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domingo, 29 de diciembre de 2013
LA CREDIBILIDAD EN LAS PANTALLAS (o “Tremendo mojón”)
Sabemos de sobra que las historias representadas en el cine
y TV tienen, por encimita, dos componentes: la historia misma y la manera en la
que se desenvuelve. Respecto a la manera en que se desenvuelve, puede ser que
una que otra cosa no creíble pase por debajo de la mesa porque el fondo del
cuento es tan interesante que no hay ojos para detalles odiosos. Pero,
indudablemente, hay detalles que dejan de serlo para convertirse en un trancazo
para el flujo de la trama y nos arranca la conocida expresión: “Si son
mojoneros”. La situación empeora cuando quien manufactura el filme cree que esa
escena le otorga colorido al resto de la historia y hasta la jolivudiza. “Esa
gente cree que uno es pendejo” se convierte en la piedra de tranca al resto de
los minutos por desenvolverse, y entre gestos remolones, entre brazos y piernas
cruzados, uno termina de darle rentabilidad al boleto que acaba de pagar allá
afuera.Soy muy justo
Soy justo. Soy muy
justo. Soy tan justo, que rayo en lo aritmético cuando determino el punto
exacto de justicia, de balance entre lo bueno y lo malo. Sin embargo, por
alguna razón que desconozco, estoy aislado. Es una situación en la que quien se
cuida tanto cayó en un punto muerto de rechazo general. Muchos dicen que es
porque soy fastidioso, empecinado y hasta inhumano. Otros dicen que rompo la
dinámica divina del universo de dar y recibir, represando lo que debo liberar y
no aceptando lo que considero sólo un regalo sin justificación. Yo,
reflexionando mucho, sacando mis cuentas y viendo los resultados, considero que
lo justo es que mande a todos al carajo… ¿qué saben los demás de justicia?
martes, 17 de diciembre de 2013
domingo, 13 de octubre de 2013
Y ahora cuéntame una de Franskestein
Y entonces le dijiste
al niño que no entendería tu explicación, que era sólo un niño. Y entonces, con
todo el inmenso poder de tu ignorancia, de tu indiferencia, de tu distracción, abandonaste
el hilo constructor de su carácter, de su personalidad, de su futuro bienestar,
de su papel como miembro de una sociedad justa. Y ahora te encuentras en la
calle con ellos: con el injusto, con el indiferente, con el corrupto. Y en
estos tiempos otoñales te luces hablando de cómo es que esa gente es
despreciable, excecrable, mala; que son un lunar a exterminar de tus dominios,
de tu selecto grupo. Ahora estás ahí, en ese cafetín del bulevar, debatiendo
vehementemente con las madres y los padres de un grupo incalculable de quienes
una vez fueron aquellos niños descuidados, abusados, sutil o abiertamente
humillados.
lunes, 30 de septiembre de 2013
Rentabilidad de una decisión
La rentabilidad de mi decisión me está
matando. Siento demonios sobrevolando por encima de mi cabeza,
burlándose de las condiciones en las que me encuentro. Tomé la
decisión y ahora me hinca en las costillas, en los pies, en el
corazón. Debí decidir. La circunstancia y mi percepción de la
fatalidad no me dejaba respirar y creí que saltando de la
embarcación caería en otra mejor, pero caí directo en el agua y
ahora siento que me estoy ahogando. Miro a los lados y nada; no hay
tabla de salvación a la vista. Pero nada, aquí sigo, así sigo.
Trataré, hasta el último momento, de que nadie note que quiero
desistir del esfuerzo al que me comprometí. Siento que compré un
refresco de varios litros y debo beberlo todo sólo porque pagué por
él. Pero aquí voy, carajo, reventándome, firme o casi, rumbo al
triunfo previsto, sin la “rectificación” de los que se
equivocan... ¡porque primero muerto que echarme pa'trás!viernes, 27 de septiembre de 2013
Después de tanta chatarra
Si supiera el esfuerzo exacto para
descubrir lo que necesito, para saber lo que quiero, no daría tanta
vuelta. No aprendería tanta chatarra, no cargaría con tanto peso
muerto que me quita impulso y que me estorba. Si la brújula
estuviese más afilada, no aprendiera tanta cosa inútil, tanto
artificio extenuante, tanto truco barato. Después de aprender las
artes, las ciencias, las tecnologías que recita el credo social, me
veo perdido entre toda esta maleza que amenaza con extraviarme para
siempre de lo que sería, hipotéticamente, mi razón en esta vida.miércoles, 11 de septiembre de 2013
Me devolví al espejo
Me devolví a verme en el espejo y ya
no era yo. No era el rostro esperado. Era, más bien, una vieja
caricatura del que fue y ya no era. No había brillo en los ojos, que
trataban de no ser cubierto por aquellos párpados cansados de no sé
qué cosa recurrente, ya inevitable. No sabía si eran arrugas o
laceraciones. No sabía si ese rictus de hastío era de ahora o de
siempre, si gratis o merecido. Total que me encontré con ese carajo
en el cristal, ese lamento silente, ese esperpento que ahora se
dejaba ver. No sé si esa mañana amanecí con la honestidad
revuelta, inevitable, pero sí sé que pude ver cosas en mí que
normalmente oculto a todos y a mí mismo. No lo hubiese hecho... me
hubiese hecho el loco, como suelo hacer, y así seguir sobreviviendo
con la falsedad como mi primera postura.sábado, 27 de julio de 2013
Dulce viuda
Oh dulce y desesperanzada viuda que
mira por última vez el envoltorio sin vida de su compañero de
siempre. No dejan de desfilar por tu mente, casi enfrente de tus ojos
los pasajes de ternura compartidos cuando todavía el miedo no los
embargaba. El velo pretencioso no logra ocultar las lágrimas que no
cesan, y ondeando en la brisa que trata de desvestirte el rostro, tu
mirada triste recorre los rincones en vano como buscando lo que se
perdió. Estás sola, te sientes sola. Nadie en el futuro será como
él. No es negar la felicidad más adelante, pero nadie lo
reemplazará. El desconsuelo llegó para quedarse. El desconsuelo es
tu nueva compañía mientras el tiempo pasa. No queda más sino
desahogar la pena, de aceptar hombros ajenos que se acercan con buena
fe. Ni siquiera ha llegado el lamento por el tiempo perdido, el que
no fue. No queda mucho más sino recordar, con morbosa repetición,
con tenaz claridad, los brazos que te contenían, sus reconfortantes
declaraciones de amor. Todo pasa, dulce señora, pero él no pasará.Me gustas tanto, pero...
Me gustas tanto, pero... serías
perfecta si cambiaras un poquito y así te ajustas completamente.
Eres lo que buscaba, lo que esperaba, y con un toque aquí, uno allá,
llegarás a ser lo que soñé. Hay magia, hay mirada hay de eso que
cuesta tanto conseguir y mira, apretando un tanto esa tuerca que luce
floja, estaríamos inmejorables... que te lo digo ¿Me estás
escuchando? ¿Por qué te me quedas mirando así? Déjame seguirte
diciendo cómo llegarías a ser perfecta... ¿Qué te pasa?
¡siéntate, vale!
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