Sexo. Cercanía, piel, aromas. Miradas
que se enganchan enfermizas, y sin abandonarse dejan escapar la
distancia de por medio. Manos que vuelan y se posan. Aliento
nervioso, vaho elocuente; pupilas que saltan atrapadas entre los ojos
a los labios. Despojos itinerantes de prendas en el piso, simulan
rosas de un delicioso rito. Se abre el telón de los besos y las
bocas nunca más se cerrarán. El sudor adhiere el cabello y el deseo
a la frente, dejando resbalar caricias sin pudor entre las
sinuosidades de tus carnes ya temblorosas. Un gemido marca la unidad
entre ambos. Una mirada de entrega abre tus ojos guiñados que ruegan
honestidad, que exigen inútilmente la eternidad del momento. Y
quedamos en un paréntesis ardoroso antes del declive, en un abrazo
que sigue prometiendo segundos inimaginables. Las canas ya no son
testigos de las embestidas juveniles de otros tiempos, de otras
perspectivas. Ahora ligeros esguinces te sacuden con cada palabra que
susurro, con cada serpenteo. Tu temperatura zigzagueante es como una
hoguera que quiere encender al máximo, explotar de una vez; pero
este servidor maravillado, este esclavo instruido de tus ganas, como
herrero experto, sabrá sustraer tu energía vital en el momento
oportuno, preciso, cuando tus ruegos te enmudezcan la expresión que
roza la angustia. Hago un alto, te miro tan de cerca como estamos,
tan nuestros como somos, y antes de ultimar el momento, esta
acometida ya madura, habré sabido que te he conquistado; ahora lo
sé: Eres mía.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
jueves, 30 de agosto de 2012
Sexo
Sexo. Cercanía, piel, aromas. Miradas
que se enganchan enfermizas, y sin abandonarse dejan escapar la
distancia de por medio. Manos que vuelan y se posan. Aliento
nervioso, vaho elocuente; pupilas que saltan atrapadas entre los ojos
a los labios. Despojos itinerantes de prendas en el piso, simulan
rosas de un delicioso rito. Se abre el telón de los besos y las
bocas nunca más se cerrarán. El sudor adhiere el cabello y el deseo
a la frente, dejando resbalar caricias sin pudor entre las
sinuosidades de tus carnes ya temblorosas. Un gemido marca la unidad
entre ambos. Una mirada de entrega abre tus ojos guiñados que ruegan
honestidad, que exigen inútilmente la eternidad del momento. Y
quedamos en un paréntesis ardoroso antes del declive, en un abrazo
que sigue prometiendo segundos inimaginables. Las canas ya no son
testigos de las embestidas juveniles de otros tiempos, de otras
perspectivas. Ahora ligeros esguinces te sacuden con cada palabra que
susurro, con cada serpenteo. Tu temperatura zigzagueante es como una
hoguera que quiere encender al máximo, explotar de una vez; pero
este servidor maravillado, este esclavo instruido de tus ganas, como
herrero experto, sabrá sustraer tu energía vital en el momento
oportuno, preciso, cuando tus ruegos te enmudezcan la expresión que
roza la angustia. Hago un alto, te miro tan de cerca como estamos,
tan nuestros como somos, y antes de ultimar el momento, esta
acometida ya madura, habré sabido que te he conquistado; ahora lo
sé: Eres mía. martes, 28 de agosto de 2012
Matamos al viejo
Si vamos a ser honestos, nosotros
fuimos los responsables de esa muerte. Aunque no accionamos el arma,
pudimos haber intervenido y evitar que le robaran la vida al pobre
viejo, que lo único que hizo fue ayudarnos. Ahora estamos cómodos,
claro. Ya no nos hace falta la comida y el techo que no teníamos
entonces. No basta distraerse entre cómplices. No es suficiente
derrochar para olvidar. Siempre se aparece el rostro bonachón y su
último espaldarazo. Todo fue práctico. Todo fue como debió para
lograr lo que soñamos, y nadie debió estorbar. Así son las cosas,
mi amigo. Con un sólo atrevimiento cometido fue suficiente para
ganar el sustento y la holgura de por vida ...y fue lo que ocurrió.
Entiende: no podemos cambiar el mundo.Le daré a mi hijo
Le daré a mi hijo todo lo que yo no
tuve. Abrigaré esa ilusión desde su nacimiento y a lo largo de los
años mientras lo veo crecer. Le taparé los infiernos a los que me
enfrenté yo para evitarle los mismos dolores. Su camino se verá
resguardado por mis manos, por mis atenciones acentuadas. Él llegará
lejos. Con mi tutoría, él rebasará sus logros una y otra vez sin
los estorbos que encontré yo. Esa es la atrevida teoría que me
induce mi amor por él. En la práctica, le estaré tapando la
bendición del aprendizaje de primera mano. Estaré yo ejerciendo la
sobreprotección al máximo, cegándolo, negándole la visión del
paisaje completo, del valor del paquete entero que debería ser su
vida. En la mera realidad, él tendrá sólo una rebanada de
existencia mezquinamente provista por su padre; vestirá las
gríngolas de manufactura familiar, colgadas del amor con poca
inteligencia que lo entregará a la superficialidad, a la petulancia,
al menosprecio de ese prójimo que lo podía orientar, como lo hizo
conmigo. Cuando termine mi presunta obra maestra, me preguntaré con
dolor en el pecho cómo oculté a mi progenitor los tesoros que me
dieron el impulso para levantar con orgullo infinito mi imperio de
éxito, llevándolo a él a ser sólo un usuario privilegiado del
producto de mi esfuerzo, de mi constancia, de mis creencias, hasta
convertirse en un parásito adosado a mis edificaciones, sin
herramientas propias.
sábado, 25 de agosto de 2012
Tan artificial...
Todo
aquello era tan bonito que hasta parecía artificial, obediente a los caprichos
del ser humano, a la estética fabricada. Al final no me importó lo natural, lo
auténtico, y me quedé con lo artificioso, con lo que no era por sí mismo, con
lo que sólo buscaba adularme y exprimirme, sólo como tributo mi vanidad.
jueves, 23 de agosto de 2012
Amigos por un ratico
Amigo por un ratico. Excelente amigo
por un ratico. Patria o muerte por un instante. Mi hombro
incondicional por tiempo limitado, como en las promociones de T.V. A
tu lado, a lomo partido desde entonces hasta poco después. Lealtad
absoluta sin fines de lucro, pero sin la eternidad por delante. Al
llegar el momento, los caminos se despegaron por obra del porvenir,
del azar, del porque sí. De verdad que lo agradezco. Agradezco ese
paréntesis que me dedicaste, que tuviste a bien otorgarme. El cariño
es mutuo, y aunque el tiempo vuele y no estemos en nuestros
funerales, mientras, siempre tendremos una mirada perdida qué
dedicarnos.
Yo soy confiable
Soy confiable. No me temas. Puedes
encargarme cualquier cosa tuya, incluyendo tu tranquilidad. No estoy
esperando joder a nadie. No estoy aguardando agazapado a que te
descuides, a que te resbales, para sacarle partido a la situación.
No tengo interés más allá de tu bienestar. No soy otro de los
bandidos del camino. Si salgo de esta con más de lo que traje, será
con mi satisfacción por hacerlo bien, esta vez como siempre. Así
que deja de verme con esa suspicacia y cierra los ojos de una vez.lunes, 20 de agosto de 2012
Seré famoso, pero...
Seré
famoso. Y seré famoso para que me pares bolas. Tomaré una de esas habilidades
que tengo y la sacaré de la oscuridad. Con alguna fortuna, algún empresario de
visión aguda me montará en el escenario y estallará todo aquello. Seré famoso y
virarás la mirada, al fin, hacia donde estoy yo, al camino que recorro. Te veré
entonces, acercándote con disimulo, presentándote con nombre, apellido y alias:
“¿No te acuerdas? Tu vecina de al lado”.
Irás metiendo el ojo a ver qué carro tengo, qué mansión ostento, qué piscina me
gasto. Buscarás, muy astutamente, introducirte en mi nuevo círculo social, en
la presentación de mi nuevo trabajo, en los brindis… en mi cama. Será entonces
cuando te miraré, aprovechando el valor que me otorga el alcohol moderado que
lleve en la sangre, y rechazaré tu oferta, esa que estuve esperando por mucho
tiempo y que ahora se sirve en bandeja de plata. Me habré dado cuenta, mi amor,
que no era así como yo lo soñaba, que no era así como debía llegar. Me habré
dado cuenta, mi princesa, que no vales la pena.
viernes, 17 de agosto de 2012
Toda la vida es...
Referir la vida como un arbusto que
crece y se extingue, consumido por el tiempo, resulta hasta vulgar.
Son despertares, floreceres, entradas de luz. Son chispas ocasionales
que llegan a provocar explosiones de bienvenida, incendios
inexorables. En medio del vuelo, turbulencias. Aún seguirá habiendo
fuerzas para detener la caída, para recuperar altura, para lograr la
nueva estabilidad. Son logros el combustible para seguir. Son
tranquilidades para admirar el paisaje, para refrendar el camino
recorrido, para imaginar lo que espera adelante. Es un tobogán son
sonrisa infantil, aunque con piel de adultez. Es llegar a la cima
para admirar la obra, prolífica o modesta, pero más que suficiente.
Es preparar la partida con la serenidad que da el recorrido, la
contribución, lo inevitable. Es irse en paz y quedar por ahí, si
así se prefiere. Es todo un acto de magia colorada que requiere un
buen aplauso. Es una huella.martes, 14 de agosto de 2012
Tal vez "Ya no me gusta"
Qué
vaina que vea el álbum familiar y la mayoría de las fotos no tengan “píxeles”. Qué
vaina, que no recuerdo la voz de mi abuela en estéreo, ¡y menos!, con sonido
envolvente. Ninguno de mis momentos vitales son traídos en colores, ¡y mucho menos!,
en alta resolución. Las palabras más contundentes en sentimiento, en piel, en tristeza
de hasta luego no fueron hechas pasar por un teléfono, ¡y menos!, por un
celular inteligente, un chat o por “e-mail”. Mis momentos de soledad no se
pueden contabilizar, meter en cuadros estadísticos, presentar en gráficos de
barras. Mis expectativas distan de verse en tercera dimensión o con efectos
especiales. Mis decisiones no podrán valerse de un control remoto para ejecutarse;
debo afrontarlas en persona. Mirándolo bien, pero bien-bien, la verdad es que
la tecnología no me sirve de mucho, mi hermano.
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