de defender nuestras equivocaciones. Sabemos que no sabemos cómo hacer para salir del lío sin que duela. Aquí se presentan las opciones para lidiar con el entuerto: seguir embriagados por el camino del alivio sucesivo o, en medio del dolor edificante, ir a la solución definitiva que comprende arrancarse de tajo el malentendido y caminar al fin el camino de la curación. Esta es una repetición insalubre.

miércoles, 3 de julio de 2019

¿Sufrir?, por supuesto.

Sufro. Sufro mucho sufro lo indecible, como dicen los otros que sufren. Es que me pasan tantas cosas que no me queda más remedio que sufrir. Es más, ya me acostumbré a sufrir y no puedo dejar de hacerlo. De hecho, cuando no sufro tanto, me siento mal. A veces sufro y no sé por qué, pero está bien: por algo importante será. Sufrir se convirtió desde hace varios años en mi manera de vivir. Al despertar, cuando todavía no estoy sufriendo, mi mente se ocupa de pasearme por mis frustraciones del pasado y por la ansiedad por el futuro y listo: ya comencé a sufrir. Llamo a mis amigos, salgo a la calle, voy al mercado y les comunico seriamente mis sufrimientos. Fíjense que soy tan elocuente, que los que estaban tranquilos comienzan también a sufrir. Así es la cosa. En estos días me levanté con un sobresalto. Me sentía raro, muy raro. Tan raro me sentí que salí corriendo al siquiatra, y cuando me dijo su diagnóstico, era que estaba muy bien… y comencé a sufrir.

viernes, 31 de mayo de 2019

Crecer a los carajazos

Crecer. Tan lindo que suena y tanto que duele. Si crecer “normalmente”, en buen entorno, a su tiempo, a su ritmo, promete algunos ganchos de derecha al hígado, ¿qué se podría esperar de un crecimiento tormentoso, a destiempo, apurado, por la falta de herramientas de quienes tienen la honrosa tarea de orientarnos para enfrentar la vida más adelante? En nuestro descargo, pensemos que crecer a los carajazos es la compresión del regalo que implica ponernos frente a frente, precozmente y en forma intensiva, con lo que en una vida chévere ocurriría en el transcurso de varios años. Solo hay que aguantar uno que otro trauma, saltar uno que otro muro, omitir una que otra frustración de no haber vivido la inocencia en el plazo previsto por una crianza totalmente amorosa. Y así, pues, habremos aprobado, a una edad tierna, mucho antes de lo esperado, el examen de poner todo en perspectiva. Podremos, quién sabe, recostarnos a un lado del camino durante un rato, con esos boletos bien ganados y sin sobresaltos, a ver pasar los acontecimientos con una óptica fresca, limpia y en paz.

domingo, 19 de mayo de 2019

¿De qué quieres sufrir?

De qué quieres sufrir, sería una pregunta pertinente al momento del nacimiento, pero nadie la hace. Igual, sería una pregunta con respuesta azarosa porque nadie ha vivido. Pero luego, al pasar los años e irse definiendo los acontecimientos por voluntad propia, ya sería el momento de responder a esa pregunta. ¿Quieres sufrir de soledad, del estómago, de nostalgia? Por muy autosuficiente, preclaro o experimentados que seamos, la inconciencia parece tener su espacio en nuestra vida y no seremos estrictos con ella. Se podría decir más bien que protegemos ese pequeño espacio que damos al actuar ligeramente, desdeñando las consecuencias de ciertos actos que sabemos que nos harán daño o a otros. Pero lo dejamos así y más adelante, hasta aparentaremos la sorpresa ligada al yo lo sabía juntos. No habrá explicación racional posible. No podremos echar mano a las herramientas retóricas o académicas bien afiladas para dar a entender por qué dejamos que todo ocurriera. “¿De qué quieres sufrir?” es una pregunta absurda porque nadie quiere sufrir intencionalmente ‒eso sería locura‒, pero mira que con qué urgencia necesitamos preguntárnosla, y, en principio, contestarla para comenzar el proceso de curación y dejar de incurrir en comportamientos dementes y autodestructivos.

miércoles, 27 de febrero de 2019

Flor de alcantarilla

Flor de alcantarilla. En la oscuridad, lejos de la vista de quienes te necesitan. En el silencio, apartada de quienes necesitan escuchar de tus días. Al margen, en medio de tanta pestilencia que no deja distinguir tus aromas. Ya todo cambió. Ya nada es como cuando aparecieron las flores. El entorno se volvió tan turbio que todos miran hacia otros lados más brillantes, con más colores que los tuyos, con sonidos confusos, comparados con tu consabida quietud. Ya nadie te admira, ya nadie sabe que existes en su realidad; de hecho, la mayoría solo te conoce por las gráficas parpadeantes y acomodaticias de los fabricantes de ilusiones. Eres uno de los seres que insiste, sin saber, con tu existencia azarosa, en mostrar un mensaje implícito e ininterrumpido sobre las posibilidades que siempre existirán de vivir en un mundo de equilibrios mágicos, de flujos milagrosos que dejarían pasmado a cualquiera de los pensadores de siempre, a los vendedores de verdades retorcidas y embusteras. Sabemos que hay muchas como tú. Ya confirmamos que están dispersas por todo el mundo y que, sin la intención de resistir, les basta emitir ese mensaje silencioso, perfumado e iluminado que la gente hastiada aguarda con esperanza. Pero también sabemos que el cambio no vendrá escondido entre la pasión desmedida, con venganzas ni con imposiciones. Por eso, lo delicado de la misión. El avance de los acontecimientos se verá permeado por la torpeza, por la desmesura, por la presión de lo inmediato. Una y otra vez se repetirá la historia hasta que las flores se junten, silencien las mentes atosigadas y se produzca, al fin, el darse cuenta, lo sencillo de todo el cuento y el gozo sin complejos, sin esfuerzos ni resistencias. Será el comienzo de todo. Tendremos una oportunidad más. Será una vuelta más de esta ruleta de miles de años que ya no puede más. Pero, por ahora, no te entusiasmes mucho. Por ahora, queda camino por andar, sensateces por conseguir, heridas por sanar. Por ahora, queda bastante locura por ejercer e ingentes recursos por malgastar. Por ahora, no se conoce la solución y deberán seguirse quemando los cartuchos a la mano. Por eso es que, aún dormidos, allá afuera todos tomarán una bandera distinta cada día y seguirán matando a sus hermanos.