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sábado, 30 de octubre de 2021

¿Qué hay detrás de lo que dices?

¿Qué hay detrás de lo que dices? Ya sé que lo que sientes no siempre es lo mismo que significas. ¿Qué causa tus palabras, tus gestos, tus reclamos? Como un idiota, he reaccionado a tu expresión de una manera bastante chocante, sin considerar, siquiera, si hay algo que te apesadumbra y lo que toca es escucharte amorosamente. Debo saber lo que hay detrás de tu discurso, esas motivaciones que te hacen actuar como lo haces. Debo conocerte. Debo, con mi torpeza a cuestas, practicar la empatía, la compasión y todo lo que me lleve a apreciar tus palabras solo como un salpicón, como una manifestación afectada de cómo te sientes en realidad. Así que cuando me veas fijarme atentamente en ti, en lo que dices, no me alejes: piensa que estoy tratando de conectarme contigo… después hablamos de mí.

sábado, 15 de junio de 2019

"Te quiero", solamente.

Decir “te quiero” solamente, nada más. Decir “te quiero” es bonito, es hermoso, es una expresión que resume un sentir profundo de bondad y cariño hacia el otro y lo empaqueta en dos palabras: “te quiero”. Pero la expresión es un extracto que ocasionalmente se vuelve, en sí mismo y a falta de respaldo, una mentira. Comenzamos a omitir los elementos que nos llevaron a “quererte”. Saltamos por encima de los requisitos necesarios para poder decírtelo, pero incluso así, te lo seguimos diciendo. Prontito, se convierte en rutina, así como dejar la llave en el clavo, como tomar café o hacer el mercado, hasta llegar al punto de decirlo como decir “estoy bien”, cuando sabemos que estamos bien fregados. Al final, y a falta de revisión, decir “te quiero” pasa de ser un compendio comprimido y amoroso de una forma de ser, de estar, de sentir, a ser toda una falacia, un saludo a la bandera, un apaciguador vacío. “Te quiero” se convierte finalmente en un apuntador a un momento pasado ya sin vigencia. Así que… ¡a ver, mequetrefe!, ¿de verdad me quieres?