Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta temporary. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta temporary. Mostrar todas las entradas

miércoles, 5 de febrero de 2020

Aferrarse a lo efímero

Apegarse a lo temporal. Agarrarse de lo efímero. Aferrarse a lo fugaz. Vivir de lo insostenible. Desear con tal fuerza que se pierdan las guías, los apuntadores y todo lo que pueda albergar algo de sensatez. Proyecto entusiasta de autodestrucción. Saltar sistemáticamente de una nave que se hunde a otra que también se hundirá. Espejismos. Espejitos y cuentas de vidrio, que llaman. Autoengaño continuado que promete felicidad –ahora sí–, tranquilidad sin esfuerzo, el estado final de no preocuparse por nada. Quiero un carro, quiero una piscina, quiero un equipo de sonido, quiero un matrimonio, quiero una casa. Se te hará la gracia de lo solicitado y esperaremos unos pocos meses para que el nuevo juguete pase al montón de caprichos del pasado, a la contribución invisible a tu bienestar. Conversaremos entonces y me dirás qué quieres ahora, qué deseas con locura, qué nueva meta marchitable te embarga en ese camino interminable que lleva a lo que llaman éxito.

miércoles, 21 de agosto de 2019

Retazos jalados

Somos retazos parpadeantes de un bienestar malogrado. Pretendemos jalar por los pelos esos pedacitos de cosas que supones necesarias en la vida para poder caminar. Jalamos un poquito de oración para sentirnos un poquito espirituales. Jalamos una dieta de vez en cuando para tener, ahora sí, salud. Meditamos para sentirnos en equilibrio, pero por un ratico. Asistimos a fiestas espectaculares para sentir aceptación del grupo al que, por cierto, no les importas. Leemos un libro solo para aleccionar al que no lo ha leído. Visitamos a la familia una vez a la cuaresma para sentir que somos buena gente. Nos vamos de vacaciones una vez al año para no sentir que el resto de los meses son bastante infelices. Y claro, damos una limosnita al vencido para que sepan que somos más buenos que el carajo. Pedacitos, chamo. No hay nada compacto ahí; solo un montón de trocitos que no aguantan un empujoncito porque se viene abajo.

viernes, 2 de agosto de 2019

No es cuento

Nací yo. Murió mi tío. Nació mi hermano, nació mi hermano. Murió mi bisabuela. Nació mi hermana. Nació el vecino. Murió mi tía. Murió mi tía. Nació mi prima. Murió mi vecino. Murió mi hermana. Nació mi primo. Murió mi tía. Nació mi hijo. Nació mi hija. Murió mi primo. Murió mi padre. Murió mi compañero. Nació mi vecina. Nació el vecino. Nació mi primo. Murió mi suegro. Murió mi abuela. Nació mi sobrino. Nació mi sobrino. Nació mi primo. Murió mi amigo. Murió mi tía. Muy seguramente, porque así parece, yo también moriré. No es cuento: estamos de paso. Todo, sin excepción, es temporal. Abre los ojos.