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lunes, 21 de febrero de 2022

Nada en común

Caminos transversales. A veces nos encontramos, pero por poco tiempo, con poco tema. Normalmente, andamos por ahí tan perpendiculares, sin entender mucho lo que siente o hace el otro. Entiendo que muestras comportamientos particulares por algún motivo válido para ti, pero no deja de resultarme desconsiderado, impensable, absurdo. Creo que solo queda respetar sin pensarlo mucho —tal vez una cortesía marginal— y alejarse en esta órbita de contacto antes de agarrar otra arrechera más.

viernes, 13 de marzo de 2020

Ahorita no pasa nada

Ahorita no pasa nada. Dije ahorita. Estás sentado cómodamente en ese sitio, con esa vista, pero ya se te olvidó que es cómodo, ya se te olvidó por qué compraste ese sillón y esa casa con balcón. En lugar de gozar de este momento, estás enredado pensando en lo que hiciste y en lo que harás. La vida se te escurre entre pensamientos y no te das cuenta de que cada minuto que pasa se convertirá en un minuto a mendigar al final de tu camino. No te das cuenta de que todo lo que tienes en la cabeza es un entrenamiento de porquería diseñado para juzgar, criticar, resistir lo que se te atraviese sin dar oportunidad más allá de tus etiquetas disparadas a mansalva. ¿El futuro? No lo sé. Quienes vayan a morir en estos días no tienen futuro y aún así malgastan el día tramando fantasías burlonas que se carcajearán más despuesito porque son solo proyecciones de tu cabeza. Entrenado para sufrir. Capacitado para lo efímero y doloroso. Podrías estar viendo el Monte Fuji, las llanuras africanas, las pirámides o la torre Eiffel ahorita y en dos días buscarás ya aburrido y desesperado otra ilusión sobre la cual saltar y redirigir tu adicción, tu miedo, tu nuevo apego. Pero eso solo ocurre con tu programación, con tu apuro, con tu inconformidad interminable, porque de verdad, ahorita no pasa nada: ahorita todo está bien.

sábado, 17 de agosto de 2019

No pasa nada

Ya cansado de tanto hablar y quejarme. Ya hastiado del mismo tema. Ya puedo recitar de memoria cada noticia, verdadera o falsa. Me sé de memoria cada comentario del vecino, del compañero, de la señora de la cola. La verdad es que no pasa nada, no termina de pasar nada, aparte del declive progresivo de los medios de sustentación. Lo demás es puro susurro, puro invento, pura noticia falsa que nos facilita caer de nuevo en ese vértigo de información inútil y perniciosa a la vez. Hasta la desgracia se puede exagerar. No pasa nada, pero como hay tanto ruido, parece que ocurrieran cosas “importantes” cada día, a cada momento; aparenta el ambiente noticioso que tal o cual intervención abre el camino, que esto está a punto de algo, que la explosión es inminente, que todo va a caer. Pero la estadística del mismo proceso indica que todo es pura paja, que es la misma mampara para el que está puesto y el que se quiere poner para mantenerse en sus lugares privilegiados, sin la necesidad ni la frustración que entre los dos han propinado, a pulso, entre los tontos de abajo, que son los que tienen que hacer ridículos y peligrosos malabares para mantener la cabeza fuera del agua. No pasa nada, sino lo mismo. No pasa nada, sino lo de siempre. Que te apasione ponerte de un lado o de otro, no hace la diferencia. La vida nos pasa por un lado y la seguimos tirando a la basura, ocupados con nuestras grandes pequeñeces. Cada cosa de la que se nos despoja se convierte en una calamidad, lo que quiere decir que de lo que todavía queda no resta sino hacer una fiesta y disfrutarlo, porque parece no acabarse nunca.

lunes, 29 de abril de 2019

Nada es como quiero

Despierto queriendo haber dormido más. Me levanto con la pesadez de un día más, así como es, así como soy. El agua más fría de lo que quisiera. La comida, menos de lo que desearía. El clima, con más nubes de las que soporta mi ánimo, promete de nuevo un día incómodo. Demasiada gente en la calle; cuánto quisiera que fuesen mucho menos, que fuesen mucho más animosos, sociables, hermanados. El tren nunca llega a la hora; siempre repleto y desagradable en general. Si el río corriera hacia arriba, tomara un bote y llegaría rapidito, pero tampoco se me concede. Nada es como quiero. Nada es como lo necesito con todas mis fuerzas. Aunque trato de resistir todas las situaciones adversas de esta existencia precaria en la que nada es como debe ser, nada se doblega para darme el gusto… ni siquiera este cáncer recién diagnosticado.