Las cosas están, pero no se ven. Las cosas existen a pesar de las
creencias, a pesar de las testarudeces. La verdad puede ser groseramente
evidente y aún así, ignorada, desaparecida en presencia fantasmal. Podemos
tropezar con algunos de estos ineludibles monolitos y la distracción, la
fingida indiferencia nos hará rodearla y dejar el asunto para después. Podemos
caminar sobre la evidencia, vivir en ella, sembrar sobre ella, y todavía
podríamos refutarla vehementemente; podríamos dudar mientras yacemos untados en ella. No hay peor ciego
que quien no quiere ver, dicen, pero podría no tratarse de querer, podría tratarse, incluso, de necesitar la evasiva. Somos un punto suspensivo sobre un entramado,
invisible desde cerca. Somos casi lo imperceptible, arrollado por formas
gigantescas que nos contienen. Y aunque somos posposiciones perennes de la verdad, hasta podíamos fallar en el disimulado intento por saber de ella antes de morir.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
miércoles, 13 de junio de 2012
Claro que están
Las cosas están, pero no se ven. Las cosas existen a pesar de las
creencias, a pesar de las testarudeces. La verdad puede ser groseramente
evidente y aún así, ignorada, desaparecida en presencia fantasmal. Podemos
tropezar con algunos de estos ineludibles monolitos y la distracción, la
fingida indiferencia nos hará rodearla y dejar el asunto para después. Podemos
caminar sobre la evidencia, vivir en ella, sembrar sobre ella, y todavía
podríamos refutarla vehementemente; podríamos dudar mientras yacemos untados en ella. No hay peor ciego
que quien no quiere ver, dicen, pero podría no tratarse de querer, podría tratarse, incluso, de necesitar la evasiva. Somos un punto suspensivo sobre un entramado,
invisible desde cerca. Somos casi lo imperceptible, arrollado por formas
gigantescas que nos contienen. Y aunque somos posposiciones perennes de la verdad, hasta podíamos fallar en el disimulado intento por saber de ella antes de morir.Abrázame en silencio
Abrázame
en silencio. Así. No quiero escuchar un conato de argumento, de criterio, de
estructura de ninguna naturaleza. Sólo abrázame. Siente nuestras respiraciones
alternando en un coro sin comparación. Cierra tus ojos y métete dentro, donde
nadie te pueda tocar, donde sólo yo sepa que estás, disponible para mi
capricho, incondicional. No me mires así, que parece que dijeras algo. No hagas
puchero, porque se te puede salir algún vocablo inoportuno en extremo. Deja el
empeño en pensar en miedos, en discursos enrevesados, en “qué pasará mañana”.
Quedan horas, queda refugio para lo nuestro. No quieras deshacerte de un retazo
de cielo como sospecho que puedes hacerlo. Todo parece tener su tiempo, y ahora
se asoma el nuestro. Acostúmbrate, rapidito, a que puedes estar quieta.
Acostúmbrate a que, de ahora en adelante, el resto de la vida estará sumido en
tranquilidades, en sonrisas, en paz.martes, 12 de junio de 2012
Mis propias aguas turbias
No puedo estirarme conveniente hacia
ambos lados. No puedo martirizarme entre adentro y afuera. Siento la
patología de practicar el urbanismo, a la vez que la tolerancia
extrema. He perdido el camino de la autoprotección, regalando
retazos valiosos de mi propia salud al transeúnte ligero,
despreocupado, ensimismado, hipnotizado. Y a la vez, no soporto con
gracia eso de resguardarme ocasionalmente mientras veo al vecino en
apuros. Quiero mudarme, mudar mi atención donde los demaś la
radicaron, consiguiendo ese no sé qué para sobrevivir. Necesito no
saber de peleas internas en las que pierdo, cualquiera que sea el
resultado. Estoy fastidiado. Estoy enfermo.lunes, 11 de junio de 2012
Seré tu maestro
Seré tu maestro en las artes que has
seleccionado. Seré quien te guíe por entre la maleza de
conocimientos que necesitas para agregarlo a tu extraordinaria
habilidad. Desplegaré ante tí mis experiencias para que evites caer
en mis errores. Apilaré cada historia disponible para que te erijas
sobre ellas y des el salto final. Descoseré mis frustraciones y las
desacreditaré ante tus ojos; las corregirás en tu camino y me
mostrarás cómo fue que pudiste con ellas. Tus sueños y tus
pasiones, tus fuerzas nuevas usarán mis guías como barandas
protectoras del proyecto. Llegarás donde yo no pude, pero por
razones distintas. Lograrás el éxito que yo no tuve como
ejecutante, pero en cambio me dejarás el honor de triunfar como mentor, y
eso... eso te lo agradezco mucho.Llegaste alzaíto, pero...
Te desarmaré con mi sabiduría y haré
que te entregues. No te forzaré, a pesar de que llegaste
intespectivamente, batiendo puertas e insultando a los presentes. Con
la paciencia ya obtenida, escucharé tus quejas infantiles que no me
interesan, pero a las que tienes derecho. No reaccionaré a tu modo,
no te complaceré, no seré tu torpe complemento. Sin embargo, si iré
dibujando en el aire el esquemita de tu berrinche, para luego
indicarte los puntos donde tu ligereza y tu ridiculez fueron más
vehementes. Desarmaré uno por uno tus argumentos airados, faltos de
consideración a mi honor y mi dignidad, e iré dejando en la mesa el
mapa por donde deberás transitar la próxima vez que tus propias
acciones te tiendan esta misma trampa. En dos o tres intercambios de
palabras, el silencio avergonzado se adueñará de ti, haciéndote
esquivar la mirada; ni aún así pedirás disculpa... tú no eres
así. Pero no importa mucho por ahora. A pesar de toda esa pasión
desatinada, de todo ese caudal tormentoso, estoy seguro de que tu
razón irá venciendo los obstáculos que te empeñas en atravesar, y
será entonces cuando podamos conversar como hubiese sido bueno
siempre, antes de haber decidido ser tú mismo tan rápido.Fue sólo un impulso
Fue sólo un impulso, pero bastó para
acabar con todo. Fue un parpadeo, pero fue suficiente para cortar lo
que venía siendo, lo que venía creciendo. Te diste esa licencia. Alguna semilla
inadvertida quedó sembrada en tu ser, que permitió que esto
ocurriera. Algún embrión de violencia fue detonado por ese
desplante y se desató este desastre en el que ahora estamos
involucrados. Aunque debes asumir la responsabilidad, estoy seguro de
que no fue tu culpa primigenia. El germen de la brutalidad fue
inoculado en algún momento, enfrente de alguna pantalla de
apariencia inocua, mediante la oferta engañosa de un excelente
vendedor de ilusiones, que entre fogonazos de luces encantadoras, te
dejó el explosivo que luego arrancaría de nuestras vidas lo que ya
había. Debo despedirme de ti ahora. A donde vas no puedes ser ya
protegido por quienes lo hemos tratado de hacer con tanto afecto. Ya
el daño está hecho. Seguramente nos quedaremos aquí afuera con
quienes, como tú, son seres bomba y que son destrucción no
activada. Espero que, al menos, quede el aprendizaje y no se repita
más este enorme desperdicio de vida, este enceguecimiento no tan
temporal de tus libertades.domingo, 10 de junio de 2012
¡Mira pa'cá!
Si
no afecta el resultado que todos esperamos, tu color de piel no será
importante. Si no hay desviación significativa en el propósito amoroso, tu
religión no representará un obstáculo. Si no se afecta el día de la gloria de
ningún modo, tus colores y banderas hasta podrían ayudar… pero todos los colores.
Si esa mentira pronunciada no cambia los hechos en las mentes de los activistas
de la libertad, de la convivencia, de la unión final, la obviaremos. Si esa
verdad vociferada no cambia el objetivo con el que soñamos desde hace siglos,
vamos a pasarla por debajo de la mesa… Pero coño, ocupémonos del logro sin esa
distracción tan pendeja como peligrosa que nos ocupa tan urgentemente.
Te prohibiré algo
Te
prohibiré algo. Pero esta vez te prohibiré algo que no necesites, algo que no
quieras ahora, que ni siquiera te combine. Lanzaré una sentencia confusa sobre
tus sentidos, como portazo a tus percepciones y te volverás como loco. Desde ese,
tu fatídico momento en adelante, te veré acercarte a pedir cacao, perdón,
concesión sobre ese extraño producto que ni siquiera conocías pero cuya
ausencia ahora no te deja dormir. Serás esclavo de la ilusión de tenerlo, y yo
tu dueño por cancerbero de tan engañosa riqueza, de tan ridícula naturaleza, y
por la que ya no puedes ser tú mismo, sino quien yo quiero que seas.
No te cansas de joder
¿No
te cansas de joder? ¿No te agota eso, de pensar cómo malograr al prójimo? ¿No
sufres de extrañas exhalaciones, producto de maquinar en negativo? ¿No te has preguntado
qué se siente que te quieran por tus acciones, en lugar de por ser una carga
familiar o un compromiso circunstancial? Anda, chico, estimado adrede, déjate
caer y yace un tiempo, mientras encuentras la sonrisa y la compasión por algún
lado, que seguro encontrarás. Pero por ahora, observo desde este rincón, que
manoseas la suerte, que juegas con vidas ajenas, que rempujas buenas gentes a los
precipicios de tu propia manufactura. Déjate de esa vaina.viernes, 8 de junio de 2012
¿Ahogado yo? qué va
Ya estoy claro: Estoy ahogándome en un
vaso de agua. El vaso, sin embargo, se va haciendo cada vez más
grande con los días. En este torbellino, para los demás imaginario,
falto, según ellos, de mi buena perspectiva, va magnificando cada
evento en contra, cada punto a desfavor. Ya no toco las paredes del
susdicho vaso, y mi cuerpo se hunde hasta la cabeza. Cierro los ojos
y no puedo escuchar vocecitas interiores que me puedan orientar,
angelitos buenos o malos que me inyecten saña alguna desde mis
hombros. Dirán que es una tontería que con algo de tranquilidad se
pasa. Afirmarán, con la experticia esa que los disfraza, que me
abstraiga, que vea el bosque y toda esa paja. El hecho es que estoy
harto de una buena cantidad de cosas y ejerzo mi berrinche como me da
la gana, sin la menor consideración al público expectante. Así que
déjame en paz... déjame ahogarme tranquilo.
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