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jueves, 9 de mayo de 2019

Como el agua

El agua no parece tener problemas con nada. Parece obedecer muy bien las reglas que la rigen y con eso le basta. El agua fomenta la vida en el planeta, no porque se lo haya propuesto, sino porque se deja llevar por su naturaleza. El agua solo busca correr hacia abajo. No importa lo intrincado del camino, lo inhóspito que nos parezca, lo temerario de la acción, hará sus cálculos instantáneos y correrá por el sendero que la lleve antes un tanto más abajo. El agua solo tiende a correr, y cuando se estanca es porque las condiciones así lo dictan; ella no tiene problemas con eso, así debe ser. El agua no se apega a la laguna, no se entristece cuando debe dejarla y sigue. El agua no se acostumbra. Si se abre una zanja, comenzará a correr de nuevo porque la gravedad es su ley. Cuando se encuentra con una piedra en su camino, la rodea y continúa su viaje. No se enoja con la piedra, no le reclama su posición, no se presenta como el emisario del diluvio. A diferencia del ser humano, el agua no tiene dignidad ni orgullo porque estos son conceptos mentales de reacción. A diferencia del agua, nosotros nos estancamos por condiciones ficticias y nos embalamos, igualmente, por fuerzas también ficticias, superficiales, embusteras. Tal vez no que queramos ser tan fríos como el agua, pero más vale que vayamos tomando nota de lo que significa buscar el equilibrio… porque nosotros, a diferencia del agua, hemos violado todas las reglas naturales y nos hemos erigido como los destructores del planeta.


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viernes, 3 de mayo de 2019

Conjugar la muerte

Yo moriré, tú morirás, él morirá, toditos moriremos, vosotros moriréis, ellos morirán. Dicen que hasta los niños lo saben, que todos lo sabemos. Pero desde aquí no parece que “sepamos” un carajo. Cuando llega la muerte de alguno de nosotros, el convocado hará el berrinche al que tiene derecho y, con el drama acorde a la percepción de su sentencia, llegará la tristeza y se sentará a su lado por un rato, hasta saber si es una parada interesante o es el final del recorrido. Parece normal, parece lógico, parece necesario. Habría que ver si el paseo pareció aburrido, pero justo a la salida, nos quejamos de lo rápido que fue y reclamamos un rato más. Tal vez el paseo no fue tan aburrido como lo expresó el indiciado. Tal vez durante el paseo se omitieron las atracciones especiales. Tal vez el paseo fue desperdiciado, y ahora, como carajitos malcriados nos dimos cuenta así de tarde. ¿Y tú? ¿Qué tal tu paseo?

sábado, 9 de febrero de 2019

Ya vivo en otro mundo

El mundo alrededor se está poniendo harto fastidioso. Ya las cosas no me resultan fáciles y automáticas como antes. Se me caen los objetos de las manos, tropiezo con los muebles y no logro dar con el porqué. Mis cálculos del espacio ya no son eficientes: debo replantearlos cada vez, conscientemente, para no quedar como un tipo torpe ante la audiencia. Mis disertaciones se ven pobladas de palabras que se olvidan en el justo momento —afortunadamente, siempre alguien me completa la idea—. Muchas cosas que ya no recuerdo ocurrieron recientemente, mientras me aferro a algunos recuerdos, reflexiones y revelaciones del pasado. Muchas cosas por el estilo me hacen detenerme y reconsiderar el escenario actual, y pareciera que varias alarmas tocan la puerta para que inicie inmediatamente los “tratamientos pertinentes”… tú sabes: hay que cuidarse. Pero chico, a la vez que mis días dan una voltereta a la que debo reajustarme, siento menos apego por muchas cosas de ayer. Podría ser que extrañe correr, saltar o subir un cerro usando las manos, eso está lejos de haber marcado mi vida, por lo que no puedo extrañar lo que fue escaso. Sentarme frente a la naturaleza verde y marrón, gris y azul, durante ratos de contemplación se ha instaurado como mi nuevo pasatiempo, como el medio para la nueva búsqueda de lo que no se puede percibir con los sentidos. Esto me pudo sonar bastante ridículo cuando era adolescente, pero ahora, definitivamente, no lo es. No sé si soy otro más interesante que antes o soy solo yo mismo, sin la carga de basura recogida mientras corría, saltaba o escalaba… mientras viajaba tan veloz que no veía por dónde pasaba.