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martes, 19 de mayo de 2020

No sabemos un carajo

No sabemos nada. No sabemos si hubo “big bang”. No sabemos si La Luna se creó producto de una colisión de un cuerpo considerable contra La Tierra. No sabemos si fue un asteroide lo que extinguió a los dinosaurios. No sabemos si “el hombre” llegó a la luna. No sabemos si todos esos “Estudios [que] afirman…” son ciertos. No sabemos si los gringos se metieron de lado en más de una guerra por intereses económicos. No sabemos si la cuarta república era lo peor que le pasó a este país o lo que todos esperamos con ansias. No sabemos lo que pasa en la Casa Blanca o en Miraflores. No sabemos si lo que dicen la prensa o los sitios web de noticias tiene alguna veracidad o al menos la intención. No sabemos sin es cierto lo que dice National Geographic. No sabemos si el vecino le pega a la mujer o si ella le monta cachos. No sabemos si nuestro cónyuge quiere terminan sus días con nosotros o está esperando el cambio de guardia. No sabemos, la mayoría de las veces, lo que queremos o necesitamos nosotros mismos. Y de repente, chico, ni nos interesa, no queremos. Lo que sí hacemos, ante esta tremenda ignorancia, es repetir lo que dicen los demás, pensar lo que piensan los demás, hacer lo que hacen o dicen los demás y fallar como fallan los demás. Y vamos a estar claros: hay algunos “demás” más poderosos y atractivos que otros.

jueves, 13 de febrero de 2020

¿La vida? No sé...

La vida. No sé… la vida tal vez no es tan buena como dicen porái las canciones, los poetas y los de Green Peace. Han pasado tantos años ocupándome de los demás, que no aprendí nunca a ocuparme de mí, lo que por cierto me parece taaan egoísta. Estoy enredado entre una carga considerable por ayudar al otro, a los míos, y descuidarme de mí hasta llegar a situaciones muy ridículas en las que arriesgo mi salud y hasta mi vida por no molestar a ninguno de mis queridos seres queridos. No sé… a veces siento que me gustaría hacer algunas cosas que siempre quise hacer, pero la idea de que pueda dejar desamparados a mis pollitos me da como cosa y decido solo sentarme a esperar la próxima señal de alarma para salir, como bombero apasionado, a apagar el fuego que segurito armaron ellos mismos. Y pasan los años. Y pasan las cosas. Y pasa la salud. Llegó el momento en que ya no puedo hacer las cosas por los demás. A pesar de que ellos ya saben salir de sus atolladeros, me gustaría tanto ayudarlos… ahorita no sé lo que quisiera, lo que quisieran los demás de mí, pero el pellejo ya perdió la capacidad de ir al rescate y la verdad es que me siento así, tan inútil , entre el desgano por la vida y el miedo a la muerte. Creo que en estos tiempos soy capaz de recoger algo del amor que repartí durante todos mis años “de guardia”, pero la verdad no estoy seguro de que toda esta gente sepa de qué se trata el asunto. En este punto tan espantosamente neutral, tal vez me anime a guardar el drama y a aprender de nuevo a observar cómo es que me podría sentir mejor hasta el fin. Hablamos luego.