Al parecer, soy el campeón en lo que no se debe hacer. Aparentemente, he cometido tantas infracciones que a la hora de enderezar, son incontables los aspectos a corregir, las disculpas a mendigar. Según puedo interpretar de lo que voy encontrando en mi camino a la redención, violé cada norma, infringí cada regla que había en la bajada de mi juventud y que ahora, en esta subida otoñal, debo parchar con tanto esfuerzo, con tal honestidad, que a veces me recuesto a un lado del camino a jadear. Debo reconocer que, por el tamaño de mi prontuario, cuando parezco haber recorrido casi todo el camino correccional, es apenas cuando he logrado la "normalidad" colectiva. No es fácil ser bueno.
Espero que te guste el contenido. Para sugerencias, objeciones, protestas o propuestas, escribe a "leonardo.rothe@gmail.com"
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martes, 15 de septiembre de 2020
viernes, 9 de agosto de 2019
Con un ojo cerrado
Qué
difícil es pensar en uno mismo como en una unidad perfecta, que nace con todas
las posibilidades de crecer y perfeccionarse en cuerpo, mente y espíritu. Qué
difícil pensar que somos el engranaje de estos tres compartimientos que se comunican y se alimentan directamente,
creando la posibilidad del equilibrio sostenible. Qué difícil es sentir que
tenemos necesidades reales que hay que aprender a atender para llegar a ese
estado de plenitud que tanto necesitamos hoy en día. Igual o más difícil es
pensar en el otro como parte de uno mismo, como parte de algo mayor por
descubrir. Qué difícil es entonces, por extensión, entender que todos estamos
aquí por lo mismo y que la diversidad es solo una herramienta que apoya nuestra
sustentabilidad, nuestra mejor permanencia en el
planeta.
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