Haré preguntas que le haría a un amigo y trataría de contestarlas yo
mismo. Imaginaré que al mirar al espejo estoy mirando a otro y me dispondré a
criticarlo. Compararé lo que hago con lo que aconsejaría hacer y sacaré,
seguramente, un buen escenario en el que comiencen mis luchas internas. Buscaré
el interruptor donde se apagan las hipocresías y el miedo, y miraré
atentamente, con suspicacia incansable. Entablaré una fuerte discusión conmigo
mismo, y estableceré, definitivamente, mi unión, mi coherencia... o mi ruptura
definitiva entre dos carajos que no se hablan.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
domingo, 15 de julio de 2012
Será mejor que contestes
Haré preguntas que le haría a un amigo y trataría de contestarlas yo
mismo. Imaginaré que al mirar al espejo estoy mirando a otro y me dispondré a
criticarlo. Compararé lo que hago con lo que aconsejaría hacer y sacaré,
seguramente, un buen escenario en el que comiencen mis luchas internas. Buscaré
el interruptor donde se apagan las hipocresías y el miedo, y miraré
atentamente, con suspicacia incansable. Entablaré una fuerte discusión conmigo
mismo, y estableceré, definitivamente, mi unión, mi coherencia... o mi ruptura
definitiva entre dos carajos que no se hablan.¿Y desde aquí? tampoco...
No
es fácil. Tiene sentido, pero no es fácil ¿O lo es? Cuéntame de los muros que
levantamos por dentro, dejando ver sólo lo que nuestra supuesta conveniencia
dicta. Repíteme el cuentito de lo que me conviene para examinarlo hasta la
saciedad, hasta que me anestesie y pueda verlo como algo ajeno, abiertamente
criticable. La verdad se me mueve con cada paso que doy hacia delante, atrás a
un lado; incluso, cambia si me quedo detenido, aparentemente paralizado.
Torciones de brazo para saber si no digo algo que sé y que podría aprovechar.
Asfixias ocasionales para examinar cuánto aire necesito realmente. Me parece
que estoy aprendiendo a respirar con menos aire. Casi puedo afirmar que puedo
vivir con mucho menos cosas blandas de las que calculé al principio. Sin
embargo, a medida que descubro, descubro que me aislo, que mis “lo bueno” y “lo
malo” son otra cosa, que están fuera de lugar cada vez, que no hay contexto
para ellos. Exceso de palabras, esguinces gramaticales torturan al oído
primitivo que tengo ahora. Argumentos sin argumento mortifican a quien siente,
a quien sólo desea sentir bien. Caminaré por caminos no diseñados para pasear;
veré paisajes olvidados por el comercio de almas; beberé de aguas con cuya
contaminación comulgue. No es como dejarse llevar. Realmente, es como llevar
una cabalgadura fiel, aunque fuerte y caprichosa. Difícil el viaje, pero parece
que el destino se parece más a mí que el camino. Ya veremos…Me la debes
Me
la debes. Me debes tremendo favor. Yo no he tenido que recordártelo… tú has
sido quien más énfasis has hecho en esa deuda. Pues la carreta comenzó a correr
con ese impulso, con esa pendiente a mi favor, y no lo desaproveché. Como me debías,
no podías gritar y desaforarte. Como actué tan bien, debiste callar cuando
necesitabas disparar tus cañones sin miramientos. No me pudiste cazar y montar
tu bota en mi espalda. Como no podías ni ladrar ni morder debiste escuchar, y
eventualmente comprender. Mis errores y desatinos fueron cubiertos por esta
capa protectora, y aunque la bestia nunca me dominó y ni te herí, sentí esta
truculenta ventaja en el juego en el que ambos debíamos ganar. Ahora no sé si replantear
esta jugarreta torcida que ha dado tan buenos frutos, y que de otra manera no
hubiésemos podido llegar al jardín que ahora habitamos. Lo que sí sé es que cada
vez me decido menos a deshacerme de esta pata de conejo, de este amuleto en forma
de extorsión que comando silenciosamente, con la suficiente inocencia como para
ser culpable.sábado, 14 de julio de 2012
Mejor de lejos
Eres
un lujo que pasa por enfrente. Eres terciopelo de gente. Eres la duda que
conservaré para siempre. La lejanía te otorga perfección y me regala un peluche
que no estará en mi almohada, sino que observará, con su sonrisa inamovible,
desde su lugar en el fresco balcón. Cercanía ocasional, siempre fugaz. Un abrazo
de amistad de lo más sincero, pero no siempre honesto electrocuta mi confianza
cobarde. Tienes estilo, tienes pertinencia, tienes la sabiduría del silencio
como arma secreta que se dispara sola. Pero te quiero a esta distancia, a salvo
ambos del roce que con necedad suele acabar con las magias que regala la vida. Por
tanto, te brindaré mi admiración muda para no empalagar lo que ya resulta
dulce. Por tanto, desearé lo mejor desde esta esquina, muy a salvo, prudentemente
a distancia de tu piel, de tu aliento, de todo eso que guardas y que no quiero
desperdiciar porque sí.Medicamento rápido
Quiero una pastilla de
crisis, de accidente, de sacudida. Quiero digerir más rápido lo que tengo
pendiente; pero no tengo tiempo qué perder. Quiero comprender de un modo
tecnológico, moderno, de repente. Quiero sentir, de un día para otro, el
despojo de estar al borde, a milímetros del barranco. Quiero someterme a una
terapia de choque, en la que la electricidad incinere el polvo y la paja de mis
pendientes, de mi pasado, de mi futuro. Quisiera sentir que todo lo que había
en mi mesa cayó al suelo y sólo quedó lo más valioso, lo verdaderamente vital
para seguir adelante. Tal vez sea como la mochila ligera de Borges. Quiero que
la tontería se deslice por entre mis mejores cosas y las deje al descubierto.
Quiero que la erosión necesaria venga y abra las grietas por las que pueda ver
mejor el fondo. Quiero también que las gríngolas caigan de mi cara y la
claridad me despierte, me haga caminar hacia el sitio desconocido que
seguramente sería mi nuevo rumbo.
Dame ausencia
Dame ausencia. Dame
lejanía. Dame distancia irrecorrible. Dame imposibilidad. Deja de extender la
mano, porque tendré que tomarla, acariciarla, besarla. Dame recuerdos,
experiencias pasadas. Regálame una despedida ritual. Conviértete en verbo conjugado en pasado, en mirada perdida, en pasaje secreto. Deja tu estela para
que el mar la borre con el vaivén a que tenga a bien. Comienza de una vez a
habitar mis sueños y a hacer mi voluntad en ese ámbito burlón. Atrévete a dejar
mis brazos, mis labios; a soltar mi mano y voltear la mirada hacia tu destino
frío, concurridamente solitario[1].
Tal vez todo sea una payasada... estas palabras, la sensación, el dolor, pero
bueno, debo comenzar a ocupar mi mente, mi corazón, aunque sea de basura.
¡Gané!
Tal
vez sea una ilusión óptica, una patraña de la vida o una mentira blanca del
firmamento, pero gané. Las dudas saltan por mi lado, pero no me importan ahora.
Gané y eso es lo que importa. Solo, en equipo, como sea, pero me siento
triunfador, invencible. Imagino que no me vendrás en este momento a alertarme,
a prevenirme de los peligros de confiarse; no te voy a escuchar porque estoy de
júbilo… porque gané. No me importa mañana, ni pasado, y ni el próximo día. Nada
quitará del calendario lo que pasó hoy. Vendrán batallas más duras, más serias,
más exigentes, y por encima de la certeza de ello, la verdad, no me importa
hoy. Es un logro, un paso adelante, un acercamiento a la felicidad, a
¿Te vas a
quedar ahí con tu cara de miedo incipiente? ¡Abrázame, coño, y disfruta de mi fiesta!
Sigue en esa vaina...
Dame
por sentado. Destrúyelo todo. Cuenta conmigo ciegamente y comienza a roer el
hilo que nos sostiene. Dame por sentado. Acostúmbrate a recibir mi mano al
extender la tuya, sin importar tus pecados, tus desplantes. Juega a proyectar
la vida sin fundamento alguno, sin siquiera argumento de dudosa validez. Tira
puentes sobre ríos cuya envergadura desconoces; vuela a través de turbulencias
que provocaste sin saber, sin querer saber. Atrévete a hacer una cita con un
futuro incierto, con un fantasma en plena fabricación. Sigue comprando
manufactura de garantías fraudulentas, adquiriendo malos bienes. Sigue
sosteniendo esta vasija con agujero, de la cual cae lentamente lo que pretendes
conservar para siempre. Sigue jugando números ilegibles de loterías extranjeras…
sigue pelando bolas.viernes, 13 de julio de 2012
Fue sin culpa... ahora sí
Al final del cuento, todo se reduce a
causas temporales, a pujanzas fugaces. Daños y llantos que
gobernaron una época y que parecían eternos, que aparentaban ser la
señal de los nuevos tiempos, pasaron a ser pasado. Cielos
encapotados y chubascos de lo más desconsiderados, truncadores,
fabricantes de pérdidas, yacen también bajo tierra. La culpa es una
necedad ahora. La queja dejó de ser utensilio de uso cotidiano. El
porque tú y el porque yo se fueron pomposamente a pasear para
siempre. Ya no vale la pena reclamar, porque ya no lo siento mío. Ya
no es menester sacar cuentas odiosas, saldos en rojo o facturas que
rayan en lo ridículo. Se ha levantado cierta y convenientemente una
cortina de bienestar que me protege en adelante de tanta
superficialidad, de tanta capacidad de lastimar, de ser lastimado; de
culpar y sentirme culpable. Me he dado permiso de sentarme en la
mecedora ya sin sobresaltos, sin pensamientos urgentes, sin tareas
inconclusas. Estoy bien.jueves, 12 de julio de 2012
Eres nada
Eres
nada. Eres vacío, eres brisa que no anda. Eres espacio que no se ocupa. Eres
palabras sin decir. Eres pasado sin vivir. Eres futuro sin planear, presente
sin constancia. Eres música sin interpretar, frase sin escribir. Eres suspiro
en silencio. Eres sordo sollozo, lamento que no irrumpe. Eres deuda
al conocimiento. Eres disfraz que te presté para
Suscribirse a:
Entradas (Atom)