Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
Mostrando entradas con la etiqueta nada. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta nada. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de febrero de 2022

Nada en común

Caminos transversales. A veces nos encontramos, pero por poco tiempo, con poco tema. Normalmente, andamos por ahí tan perpendiculares, sin entender mucho lo que siente o hace el otro. Entiendo que muestras comportamientos particulares por algún motivo válido para ti, pero no deja de resultarme desconsiderado, impensable, absurdo. Creo que solo queda respetar sin pensarlo mucho —tal vez una cortesía marginal— y alejarse en esta órbita de contacto antes de agarrar otra arrechera más.

viernes, 11 de diciembre de 2020

Cuando no quede nada

 

Cuando no quede nada, entenderás todo lo que sobró. Cuando el tiempo apremie, te enterarás, por fin, con la urgencia del testarudo, de todo lo que tuviste a tu alcance y no te diste cuenta. Cuando llegue la sentencia final, comenzarás a hacer el inventario de las cosas pendientes, de todo lo que te faltó por hacer y caerás de rodillas. Cuando no queden más fuerzas para mentirte a ti mismo, hará su entrada, inexorable y dolorosa, tu honestidad, tu reconocimiento de la realidad. Ante la ausencia de un mañana, súbitamente se activará el presente y cada minuto vivido será un triunfo sobre la adversidad. En esos momentos, en esos aparentemente ingratos instantes de vida finita, disfrutarás de la riqueza que siempre tuviste en tus manos, esa, de amanecer vivo, pero que con la necedad heredada, incrustada en tu pecho, dejaste que el miedo se apoderara y te hiciera cuidarte de la vida misma, de eso que ahora respiras con tanta frescura, con colores impactantes, nuevos. Tal vez todo está escrito para ser de esa manera apasionada, sobresaltada, bastante imbécil, de lanzar a la basura lo valioso, lo que llena de verdad durante toda la vida para salir corriendo detrás de la fantasía anhelada que alguien nos contó, solo para caer en cuenta, a poco tiempo de la partida, del tesoro que echamos por el barranco.

martes, 19 de mayo de 2020

No sabemos un carajo

No sabemos nada. No sabemos si hubo “big bang”. No sabemos si La Luna se creó producto de una colisión de un cuerpo considerable contra La Tierra. No sabemos si fue un asteroide lo que extinguió a los dinosaurios. No sabemos si “el hombre” llegó a la luna. No sabemos si todos esos “Estudios [que] afirman…” son ciertos. No sabemos si los gringos se metieron de lado en más de una guerra por intereses económicos. No sabemos si la cuarta república era lo peor que le pasó a este país o lo que todos esperamos con ansias. No sabemos lo que pasa en la Casa Blanca o en Miraflores. No sabemos si lo que dicen la prensa o los sitios web de noticias tiene alguna veracidad o al menos la intención. No sabemos sin es cierto lo que dice National Geographic. No sabemos si el vecino le pega a la mujer o si ella le monta cachos. No sabemos si nuestro cónyuge quiere terminan sus días con nosotros o está esperando el cambio de guardia. No sabemos, la mayoría de las veces, lo que queremos o necesitamos nosotros mismos. Y de repente, chico, ni nos interesa, no queremos. Lo que sí hacemos, ante esta tremenda ignorancia, es repetir lo que dicen los demás, pensar lo que piensan los demás, hacer lo que hacen o dicen los demás y fallar como fallan los demás. Y vamos a estar claros: hay algunos “demás” más poderosos y atractivos que otros.

viernes, 13 de marzo de 2020

Ahorita no pasa nada

Ahorita no pasa nada. Dije ahorita. Estás sentado cómodamente en ese sitio, con esa vista, pero ya se te olvidó que es cómodo, ya se te olvidó por qué compraste ese sillón y esa casa con balcón. En lugar de gozar de este momento, estás enredado pensando en lo que hiciste y en lo que harás. La vida se te escurre entre pensamientos y no te das cuenta de que cada minuto que pasa se convertirá en un minuto a mendigar al final de tu camino. No te das cuenta de que todo lo que tienes en la cabeza es un entrenamiento de porquería diseñado para juzgar, criticar, resistir lo que se te atraviese sin dar oportunidad más allá de tus etiquetas disparadas a mansalva. ¿El futuro? No lo sé. Quienes vayan a morir en estos días no tienen futuro y aún así malgastan el día tramando fantasías burlonas que se carcajearán más despuesito porque son solo proyecciones de tu cabeza. Entrenado para sufrir. Capacitado para lo efímero y doloroso. Podrías estar viendo el Monte Fuji, las llanuras africanas, las pirámides o la torre Eiffel ahorita y en dos días buscarás ya aburrido y desesperado otra ilusión sobre la cual saltar y redirigir tu adicción, tu miedo, tu nuevo apego. Pero eso solo ocurre con tu programación, con tu apuro, con tu inconformidad interminable, porque de verdad, ahorita no pasa nada: ahorita todo está bien.

sábado, 17 de agosto de 2019

No pasa nada

Ya cansado de tanto hablar y quejarme. Ya hastiado del mismo tema. Ya puedo recitar de memoria cada noticia, verdadera o falsa. Me sé de memoria cada comentario del vecino, del compañero, de la señora de la cola. La verdad es que no pasa nada, no termina de pasar nada, aparte del declive progresivo de los medios de sustentación. Lo demás es puro susurro, puro invento, pura noticia falsa que nos facilita caer de nuevo en ese vértigo de información inútil y perniciosa a la vez. Hasta la desgracia se puede exagerar. No pasa nada, pero como hay tanto ruido, parece que ocurrieran cosas “importantes” cada día, a cada momento; aparenta el ambiente noticioso que tal o cual intervención abre el camino, que esto está a punto de algo, que la explosión es inminente, que todo va a caer. Pero la estadística del mismo proceso indica que todo es pura paja, que es la misma mampara para el que está puesto y el que se quiere poner para mantenerse en sus lugares privilegiados, sin la necesidad ni la frustración que entre los dos han propinado, a pulso, entre los tontos de abajo, que son los que tienen que hacer ridículos y peligrosos malabares para mantener la cabeza fuera del agua. No pasa nada, sino lo mismo. No pasa nada, sino lo de siempre. Que te apasione ponerte de un lado o de otro, no hace la diferencia. La vida nos pasa por un lado y la seguimos tirando a la basura, ocupados con nuestras grandes pequeñeces. Cada cosa de la que se nos despoja se convierte en una calamidad, lo que quiere decir que de lo que todavía queda no resta sino hacer una fiesta y disfrutarlo, porque parece no acabarse nunca.

lunes, 29 de abril de 2019

Nada es como quiero

Despierto queriendo haber dormido más. Me levanto con la pesadez de un día más, así como es, así como soy. El agua más fría de lo que quisiera. La comida, menos de lo que desearía. El clima, con más nubes de las que soporta mi ánimo, promete de nuevo un día incómodo. Demasiada gente en la calle; cuánto quisiera que fuesen mucho menos, que fuesen mucho más animosos, sociables, hermanados. El tren nunca llega a la hora; siempre repleto y desagradable en general. Si el río corriera hacia arriba, tomara un bote y llegaría rapidito, pero tampoco se me concede. Nada es como quiero. Nada es como lo necesito con todas mis fuerzas. Aunque trato de resistir todas las situaciones adversas de esta existencia precaria en la que nada es como debe ser, nada se doblega para darme el gusto… ni siquiera este cáncer recién diagnosticado.