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jueves, 22 de agosto de 2019

Me haces falta

Como no me quisiste, ahora ando robando el amor por donde se asome. Como no me enseñaste, solo cargo trucos baratos y estafas en mi caja de herramientas. Como no te veía, busqué a alguien que te sustituyera. Como no sentía tu calor, busqué caricias bandoleras, mejor si eran tarifadas. Como no te admiraba, cualquiera me resultaba mejor que tú. Así que agarré mi maleta y te abandoné para sentir la libertad, el alivio, el respeto y el amor de los demás. Con dolor, pero con algo de satisfacción, corté ese vínculo fantasma que guardaba por ti; ya sabes, por eso de que hasta lo malo hace falta. Pasaron pocas semanas y la efervescencia, el hervor y todo el vértigo que produjeron mi partida y mi nuevo modelo de vida comenzó a desvanecerse enfrente de mi vista. Mi pecho conmocionado durante los días pasados se tornó más bien tranquilo. Llegué cero en mi medidor de problemas, y en lugar de producirse un rebote hacia lo positivo, la aguja parecía solo seguir bajando y enterrarme de nuevo en otro tipo de vértigo: en el vértigo de la soledad y la desubicación. Y hoy aquí, en lo oscuro y callado, en medio de una ronda de emociones encontradas y burlonas, entre los disfraces baratos en oferta, solo puedo pensar obsesivamente: me haces falta.

domingo, 7 de julio de 2019

Miedo sádico

No te ayudaré porque te tengo miedo. Veo que me pides colaboración, y aunque aparentas estar muy jodido, no dejo de pensar que me puedes echar una vaina y te cierro la puerta en la cara. Me alejo pensando que fue lo mejor que pude hacer para cuidarme, pero comienzo a pensar en qué tal si de verdad necesitabas mi ayuda y te dejé morir. No es cuento. Por mucho tiempo estuve al servicio ajeno, identificándome con la ayuda al prójimo, pero después de llevar tanto palo, decidí mejor enclaustrarme en este instinto de conservación desvirtuado y ridículo. Sigue el pleito interno. Mi cabeza se bambolea entre quien se cuida del otro por miedo a repetir el fraude del pasado y el desprendimiento auténtico de ayudarte. Y sigo así, en esta pelea en la que no puedo decidir cómo actuar, ayudando con miedo a veces, y otras veces abandonando con miedo al necesitado. Vaya joyita…

domingo, 26 de mayo de 2019

¿Inteligente pa qué?

Pasé otro día pensando. Ese día no lo viví; también se perdió. Pasé otro día analizando las causas y las consecuencias, las perspectivas y las posibilidades, mientras el paisaje soleado se quedó esperándome allá afuera. Transcurrió otro día llegando a conclusiones complejas e importantísimas y luego a dormir, mientras mi familia me veía pasar de largo. Fue un día en que la mente logró prodigios, unió cabos, develó secretos, mientras el corazón yacía compungido en su caja del tórax. Fueron horas y horas que invertí en planificar estratégicamente, en disponer recursos, en coordinar unidades, mientras la piel se entristecía por falta de calor. No cabe duda: soy harto inteligente. Sin embargo, con lo mal que me sentido en estos días tan intelectualmente prolíficos, creo que debo saber exactamente: ¿inteligente pa qué?

miércoles, 27 de febrero de 2019

Flor de alcantarilla

Flor de alcantarilla. En la oscuridad, lejos de la vista de quienes te necesitan. En el silencio, apartada de quienes necesitan escuchar de tus días. Al margen, en medio de tanta pestilencia que no deja distinguir tus aromas. Ya todo cambió. Ya nada es como cuando aparecieron las flores. El entorno se volvió tan turbio que todos miran hacia otros lados más brillantes, con más colores que los tuyos, con sonidos confusos, comparados con tu consabida quietud. Ya nadie te admira, ya nadie sabe que existes en su realidad; de hecho, la mayoría solo te conoce por las gráficas parpadeantes y acomodaticias de los fabricantes de ilusiones. Eres uno de los seres que insiste, sin saber, con tu existencia azarosa, en mostrar un mensaje implícito e ininterrumpido sobre las posibilidades que siempre existirán de vivir en un mundo de equilibrios mágicos, de flujos milagrosos que dejarían pasmado a cualquiera de los pensadores de siempre, a los vendedores de verdades retorcidas y embusteras. Sabemos que hay muchas como tú. Ya confirmamos que están dispersas por todo el mundo y que, sin la intención de resistir, les basta emitir ese mensaje silencioso, perfumado e iluminado que la gente hastiada aguarda con esperanza. Pero también sabemos que el cambio no vendrá escondido entre la pasión desmedida, con venganzas ni con imposiciones. Por eso, lo delicado de la misión. El avance de los acontecimientos se verá permeado por la torpeza, por la desmesura, por la presión de lo inmediato. Una y otra vez se repetirá la historia hasta que las flores se junten, silencien las mentes atosigadas y se produzca, al fin, el darse cuenta, lo sencillo de todo el cuento y el gozo sin complejos, sin esfuerzos ni resistencias. Será el comienzo de todo. Tendremos una oportunidad más. Será una vuelta más de esta ruleta de miles de años que ya no puede más. Pero, por ahora, no te entusiasmes mucho. Por ahora, queda camino por andar, sensateces por conseguir, heridas por sanar. Por ahora, queda bastante locura por ejercer e ingentes recursos por malgastar. Por ahora, no se conoce la solución y deberán seguirse quemando los cartuchos a la mano. Por eso es que, aún dormidos, allá afuera todos tomarán una bandera distinta cada día y seguirán matando a sus hermanos.