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jueves, 27 de febrero de 2020

Ejercicios por la vida

Ejercicios por la salud. Ya no es ejercitar el cuerpo para agradarle a la persona especial. Ya no es esforzarse físicamente para ser aceptado en el grupo de amigos. Ya no es, ni siquiera, entonar los músculos para enfrentarse a cualquier situación que requiera firmeza corporal. Ahora son sentadillas y elongaciones para estirar la duración de nuestra existencia. Ahora son flexiones calculadas cuidadosamente para llegar al mínimo aceptable para la edad, para la contextura. Ahora son instantes que se tornan eternos en eso de acelerar el corazón, de calentar las piernas, la espalda, el cuello, bajo el yugo del miedo. Parece que es un nuevo escenario para luchar por la vida, para poder levantarse, andar y recostarse sin dolores, sin crujidos que asusten, sin puntadas que despierten la morbosidad hipocondriaca. Es, gracias a estas maromas, que podríamos dormir y descansar para que la hipertensión, el sistema inmunológico y por supuesto, el ánimo, no la agarren contra uno mismo y en contra quienes nos rodean y nos han visto, en estos últimos años, perpetrar todos los desastres mentales y alimenticios que hemos tenido a mal llevar a cabo. Así que, ante la evidencia de que todas estas dolencias son consecuencia de nuestra reciente inconciencia voluntaria y tu gente lo sabe y se ha encargado de ti en cada momento, bueno, ¡a pararse y a ponerse en forma, zagaletón!

sábado, 10 de agosto de 2019

Libertad estúpida

Me hablas de vives con libertad plena, pero no puedes hacer lo que quieres. Casi me gritas que haces lo que te da la gana, pero cada día luces más ansioso. Me enumeras “sistemas que funcionan”, pero cada vez luces más enfermo, más preocupado. Me echas en cara que el afecto es un estorbo, que es totalmente prescindible al momento de perseguir tus sueños, pero tu mirada y tu risa nerviosa te delatan ausente. La verdad no se qué te pasa, pero ya no te reconozco como el cerro de simpatía y disposición que eras antes; “antes” de no sé qué te picó y te enfermó gravemente de “proyectitis” a ultranza. Creo que no te quieres quitar esos anteojos de una sola perspectiva mientras te hundes entre tus conceptos y planteamientos que de ninguna manera creo que sean una locura: la locura es ponerlos a la vanguardia de cada amanecer.