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viernes, 6 de septiembre de 2019
Coqueteo con el vacío
A
veces coqueteo con mis profundidades. Paso tangencialmente y rozo una extraña quietud.
Puedo tocar el vacío indescriptible que me refugia por segundos, pero inmediatamente
llega la cotidianidad y soy jalado de nuevo a lo trivial, a lo repetitivo, a lo
de siempre. En medio del barullo del diario, alcanzo a recordar por encimita
esos momentos fugaces de algo ajeno a lo romántico y lo vulgar, a lo mecánico o
intelectual. Se convierte en casi un anhelo traspasar de nuevo, cada vez, la
basura, el estorbo y el ruido, para caer una vez más en ese estado delicioso, escapado
de mis pensamientos, casi burlando mis emociones, a salvo de lo que me hace
resbalar para caer ridículamente en la ira, en la tristeza o en la explosión
efímera de alegría. No sé cómo llegar de nuevo, pero eventualmente me sumerjo y
me quedo ahí, sentado, sin hacer “nada”, flotando otra vez en mi escondite recién
descubierto… aunque se me antoja que este breve escondrijo se corresponde más
con lo real, con lo inamovible, con lo que no tiene apariencia que defender. De
pronto me sorprendo regresando a la prisión habitual, a “lo debido”, a lo “razonable”, por la incapacidad de
respirar, de permanecer unos instantes más en esa parcela de plenitud que se me
otorgó no sé cuándo, pero que permanece nuevecito y esquivo por falta de uso.
Correr en el agua
jueves, 5 de septiembre de 2019
Amanecí contigo, catira
Tremendo enredo
Ve
cómo comienzan las cosas. Fíjate con qué pie arrano dejes que tus deseos, tus
apuros o tu exceso de confianza te enceguezcan. No es que sea pesimista, pero
los casos se repiten con frecuencia. Bájate de la nube y presta atención a las
señales que te regala el universo. Respuesta a la primera señal: “No importa;
es solo un detallito”. Respuesta a la segunda señal: “No importa; eso le pasa a
cualquiera”. Respuesta a la tercera señal: “Es que él es padre de familia”.
Y así vamos, queriendo creer a como dé
lugar y hundiéndonos cada vez más hasta el pescuezo… ¡Dígalo ahí!
Terrible filtro que soy
Necesitamos salvarnos
martes, 3 de septiembre de 2019
Te voy a hacer feliz
Te voy a hacer feliz. No te preocupes por eso.
Yo tomaré esa tarea por ti. No importa que seas invisible para ti mismo, que no
sepas el valor que tienes, que el autoabandono haya sido tu modus operandi. Yo
te tomaré, te bañaré, te acicalaré, te daré buena presencia y te mostraré al
resto como mío, como mi nuevo proyecto, como mi producto final. Conmigo no hará
falta que inventes maneras para sobrevivir en las crisis. A mi lado, no tendrás
que desempeñar funciones como decidir, descartar, discernir. Conmigo tendrás
eso que mientan bienestar. Y como todo tiene su precio, solo te desempeñarás
como el complemento de mi ego dominante, como la extensión de mi brazo, como mi
“sí, mi amor” adquirido. Por supuesto, si luego te vas a quejar de la dictadura
a la que accediste antes, deberás comenzar a pensar de nuevo en lo que
decidiste dejar para vivir este “paraíso” que te brindo. Si luego vas a querer
tu libertad, deberás saber, por primera vez en tu vida, lo que es quererte a ti
mismo y actuar en consecuencia.
Veo que detuviste tu intento de retirada:
bienvenido de nuevo.
¡Respeta al médico, muchacho!
Muere el viejo sistema
domingo, 1 de septiembre de 2019
La payasita quiere dólares
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