Nunca es una sola cosa. Nunca el remedio es uno, por lo que hay que olvidar totalmente las tan cacareadas panaceas. Hasta lo más simple tiene más de un origen. Hasta el más nimio efecto tiene varias causas. No es tan simple tapar el huequito con un solo dedo, porque se comienza a chorrear por otros lados. Puede ser que haya una causa poderosa, pero no será la única y es por eso que después de “solucionar” algo con el remedio recomendado por los sabihondos, seguirán saliendo los fantasmas inexplicables. Los patrones de comportamiento de la situación revelan varios caminos a tomar, pero los genios que somos nos hacemos los pendejos y tomamos uno solo, “¡El Definitivo!”, gritamos, anticipando ridículamente el triste final, el nuevo fraude protagonizado por nuestra percepción borracha, por nuestra ilusión imbatible.
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jueves, 12 de noviembre de 2020
sábado, 15 de junio de 2019
"Te quiero", solamente.
Decir
“te quiero” solamente, nada más. Decir “te quiero” es bonito, es hermoso, es
una expresión que resume un sentir profundo de bondad y cariño hacia el otro y
lo empaqueta en dos palabras: “te quiero”. Pero la expresión es un extracto que
ocasionalmente se vuelve, en sí mismo y a falta de respaldo, una mentira. Comenzamos
a omitir los elementos que nos llevaron a “quererte”. Saltamos por encima de
los requisitos necesarios para poder decírtelo, pero incluso así, te lo
seguimos diciendo. Prontito, se convierte en rutina, así como dejar la llave en
el clavo, como tomar café o hacer el mercado, hasta llegar al punto de decirlo
como decir “estoy bien”, cuando sabemos que estamos bien fregados. Al final, y
a falta de revisión, decir “te quiero” pasa de ser un compendio comprimido y
amoroso de una forma de ser, de estar, de sentir, a ser toda una falacia, un
saludo a la bandera, un apaciguador vacío. “Te quiero” se convierte finalmente
en un apuntador a un momento pasado ya sin vigencia. Así que… ¡a ver, mequetrefe!,
¿de verdad me quieres?
sábado, 4 de mayo de 2019
Son solo detalles
Dicen que
los detalles son importantes, pero yo no sé. Suena bonito, de verdad, pero no
sé si la afirmación sea correcta. Los detalles son pequeñas cosas que al
parecer despiertan grandes sensaciones, que cuando aparecen en la mejor
oportunidad pueden ser el detonante de certezas, de tranquilidades, de fuegos
artificiales y demás especies. Pero siguen siendo pequeñas cosas, así se trate
de un gran detalle. Yo creo que los detalles, como muchas otras
manifestaciones, provienen de una fuente fundamental, primaria, verdadera, que
yace dentro de nosotros y que produce ciertas expresiones externas, como un
ramo de flores, como una caricia, como un informe bien elaborado, como una
visita. Pero son solo detalles, muestras evidentes de algo básico que no se ve
y que, al fin y al cabo, determina un estado interno más asentado. Es lo
superficial dando a conocer lo profundo, o al menos es la intención original. Es
lo superfluo en escena, tomando la batuta de cómo es que quiero que me veas, y
como todo lo superficial, puede ser una máscara para engañar a la audiencia, un
embuste para desviar la atención.
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