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miércoles, 18 de septiembre de 2019
¡Hazlo!
¿De quién es la culpa?
¿Es
del gobierno la culpa? ¿Acaso es la culpa de la oposición? ¿Será, pues, la
culpa de los políticos anteriores que nos trajeron hasta esto? No cabe duda de
que lo que ha ocurrido ha sido lo peor, pero ¿será solo un fenómeno local o es
una muestra sin anestesia de lo que pasa en el mundo? ¿Será la culpa del
capitalismo, del patriarcado decadente? ¿Será la culpa de los políticos, los
ladrones, de los padres abandonadores, de las madres abnegadas, de la
televisión, de los videojuegos, del celular nuevo? Cuando un político abusa del
poder y se roba unos reales, se podría preguntar uno: ¿De qué familia salió? ,
¿En qué vecindario se crio?, ¿En qué escuela se educó? ¿Serán los políticos de
una especie nefasta totalmente distinta al resto de nosotros? Cuando ese
malandro era más joven, ¿con quién jugaba, con quién conversaba, con quién
tomaba un café o unas cervezas? Cuando el esbirro se enamoraba, ¿quién le
prestaba atención? ¿Qué comida le hacía su mamá, su tía, su abuela? ¿Qué
cariños le prodigaban? ¿Qué disciplina le aplicaban? ¿Será todo esto culpa del
vecino, de las malas juntas, del maestro, del señor de la bodega? ¿Será culpa
del dinero, de las novias, de los ricos, de los pobres? ¿Será culpa de la
familia disfuncional? Si así fuere, ¿quién la puede convertir en funcional para
que así deje de proliferar tanta rata que eventualmente afectará la vida de
millones?
sábado, 14 de septiembre de 2019
¿Que cambie yo?
Me juzgas
abiertamente y con sospechosa buena intención me invitas a cambiar. El mensaje
me resulta contradictorio, quisiera saber, más bien, tu punto de vista. Viniste
con una verdad en una mano y con un martillo en la otra. Pareces no reconocer
ninguno de los atributos que creo tener, mientras te afincas arteramente en los
defectos que ni siquiera sabía que tenía. Eres un remolino perfecto entrando en
un cuarto polvoriento. Te muestras como con fortaleza garantizada, como
impenetrable, como sin grietas o dudas: eres todo un producto flamante. Pero no
sé; antes de poder escuchar tu mensaje, tus maneras, tu vehemencia me distraen y
ya comienzas a incomodarme. Vamos a hacer una cosa: vas a regresar al sitio del
que saliste esta mañana con tanto entusiasmo, te vas a sentar de nuevo y vas a
recorrer mentalmente cada uno de los pasos que diste ahorita. Si después de
revisar tu proceder no encuentras nada a considerar, a ajustar, a modificar,
mejor ni te molestes en regresar.
Oídos sordos
viernes, 13 de septiembre de 2019
¿Qué extrañarías?
¿Sabio? Inteligente, más bien
Inteligente
no es igual a sabio, así que deja la urgencia por leer, por establecer
relaciones menores entre elementos o sucesos, por rellenarte de información
general si lo que quieres ser es sabio. Es de sabios callar, no defender el
punto de vista, a diferencia de la alharaca altisonante que sostienes sin cesar
sobre puntos que leíste anoche, sostenidos con saliva de loro. Es de sabios
alcanzar la paz, la tranquilidad, en lugar de vivir en el sobresalto que
produce tener la razón, comprobar teorías o finalmente recibir el premio. He conocido
sabios que no abrieron un libro en su vida, que no supieron de la academia, y
en su mirada compasiva y sus palabras pausadas conseguí el refugio que
necesitaba. Supe de sabios que finalmente llegaron a esbozar un propósito de vida
y a compartirlo con los demás… no como este infierno en el que me tienes
escuchándote, comiendo pastelitos y café, mientras todos tus “amigos” se
aprestan a aplaudirte ya para el final de esta farsa.
jueves, 12 de septiembre de 2019
Naturaleza... tranquilaza, ella
Naturaleza
gigantesca a la que pertenezco, de la que me separé. Naturaleza de la que me
aíslo y miro solo a través de los cristales. Naturaleza que quedó solo para
recurso, para saciarme. Madre que se convirtió en esclava, en prisionera, en prófuga
e insólitamente en “protegida”. Naturaleza que quedó lejos solo para ser
pintada en cuadros, para convertirse en maqueta, para ser mutilada en nombre de
alguna estética retorcida, para ser vendida, para tener dueño. Pero como
ocasionalmente ocurre, cualquier día de estos, esa misma naturaleza supuestamente
aprisionada bajo nuestro yugo, retumbará, reventará, se sacudirá, se incendiará
o se inundará para, aunque sin la menor intención, dejar claro quiénes son los ilusos
en esta historia.
martes, 10 de septiembre de 2019
Destapar el peo
Una mirada transversal
Una
mirada transversal. No a favor, no en contra. Algo mucho menos prejuiciado. Sin
opinar arropados por la fuerza de lo que queríamos escuchar. Sin embestir cual
toro furioso al argumento del adversario. Algo mucho más razonado. Como cuando
se cruza una autopista: mirar para un lado, medir; mirar para el otro, calcular.
Algo que brinde mucha más certeza. Sentir algo de holgura y no que se pueda
perder la vida en el intento… así nomás. Que se parezca más al tú desnudo, sin
máscaras, sin poses pretensiosas. Algo de mucha más intuición. Algo que sin
certeza o garantía alguna y de alguna manera atrevida, indique ese camino que
siempre se te antojó tuyo; ese que siempre estuvo pospuesto, en la menor de las
prioridades, detrás de lo que los demás indicaban que debía ser. Así que deja
el pujo, esa urgencia por decidir y correr. Al parecer, no podrá ser ahora que
tomes la mejor decisión de tu vida, pero sí la mejor del momento. Ansiedad
garantizada. Incertidumbre asegurada. Date, que es tu momento.
domingo, 8 de septiembre de 2019
Solidaridad es amor
El amor. Ese bicho fabuloso que confundimos frecuentemente
con el deseo, con eso que comienza con la pasión loca y termina con el
divorcio, con el gusano que se despierta a carcomer cuando alguien se nos va. El
amor parece ser una palabra rosa que empastela, que babosea, que se derrite y
enreda todo, provocando su uso superficial y ridículo o bien su desuso
indefinido, por tratarse de algo que no sabemos si de verdad sentimos. El amor
tiene muchos aspectos, muchas aristas, muchos puntos de vista. Pero si usted
quiere conocer con certeza uno de esos aspectos, acoja a la solidaridad como
una muestra de amor. Solidaridad es amor. Solidaridad es apoyar al otro, sentir
el sufrimiento del otro y actuar en consecuencia. Solidaridad es compasión, que
es empatía, que también es amor. Es reconocer al otro como parte de nosotros
mismos, como parte de algo mayor y todavía incomprensible. Solidaridad es el
cuidado mutuo, es la salvación, es nuestra sana permanencia en el planeta. Solidaridad
es unidad, es la negación de la separación, de la competencia, del egoísmo. Así
que si piensas que el amor es algo que solo ves en las películas, debe ser
porque le está negado manifestarse en el presente, verlo caminar por las calles
e ir uniendo a las personas con lo único que de verdad puede unirlos.
Nota: no tienen idea de lo difícil que fue
encontrar una gráfica de una persona abrazando a alguien que vive en las
calles.
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