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martes, 15 de diciembre de 2020

La temporalidad me sacude

La temporalidad se asoma de vez en cuando y me sacude con sus avisos constantes e ignorados. “Todo pasa”, me dice con su calma inamovible. Pasa el día, pasa el acontecimiento de moda, pasa el día más importante de mi vida. Se van despidiendo uno a uno mis seres amados, mis ocasiones únicas, como en una fábrica en la que todo va por un carril imparable, que trae y se lleva cosas sin miramientos, sin considerar que me he prendado de cada una de ellas como un niño, como un niño caprichoso, insoportable, que no comprende aún cómo es que se bate el cobre por estos lares. Pasa una sonrisa, pasa la oferta en el centro comercial, pasa el personaje admirado, y como todo pasa, pasa la vida, eso único que parecemos poseer y sobre lo cual somos quienes decidimos. Pasó también la pasión, pasaron la niñez y la juventud; pasaron igualmente la irresponsabilidad y la superficialidad. Pasaron muchos años. Y después que pasó todo eso, aquí estoy, sin comprender todavía que todo pasa, esperando por la próxima cosa emocionante que me llene… hasta que pase también y me deje desolado en este banquito tan odioso. 

miércoles, 5 de febrero de 2020

Aferrarse a lo efímero

Apegarse a lo temporal. Agarrarse de lo efímero. Aferrarse a lo fugaz. Vivir de lo insostenible. Desear con tal fuerza que se pierdan las guías, los apuntadores y todo lo que pueda albergar algo de sensatez. Proyecto entusiasta de autodestrucción. Saltar sistemáticamente de una nave que se hunde a otra que también se hundirá. Espejismos. Espejitos y cuentas de vidrio, que llaman. Autoengaño continuado que promete felicidad –ahora sí–, tranquilidad sin esfuerzo, el estado final de no preocuparse por nada. Quiero un carro, quiero una piscina, quiero un equipo de sonido, quiero un matrimonio, quiero una casa. Se te hará la gracia de lo solicitado y esperaremos unos pocos meses para que el nuevo juguete pase al montón de caprichos del pasado, a la contribución invisible a tu bienestar. Conversaremos entonces y me dirás qué quieres ahora, qué deseas con locura, qué nueva meta marchitable te embarga en ese camino interminable que lleva a lo que llaman éxito.

viernes, 2 de agosto de 2019

No es cuento

Nací yo. Murió mi tío. Nació mi hermano, nació mi hermano. Murió mi bisabuela. Nació mi hermana. Nació el vecino. Murió mi tía. Murió mi tía. Nació mi prima. Murió mi vecino. Murió mi hermana. Nació mi primo. Murió mi tía. Nació mi hijo. Nació mi hija. Murió mi primo. Murió mi padre. Murió mi compañero. Nació mi vecina. Nació el vecino. Nació mi primo. Murió mi suegro. Murió mi abuela. Nació mi sobrino. Nació mi sobrino. Nació mi primo. Murió mi amigo. Murió mi tía. Muy seguramente, porque así parece, yo también moriré. No es cuento: estamos de paso. Todo, sin excepción, es temporal. Abre los ojos.