Necesito entender. Necesito abarcar la situación lo más que pueda para tomar una posición, una decisión, esta vez fundamentada y favorable. Esta vez no quiero librar una batalla en la que salga dañado de nuevo por causa de mi ignorancia y de mi orgullo. Esta vez pude detectar a tiempo que no estaba preparado y que estoy dispuesto a aprender cómo hacer las cosas para que resulten edificantes. Hoy no tengo complejos. Así como en el pasado no tenía la capacidad de solucionar situaciones que dependían de mí, pero que no comprendía en su totalidad, pues ahora puedo tomar el camino más sensato. Esta vez no quiero tener la razón, gritarles a los demás que están equivocados, que así no es. Lo que quiero es tranquilidad, sosiego: esa paz que brinda recorrer el camino con la mente abierta, sin ese miedo que entorpece y destruye todo y solo deja el lamento necio flotando por las noches.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
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jueves, 10 de febrero de 2022
viernes, 15 de enero de 2021
Aún sin entender
No ha
llegado aún el momento de entender lo que acaba de pasar. Es pronto para ello. Lo
reciente del asunto ni siquiera duele como es debido, como es necesario, como
será inevitable. Pero pronto podrás sentir, entender -y espero que aceptar- lo
que ocurrió aquí. Más pronto de lo que pudieras pensar, se presentarán las
evidencias y el control de daños correspondiente. Muchas cosas vendrán por sí
solas y deberás encararlas con ese temple que te caracteriza. Pero eso no es
ya. Por ahora, ve preparándote para echar para afuera todos los improperios que
se te vengan a la cabeza. Por ahora, tienes el permiso de todos nosotros para
desahogarte. Eso sí, muy pronto serás tú quien deba acercarse y comprender a
cabalidad la explosión, el tamaño de la ofensa que estás a punto de proferir.
lunes, 23 de diciembre de 2019
¿Cómo entender la espiritualidad?
¿Cómo
entender la espiritualidad? ¿Cómo meterse a entender ese fantasma de comiquitas
que siempre nos mostraron como algo divertido, siniestro o destructivo? ¿Cómo
abrir una puerta hacia algo que desconocemos, pero que no nos resulta tan
descabellado a medida que se desvela? ¿Cómo entender algo profundo y vital,
pero bajo una luz y una lente comprada con dinero? Tal vez alguien se robó la
espiritualidad y la quiso secuestrar en alguna mazmorra —como ocurrió con los
libros— para mantener encerrada lo que luego resultó ser solo una caricatura
que todavía sigue saliendo en suplementos y películas, sin conversa ni debate, lejos
de la luz del sol. Es como un miedito que el señor de los cañones le tiene al
despertar de la gente. Entonces, ¿cómo bajar la palabra “espíritu” del pedestal
de mármol, sacarla de la penumbra y colocarla al nivel de la palabra “conciencia”?
Tal vez descubrimos al final que no era un fantasma, sino el mismísimo
despertar de un malo y prolongado sueño que solo sirvió para consumirnos a merced
de la inconciencia.
viernes, 9 de agosto de 2019
Con un ojo cerrado
Qué
difícil es pensar en uno mismo como en una unidad perfecta, que nace con todas
las posibilidades de crecer y perfeccionarse en cuerpo, mente y espíritu. Qué
difícil pensar que somos el engranaje de estos tres compartimientos que se comunican y se alimentan directamente,
creando la posibilidad del equilibrio sostenible. Qué difícil es sentir que
tenemos necesidades reales que hay que aprender a atender para llegar a ese
estado de plenitud que tanto necesitamos hoy en día. Igual o más difícil es
pensar en el otro como parte de uno mismo, como parte de algo mayor por
descubrir. Qué difícil es entonces, por extensión, entender que todos estamos
aquí por lo mismo y que la diversidad es solo una herramienta que apoya nuestra
sustentabilidad, nuestra mejor permanencia en el
planeta.
viernes, 29 de marzo de 2019
No entiendo la canción, ¿y qué?
Te ríes
de mí porque dices que no entiendo esa canción y que sin embargo tengo esta cara
de poesía. Déjame decirte que no se trata de entender la canción, sino de
sentir lo que siento. De hecho, tú la entiendes y no te gusta. Fíjate en mi
caso, por ejemplo, escuchando esa canción puedo recordar a mi primera novia y a
mis amigos del pasado. Esa canción me recuerda una parte muy importante de mi
vida y no estoy dispuesto a desechar ese recurso afectivo solo por la razón de
no entender exactamente lo que dice. Puede ser en inglés, italiano, portugués o
francés, igual arrugaré el ceño y la cantaré como pueda, como quiera. Puede hablar
de calamidades sociales, de ideales políticos, de tragedias personales, pero a
mí solo se me viene a la mente a mis primos y a mí jugando de niños en el campo.
Así que si quieres engordar tu ego resaltando mi tremenda falla de
decodificación, es muy posible que te mande a lavar tu fundillo.
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