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domingo, 13 de octubre de 2013

Y ahora cuéntame una de Franskestein

Y entonces le dijiste al niño que no entendería tu explicación, que era sólo un niño. Y entonces, con todo el inmenso poder de tu ignorancia, de tu indiferencia, de tu distracción, abandonaste el hilo constructor de su carácter, de su personalidad, de su futuro bienestar, de su papel como miembro de una sociedad justa. Y ahora te encuentras en la calle con ellos: con el injusto, con el indiferente, con el corrupto. Y en estos tiempos otoñales te luces hablando de cómo es que esa gente es despreciable, excecrable, mala; que son un lunar a exterminar de tus dominios, de tu selecto grupo. Ahora estás ahí, en ese cafetín del bulevar, debatiendo vehementemente con las madres y los padres de un grupo incalculable de quienes una vez fueron aquellos niños descuidados, abusados, sutil o abiertamente humillados.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Rentabilidad de una decisión


La rentabilidad de mi decisión me está matando. Siento demonios sobrevolando por encima de mi cabeza, burlándose de las condiciones en las que me encuentro. Tomé la decisión y ahora me hinca en las costillas, en los pies, en el corazón. Debí decidir. La circunstancia y mi percepción de la fatalidad no me dejaba respirar y creí que saltando de la embarcación caería en otra mejor, pero caí directo en el agua y ahora siento que me estoy ahogando. Miro a los lados y nada; no hay tabla de salvación a la vista. Pero nada, aquí sigo, así sigo. Trataré, hasta el último momento, de que nadie note que quiero desistir del esfuerzo al que me comprometí. Siento que compré un refresco de varios litros y debo beberlo todo sólo porque pagué por él. Pero aquí voy, carajo, reventándome, firme o casi, rumbo al triunfo previsto, sin la “rectificación” de los que se equivocan... ¡porque primero muerto que echarme pa'trás!

viernes, 27 de septiembre de 2013

Después de tanta chatarra

Si supiera el esfuerzo exacto para descubrir lo que necesito, para saber lo que quiero, no daría tanta vuelta. No aprendería tanta chatarra, no cargaría con tanto peso muerto que me quita impulso y que me estorba. Si la brújula estuviese más afilada, no aprendiera tanta cosa inútil, tanto artificio extenuante, tanto truco barato. Después de aprender las artes, las ciencias, las tecnologías que recita el credo social, me veo perdido entre toda esta maleza que amenaza con extraviarme para siempre de lo que sería, hipotéticamente, mi razón en esta vida.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Me devolví al espejo


Me devolví a verme en el espejo y ya no era yo. No era el rostro esperado. Era, más bien, una vieja caricatura del que fue y ya no era. No había brillo en los ojos, que trataban de no ser cubierto por aquellos párpados cansados de no sé qué cosa recurrente, ya inevitable. No sabía si eran arrugas o laceraciones. No sabía si ese rictus de hastío era de ahora o de siempre, si gratis o merecido. Total que me encontré con ese carajo en el cristal, ese lamento silente, ese esperpento que ahora se dejaba ver. No sé si esa mañana amanecí con la honestidad revuelta, inevitable, pero sí sé que pude ver cosas en mí que normalmente oculto a todos y a mí mismo. No lo hubiese hecho... me hubiese hecho el loco, como suelo hacer, y así seguir sobreviviendo con la falsedad como mi primera postura.

sábado, 27 de julio de 2013

Dulce viuda


Oh dulce y desesperanzada viuda que mira por última vez el envoltorio sin vida de su compañero de siempre. No dejan de desfilar por tu mente, casi enfrente de tus ojos los pasajes de ternura compartidos cuando todavía el miedo no los embargaba. El velo pretencioso no logra ocultar las lágrimas que no cesan, y ondeando en la brisa que trata de desvestirte el rostro, tu mirada triste recorre los rincones en vano como buscando lo que se perdió. Estás sola, te sientes sola. Nadie en el futuro será como él. No es negar la felicidad más adelante, pero nadie lo reemplazará. El desconsuelo llegó para quedarse. El desconsuelo es tu nueva compañía mientras el tiempo pasa. No queda más sino desahogar la pena, de aceptar hombros ajenos que se acercan con buena fe. Ni siquiera ha llegado el lamento por el tiempo perdido, el que no fue. No queda mucho más sino recordar, con morbosa repetición, con tenaz claridad, los brazos que te contenían, sus reconfortantes declaraciones de amor. Todo pasa, dulce señora, pero él no pasará.

Me gustas tanto, pero...


Me gustas tanto, pero... serías perfecta si cambiaras un poquito y así te ajustas completamente. Eres lo que buscaba, lo que esperaba, y con un toque aquí, uno allá, llegarás a ser lo que soñé. Hay magia, hay mirada hay de eso que cuesta tanto conseguir y mira, apretando un tanto esa tuerca que luce floja, estaríamos inmejorables... que te lo digo ¿Me estás escuchando? ¿Por qué te me quedas mirando así? Déjame seguirte diciendo cómo llegarías a ser perfecta... ¿Qué te pasa? ¡siéntate, vale!

sábado, 20 de julio de 2013

Caí de nuevo

Caí de nuevo desde donde estaba disfrutando de mi tranquilidad. Caí y desde aquí puedo apreciar, clara y dolorosamente, cada uno de los mitos con los que fragüé la mentira sobre la que me encontraba. Se notaba el miedo, se notaba la huida ya develada. Argumentos brillantes constituían la columna de la farsa, dando credibilidad, por confusos, a mi recién erigida pose. No es la primera vez, lo que hace de este episodio algo peligrosamente ridículo. No es ya cuestión de ignorancia o ingenuidad, sino de riesgo innecesario, peligroso, inminente. Quise ensayar de nuevo sin medir, sin querer saber cuál podría ser el peor escenario resultante. Fue una estupidez, una irresponsabilidad para con lo que queda de mi integridad. Creo que fue algo más allá de una embestida infantil que dejó los resultados temidos por cualquier conciencia decente, con instinto de conservación. Pero aunque sé la receta para levantarme de nuevo, no sé si soportaré el dolor para llegar al alivio. No tengo certeza de si el recuerdo de los crujidos de la caída pueda dar al traste con mis intenciones de salir de esto de una vez, otra vez… además, no sé si lo merezca ya.

miércoles, 19 de junio de 2013

Hay magia suelta


Hay magia suelta. Hay chispas de misterio que vuelan y a veces se les ocurre aterrizar de inverosímil forma sobre cada uno de nosotros. Unos se esconden, otros fingen que no vieron. Unos le brindan un rincón en casa y otros le ponen nombre, local, reglamento y uniforme. Unos la pueden atribuir a visitas ocasionales y otros a la simple coincidencia, a la suerte de un momento. No se podría saber qué cara tiene esa magia; lo que sí se puede saber muy fácilmente, y hasta podría cautivar, es el buen efecto que causa esta magia entre los corazones que la acogen.

martes, 18 de junio de 2013

Mi analgésico


Eres el analgésico que me distrae mientras me destruyo en silencio. Eres la hipnosis que transcurre mientras me despedazo por dentro. Eres un mientras durante la crisis, un puente que pretende cruzar el precipicio que no vislumbra final. Me iré desintegrando al tiempo que camino. Iré muriendo sin contar los minutos que queden, gracias a tus artes, a tus favores, a tu buena disposición.