Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta attachment. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta attachment. Mostrar todas las entradas
viernes, 12 de julio de 2019
¡Gracias, pues!
Se me
perdió el último cigarro y me puse bravo, cómo no. Se me perdió el último sueldo
y casi me desmayo. Perdí el último tren de la mañana y me preocupé por el
retraso. Dejé el carnet, se me espichó el caucho, no pude ver a mi hijo, y en
cada una de esas ocasiones me disgusté y se me dañó el momento. Se podría decir
que tengo muchas posibilidades de perder cosas, momentos, personas… claro que
se podría decir. Pero se podría decir también que deberíamos estar agradecidos
de haber tenido la posibilidad de disfrutar de esas cosas mientras duraron o
mientras sigan existiendo. Podría agradecer la posibilidad de comprar mi vicio
favorito, de tener trabajo y poder recuperar el dinero, de esperar el próximo
tren, de tener un hijo al que amo y puedo ver. Claro que podría. Podría, pero
normalmente decido no hacerlo: prefiero arrecharme y perder el control y la
tranquilidad cada vez que la vida es vida, cada vez que mi insensatez se
sobrepone a mi conciencia y me termina creciendo el tumor. Si cada cosa que
pierdo es un jalón de dolor; si cada pérdida experimentada no se asume como
algo posible, casi seguro; si los apegos a lo temporal no dejan de existir,
imagínate al momento de la muerte: perderás todo de un solo golpe y con el dolor
y el miedo cultivado durante toda la vida. Así que comienza ahorita o mañana a
tratar de cambiar esa óptica enfermiza de ciego caprichoso y necio.
martes, 18 de junio de 2019
Tú también pasarás
Todo transcurre.
Todo fenece. Todo pasa. Lo bueno pasa, lo malo pasa, lo aburrido pasa. Todo es
efímero, incluso si dura décadas. Y mientras ese desfile de cosas, situaciones
y personas pasa frente a nosotros, como niños caprichosos y pretensiosos,
queremos tenerlas, que sean nuestras, para siempre, claro. Cuando logramos
atenazar algunas de esas maravillas de las que nos enamoramos, las amarramos a
la pata de la cama o la encadenamos a un poste para que no se vayan o se acaben
nunca, y allí comienza nuestro acto de irresponsabilidad preferido, que es
poseer. Y como toda ilusión, más tarde se desvanecerá ante nuestros ojos, ante
nuestra presencia patológicamente berrinchuda y empeñada en conservar lo que nunca
fue nuestro. En el mejor de los casos, luego nos daremos cuenta de que cuando lo
“teníamos”, cuando era “nuestro”, lo que hicimos fue encerrarlo, contar de
nuestra hazaña, temer que nos lo quitasen y finalmente esconderlo hasta que desapareció.
Todo un cuadro de demencia que se antoja colectivo, contagioso, pandémico. Y así
va nuestra civilización, la del éxito, la competencia, la de atesorar, la del
ego inmediatista, creando superproducciones de ilusionismo puro que
invariablemente terminarán en tragedia, una y todas las veces que nos dejemos
arrastrar como borregos fritos al juego de luces de mentira. Mientras, seguimos
abrazando con apego enfermizo cada partícula que viene y va, sin imaginar que
si nos diéramos el permiso de vivir las situaciones conscientes de su
temporalidad, sin apegos o emociones dañinas y ridículas, podríamos
disfrutarlas sin el temor de que nos sean arrebatadas, de que se acaben. Mejor las
vivimos, plenamente, agradeciendo su presencia por haber pasado cerca, por
haberse quedarse un rato y compartir con nosotros la plenitud y el desenfado, con
felicidad verdadera, porque créeme: tú también pasarás.
Etiquetas:
apego,
attachment,
civilización,
civilization,
competencia,
competition,
desenfado,
disfrute,
enjoyment,
felicidad,
fullness,
happiness,
pasa,
pasarás,
pass,
plenitud,
todo,
you will pass
Suscribirse a:
Entradas (Atom)